El ex ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona y Guillermo Coppola reivindicaron esta semana el accionar de la Justicia, a 30 años del escándalo judicial y mediático que mantuvo durante 87 días preso en la cárcel de Caseros al ex mánager de Diego Maradona, en 1996.
“Sí creo en la Justicia, porque fue la misma Justicia la que encontró la verdad y me absolvió”, afirmó Coppola, luego de que un tribunal oral anulara en 1999 la causa impulsada por el ex juez Hernán Bernasconi, que demostró que le habían plantado droga dentro de un jarrón en su departamento de la avenida Libertador. Y en su primera aparición pública tras su renuncia como ministro del gobierno de Javier Milei en marzo de este año, Cúneo avaló las palabras de su ex cliente.
Después de la exposición de Cúneo Libarona, quien fue su defensor, Coppola recordó que, cuando se anuló el caso, se acercó al fiscal Perotti y le dijo en voz baja: “Gracias, doctor”. Según contó, el magistrado golpeó la mesa y le respondió: “A la Justicia no se le agradece”. Días más tarde, un juez al que no identificó se le acercó, le puso la mano sobre el hombro y le dijo: “Perdón”.
Cúneo Libarona y Coppola participaron de la presentación de la novela “De Cuello Blanco”, de Florencia Ghio, que recrea en clave de ficción el célebre caso, en el Museo del Libro y de la Lengua.
Guillermo Coppola y la escritora Florencia Ghio.
El ex ministro de Justicia confirmó que muchas de las escenas narradas en la novela, aunque con nombres cambiados, ocurrieron en la realidad entre 1996 y 1997, y deslizó que el plan para armar la causa habría sido ideado por un ex secretario de Bernasconi. También ironizó al afirmar que no sabía que en ese juzgado —la novela menciona Tandil, aunque se trata de Dolores— “había tantas cucarachas”.
La novela reconstruye la trama detrás de una causa armada para incriminar a Guillermo Coppola, el mánager más famoso del país. “Ambición política, manipulación del poder y una Justicia dispuesta a cruzar todos los límites se combinan en una historia donde nada es lo que parece”, señala un comunicado de la editorial Emporio, de Córdoba, dirigida por Tamara Sternberg.
La obra relata cómo, “con la complicidad de policías corruptos y funcionarios seducidos por promesas de ascenso, un juez diseña una ‘megacausa’ destinada a fabricar culpables y a convertir a Coppola en el supuesto líder de una red de narcotráfico”.
“Jóvenes utilizadas, pruebas plantadas y un circo mediático que transforma el horror en espectáculo dejan al descubierto el costado más oscuro del sistema judicial. Narrada desde dos voces —la del secretario encargado de sostener el juicio, un hombre al borde del colapso personal, y la del propio juez—, la novela expone el costo humano del poder sin límites”, agrega el texto promocional.
Con personajes ficticios y hechos fácilmente reconocibles, la novela plantea una pregunta inquietante: “¿Qué sucede cuando la Justicia se convierte en un show y nadie queda a salvo?”.
El caso verdadero
En octubre de 1996, la policía encontró en la casa de Guillermo Coppola una bolsa con 406 gramos de cocaína dentro de un jarrón. El allanamiento había sido ordenado por el juez de Dolores, Hernán Bernasconi, en el marco de una causa que investigaba a una presunta organización narco, de la que se sospechaba que Coppola era el líder. La investigación pasó por varios jueces y cambió cuatro veces de juzgado.
Además de Coppola, fueron detenidos Héctor “Yayo” Cozza, Tomás Simonelli, Claudio Coppola y Alberto “El Conejo” Tarantini, quienes fueron absueltos tres años después. La causa finalmente fue declarada nula y los policías que participaron de la investigación terminaron presos.
En 2002, Bernasconi fue condenado a nueve años y medio de prisión por asociación ilícita, falsedad ideológica y adulteración de documentos públicos, por haber armado causas contra famosos y empresarios.
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