Pagar una entrada para conocer gente o encontrar pareja puede sonar extraño, pero en Buenos Aires empieza a ser cada vez más común. En un contexto de cansancio digital y de charlas sin sentido en redes sociales, crecen los encuentros para conectar cara a cara, sin pantallas de por medio.
Se trata de una tendencia que crece y atraviesa distintas edades -desde los 25 hasta los 60 años-. Eventos en bares o salones, generalmente con una consumición incluida, donde las personas asisten con la intención explícita de conocer a otros.
El crecimiento de estas propuestas se da en un contexto de "cansancio del swipe". Durante la pandemia, las plataformas de citas alcanzaron su pico histórico, con 287 millones de descargas globales en 2020. Pero el entusiasmo empezó a desgastarse. Tinder, por ejemplo, pasó de 65,4 millones de usuarios activos mensuales en 2021 a 50,5 millones el año pasado.
Según un informe de TBWA Worldwide del 2025, el 78% de los usuarios de las apps de citas siente frustración por la falta de conexiones profundas, la fatiga emocional y la saturación de opciones. Ese desgaste es todavía más fuerte entre jóvenes: lo experimentan el 79% de la generación Z y el 80% de los millennials.
Así lo expresa Ezequiel Sánchez, de 36 años, a Clarín: “Uso las apps, pero me harté de esa experiencia y de guiarme por la tecnología y la imagen, o esperar a que el otro me elija por una foto”. Como él, muchos llegan a estos encuentros con la idea de encontrar una forma de vincularse más directa.
Los encuentros suelen incluir juegos o consignas que ayudan a empezar la conversación entre desconocidos. Foto: gentileza For the plot.
Citas sin apps: el regreso al cara a cara
Quienes impulsan estas iniciativas coinciden en el diagnóstico. Desde For the Plot, organizadores de eventos orientados a personas de entre 25 y 35 años, explican a Clarín: “Veíamos que no existía un espacio en Buenos Aires para conocer gente cara a cara. Nos aburrimos del boliche y de ir a bares donde nadie habla con nadie”. Y advierten que, si bien no está orientado únicamente a encontrar pareja, “si no estás en una app de citas, es difícil conocer a alguien”.
También marcan un cambio en los hábitos: “Ya no se da eso de ir a hablarle a alguien en persona. Hay miedo al rechazo o quedar en ridículo y es mejor hacerlo detrás del celular”. Por eso, los encuentros suelen incluir juegos o consignas que ayudan a empezar la conversación entre desconocidos.
Una lectura similar hace Candela Zambrana, fundadora de Gente Equis, que organiza encuentros para personas de entre 25 y 40 años. En su caso, el impulso apareció después de la pandemia: “Surgió porque vimos la necesidad de que la gente se vuelva a conocer en la vida real”. La propuesta apunta justamente a correrse de la lógica digital: “Queremos que los chicos se conozcan por una copa de vino, en vez de por Tinder o Instagram”.
También asegura que la respuesta fue inmediata: el primer evento -que fue gratuito- se llenó, y a partir de ahí empezaron a repetir la experiencia en distintos espacios. Hoy organizan encuentros una vez al mes y todos con entradas agotadas. “Hacemos eventos de más de 350 personas y siempre hacemos sold out”, cuentan.
For the Plot está orientado a personas de entre 25 y 35 años. Foto: gentileza For the plot.
La tendencia también empieza a consolidarse en franjas etarias que históricamente tenían menos oferta. Desde Cupido Social Club, orientado a personas de entre 40 y 60 años, hablan de un vacío en el mercado. “Nos dicen mucho que ‘todo parece pensado para los de 20 o 30’, con música fuerte o dinámicas de boliche”. En ese contexto, proponen un ambiente más relajado, donde “la gente se relaja porque el trabajo difícil de romper el hielo ya lo hacemos nosotros”.
Más allá de las diferencias de formato, hay algo que se repite en todos los casos: la búsqueda de una interacción más directa. “Hay una fatiga real de las apps, la gente quiere recuperar la mirada, el tono de voz y la charla espontánea”.
Esa intención compartida es, para muchos, el punto de partida. Pilar, de 28 años, decidió probar con estos encuentros este año: “Voy para conocer gente. Se hace difícil hoy en día conocer a alguien, salís a bailar o a algún bar y ya no se usa tanto hablar con los demás”.
“Ahí vos sabés que la intención de los otros es la misma que la tuya, interactuar, entonces te dan ganas de ir”, concluye.
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