En 1933, un ingeniero que investigaba problemas técnicos en comunicaciones de radio realizó un descubrimiento que alteró para siempre la astronomía moderna. Karl Jansky, empleado de Bell Telephone Laboratories en Nueva Jersey, detectó una extraña señal procedente del espacio mientras intentaba identificar el origen de interferencias en transmisiones de larga distancia.

Lo que comenzó como un proyecto de telecomunicaciones terminó por abrir una nueva manera de observar el universo. Según informó Indian Defence Review, el hallazgo permitió demostrar por primera vez que las estrellas y otros cuerpos celestes emiten ondas de radio detectables desde la Tierra.

Hasta ese momento, los astrónomos dependían casi exclusivamente de telescopios ópticos. El estudio del cosmos se basaba en la luz visible y en lo que los instrumentos podían captar a simple vista. Jansky cambió ese paradigma sin buscarlo.

Bell Labs le había encargado investigar la estática que afectaba las comunicaciones radiales transatlánticas. Para cumplir esa tarea, el ingeniero construyó una gran antena giratoria capaz de rastrear señales provenientes de distintas direcciones del cielo.

Durante sus observaciones, Jansky detectó un leve silbido persistente que no coincidía con las interferencias habituales registradas hasta entonces. Al principio sospechó de fenómenos meteorológicos o fuentes humanas. Sin embargo, el patrón de la señal despertó rápidamente su atención.

Karl Jansky detectó una extraña señal procedente del espacio. Foto: X @ForoHistorico.

El descubrimiento que cambió todo

Según informó la revista Nature en 1933, el sonido se repetía cada 23 horas y 56 minutos, un intervalo que coincide con el llamado período sideral. Esa diferencia resultó clave para comprender que la señal no provenía de la Tierra ni del Sol, sino del espacio profundo.

Jansky descubrió que la emisión parecía llegar siempre desde un punto fijo del cielo. Con el avance de la investigación, identificó la zona de mayor intensidad en dirección a la constelación de Sagitario, cerca del centro de la Vía Láctea.

Posteriormente, estudios citados por Nature confirmaron que la radiación provenía efectivamente de la galaxia. Según informó el Times of India, el Sol no participaba en las emisiones detectadas por el ingeniero.

Karl Jansky era empleado de Bell Telephone Laboratories en Nueva Jersey. Foto: Wikipedia.

El descubrimiento sorprendió a la comunidad científica porque hasta entonces nadie sabía que la Vía Láctea emitía ondas de radio. El espacio se consideraba prácticamente silencioso en términos de radiofrecuencia y la astronomía seguía enfocada en métodos tradicionales de observación.

¿Qué dijo la NASA?

Según explicó la NASA, el trabajo de Jansky sentó las bases de la radioastronomía, una disciplina que abrió una nueva forma de estudiar el universo a través de ondas de radio.

El impacto del hallazgo superó ampliamente el objetivo original del proyecto. Un intento por reducir la estática en sistemas de comunicación terminó por revelar una nueva ventana hacia el universo.

Su descubrimiento sorprendió a la comunidad científica porque hasta entonces nadie sabía que la Vía Láctea emitía ondas de radio. Foto: Wikipedia.

Décadas después, la radioastronomía continúa como una de las herramientas más importantes de la ciencia espacial moderna. Y todo comenzó con un ingeniero que escuchó un silbido extraño en el cielo mientras buscaba resolver un problema técnico terrestre.