El correo electrónico es una herramienta utilizada en la vida cotidiana, tanto para el trabajo como para trámites personales. Sin embargo, también se convirtió en uno de los principales canales usados por ciberdelincuentes para enviar mensajes engañosos, robar datos o instalar programas maliciosos.

Si bien los servicios actuales incorporan filtros inteligentes que detectan gran parte del spam, estos sistemas no siempre logran frenar todos los intentos. Como resultado, muchos usuarios experimentan un aumento repentino de correos sospechosos en su bandeja de entrada.

Frente a este escenario, especialistas en ciberseguridad advierten que no alcanza con confiar en los filtros automáticos: es clave adoptar buenas prácticas y entender cómo funcionan estos ataques para reducir riesgos y proteger la información personal.

Por qué recibís tanto spam: las causas detrás del problema

De acuerdo con la compañía de ciberseguridad ESET, el incremento de correos no deseados puede estar relacionado con distintos factores, muchos de ellos fuera del control directo del usuario.

Uno de los errores más comunes es abrir enlaces o responder mensajes dudosos. Foto: Archivo

Uno de los principales es la filtración de datos. Cuando una empresa sufre un ataque o expone información por error, las direcciones de correo pueden terminar en bases de datos ilegales que luego se venden en foros de ciberdelincuencia.

“Un aumento repentino del spam probablemente significa que se acaba de publicar un lote de direcciones de correo electrónico en el mercado clandestino”, explica Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.

A esto se suma el uso de herramientas cada vez más sofisticadas, como la inteligencia artificial, que permite generar mensajes más creíbles, personalizados y difíciles de detectar por los filtros tradicionales.

Cómo bloquear el spam: 10 claves con pasos detallados

Aplicar estas recomendaciones puede marcar una diferencia concreta en la cantidad de correos no deseados que llegan a tu casilla.

1. No interactuar con correos sospechosos

Uno de los errores más comunes es abrir enlaces o responder mensajes dudosos. Incluso una acción mínima puede indicar a los remitentes que la cuenta está activa. Esto hace que te incluyan en listas más valiosas para futuras campañas de spam o fraude. Ante la duda, lo mejor es eliminar el mensaje directamente sin interactuar.

2. Marcar los correos como spam de forma sistemática

Cada vez que marcás un correo como “spam” o “correo no deseado”, ayudás al sistema a aprender. Los proveedores utilizan estos datos para mejorar sus filtros, por lo que esta acción no solo te beneficia a vos, sino también a otros usuarios. Es importante hacerlo de forma constante para que el algoritmo funcione mejor.

3. Evitar publicar tu email en redes sociales o sitios públicos

Muchas veces, sin darse cuenta, los usuarios dejan su correo visible en perfiles, comentarios o páginas web. Los ciberdelincuentes utilizan programas automatizados (bots) que recorren Internet recolectando estas direcciones. Cuanto más expuesto esté tu email, mayores son las probabilidades de recibir spam.

4. Usar una cuenta secundaria para registros y compras

Una estrategia simple pero muy efectiva es tener dos cuentas: una principal para comunicaciones importantes y otra para registros en sitios web, promociones o compras online. De esta manera, si esa cuenta secundaria se llena de spam, no afecta tu bandeja principal.

5. Revisar cuidadosamente las casillas de suscripción

Al hacer compras online o registrarte en servicios, muchas veces hay opciones de marketing preseleccionadas. Si no se desmarcan, autorizás el envío de publicidad. Este tipo de spam “legal” puede saturar tu casilla. Leer con atención antes de aceptar términos ayuda a evitar este problema.

6. Configurar filtros y reglas personalizadas

Los servicios de correo permiten crear reglas específicas, como bloquear direcciones, enviar ciertos correos directamente a spam o filtrar por palabras clave. Dedicar unos minutos a configurar estas opciones puede reducir significativamente el volumen de mensajes no deseados.

Cuanto más expuesto esté tu email, mayores son las probabilidades de recibir spam. Foto Pexels

7. Verificar si tu correo fue filtrado

Existen herramientas que permiten saber si tu dirección estuvo involucrada en una filtración de datos. Esto es clave porque, si tu correo fue expuesto, es probable que empieces a recibir más spam. Detectarlo a tiempo permite tomar medidas, como cambiar contraseñas o reforzar la seguridad.

8. Usar software de seguridad actualizado

Los programas de seguridad actuales no solo detectan virus, sino también intentos de phishing y correos maliciosos. Mantenerlos actualizados permite contar con una capa extra de protección, especialmente frente a ataques más sofisticados.

9. Evitar hacer clic en “darse de baja” en correos dudosos

Aunque parece una opción útil, en correos sospechosos puede ser una trampa. Al hacer clic, confirmás que la cuenta está activa y que alguien lee los mensajes, lo que puede generar más envíos en lugar de menos. Solo es recomendable usar esta opción en correos confiables.

10. No guardar datos sensibles en sitios de compra

Guardar tarjetas, direcciones o correos en plataformas online puede ser cómodo, pero también implica riesgos si el sitio sufre un ataque. Cuanta más información tengan los ciberdelincuentes, más creíbles serán sus intentos de fraude.

Qué hacer si recibís una avalancha repentina de correos

Si de un día para el otro tu bandeja se llena de spam, puede tratarse de una técnica de distracción. En estos casos, los especialistas recomiendan prestar especial atención a posibles alertas importantes ocultas entre los mensajes.

Algunas acciones clave:

  • Revisar movimientos bancarios y compras recientes.

  • Buscar correos de seguridad en carpetas como spam o promociones.

  • Cambiar contraseñas de inmediato si hay actividad sospechosa.