Según la prensa sensacionalista, la última reunificación de las Spice Girls se canceló. Podría ser culpa de disputas internas entre las famosas abanderadas de la Cool Britannia, o del último round del drama de la familia Beckham, pero no se la puede atribuir a falta de interés por la cultura británica en sí.

En los meses recientes, una camada de intérpretes británicas veinteañeras como Raye, Olivia Dean, PinkPantheress y Lola Young irrumpió en las listas del semanario especializado Billboard y ella se han convertido en una potencia dominante en la cultura pop de internet, presentando una imagen variada y cautivante de la identidad británica por primera vez desde la arrolladora aparición de artistas como Oasis, Blur y las Spice Girls en los años '90.

A partir de la invasión británica de los '60, que catapultó a la fama internacional a grupos como los Beatles y los Rolling Stones, los artistas ingleses han sido una presencia constante en los Estados Unidos.

El surgimiento del canal MTV en los '80 impulsó otro auge, durante el cual se posicionaron en el país artistas tecno pop y new wave como Duran Duran, Eurythmics, Spandau Ballet y The Human League.

Las Spice Girls fueron de las representantes más emblemáticas del pop británico a nivel mundial. Foto: AFP.

A principios de los 2000 dejó su huella un aluvión de bandas de indie rock que aparecían regularmente en las portadas de la revista británica NME (New Musical Express), como Arctic Monkeys y The Libertines, sobre todo debido a sus giras por clubes y festivales y a la popularidad que generaron en foros y blogs

Pero las estrellas más impactantes del pop británico del siglo XXI hasta la fecha casi siempre han representado casos atípicos que alcanzaron la cima sin formar parte de un movimiento más grande. Con su segundo álbum, Back to Black, Amy Winehouse se abrió camino en las listas estadounidenses y ganó cinco premios Grammy en 2008, convirtiéndose en una de las artistas británicas más exitosas en EEUU prácticamente de un día para otro.

Adele es una gigante comercial y sus álbumes 21, 25 y 30 -junto con sus inolvidables simples, entre ellos Hello y Someone Like You -constituyen algunos de los discos más vendidos y premiados de la historia estadounidense. Del mismo modo, Ed Sheeran ha vendido más de 100 millones de placas en Estados Unidos y figura constantemente entre los artistas con mayor recaudación en giras por el país.

Adele logró tener un gran éxito comercial en el mercado estadounidense. Foto: AFP.

En los tres casos tuvieron éxito gracias, en parte, a su diferenciada idiosincrasia británica: mostraban cierta desprolijidad que les generaba enorme reconocimiento y sacaron partido de una estética desenfadada, sin pretensiones, típica del Reino Unido, en contraste con el acabado más pulido de sus colegas de EEUU. Además, en general, eran rarezas británicas en un mar de estadounidenses y no representantes de una corriente cultural más amplia.

Fuera de Dua Lipa, hubo pocas revelaciones pop británicas a finales de la década de 2010 y principios de la de 2020. Pero una nueva promoción de estrellas -liderada por cuatro mujeres multirraciales- parece decidida a cambiar eso.

Raye, TikTok y el regreso del britpop

En los últimos años, TikTok proyectó a la fama a diferentes intérpretes de Gran Bretaña en los Estados Unidos. Esta clase nueva de artistas enfatiza y explota su identidad británica con acentos marcados y corsés de la diseñadora Vivienne Westwood. Aunque evitan en gran medida los rótulos tradicionales de anglomanía y representaciones de la bandera británica, al igual que quienes fueron sus precedentes, mayoritariamente de piel blanca.

Y, en su generalidad, trabajan en un registro familiarizado por Winehouse y Adele: el de la diva del soul británico de voz potente que comparte sentimientos sin filtro en un envoltorio clasicista.

Raye llegó a la fama internacional con la ayuda de TikTok. Foto: Reuters.

Encabezando la carga está Raye, londinense de 28 años que saltó a la notoriedad en 2022 con su éxito en TikTok, Escapism. Después de firmar a los 18 años con Polydor, un sello de Universal Music Group, trabajó a lo largo de una década en las trincheras de grandes discográficas, publicó varios EP, colaboró como vocalista invitada con productores de música dance como Jax Jones y Joel Corry y fue compositora para Beyoncé y Charli XCX, entre otros.

En 2021 denunció públicamente que la discográfica había estado reteniendo su álbum debut. Poco después tomaron caminos separados. Escapism, una canción híbrida de rap y soul, fue uno de sus primeros lanzamientos independientes y alcanzó el número 1 en los charts del Reino Unido.

Desde ese lanzamiento la carrera de Raye ha ido en constante ascenso: fue telonera de Taylor Swift en el exitosísimo tour Eras de 2024 y actuó en los Oscar de 2025 interpretando el tema Bond de Adele Skyfall.

Raye durante su presentación en los premios Oscar, donde interpretó "Skyfall" de Adele. Foto: Reuters.

Más adelante, ese mismo año, publicó Where Is My Husband!, deslumbrante pieza funk que se viralizó en las redes sociales y luego ingresó en los veinte primeros puestos (Top 20) del Hot 100 de Billboard, índice que clasifica los mayores cien éxitos de la industria musical en EEUU.

Where Is My Husband! fue el primer simple del segundo álbum de Raye, This Music May Contain Hope (Esta música puede contener esperanza, en español), lanzado este 27 de marzo. Se trata, en su mayor parte, de un álbum de soul y jazz vocal supertradicionalista que ocasionalmente experimenta con cadencias ininterrumpidas de rap contemporáneo y jerga burda de TikTok.

El disco también resalta el hecho de que Raye no es estadounidense: en la primera pista ella canta que “algunas personas dicen que les recuerdo a Amy” y varias canciones mencionan South London, nombre del sector de Londres donde creció Raye. Claramente ella ha detectado su britanicidad como atractivo comercial: los posters de su gira actual la presentan como “La re-fabulosa chica del sur de Londres”.

Doja Cat, Raye, y Lisa en los premios Oscar. Foto: AP.

Olivia Dean y Lola Young: de Inglaterra a los Grammy

La música de Raye parece conversar con la de la cantante Olivia Dean, que rechazó los estudios de grabación de Los Ángeles para su segundo álbum, The Art of Loving (2025), y en su lugar pidió al equipo que colaboradora con ella que se trasladara a una casa en Londres acondicionada como estudio.

Pero mientras la música de Raye es meticulosamente elaborada e intencionadamente llamativa, la de Dean es suelta y coloquial. Arranca del mismo arquetipo de diva del soul pero elimina gran parte de la parafernalia, en sintonía con los gustos más jóvenes, mientras que se mantiene firmemente retro.

Man I Need, un corte del álbum, revoloteó gran parte del año en el Top 5 del Billboard Hot 100; si bien la canción se basa en el estilo Motown y el soul clásico -y Olivia Dean adapta su acento en consecuencia-, otros temas del álbum, como So Easy (to Fall in Love), exhiben perfiles típicos de su acento londinense nativo.

Olivia Dean radiante tras recibir una estatuilla en los Brit Awards 2026. Foto: AP.

En los Grammy de este año Dean superó a otra londinense para llevarse el premio a Mejor Artista Revelación: Lola Young, la cantante malhablada cuyo tema de 2024 Messy fue un hit ineludible a través de casi dos años seguidos.

En su álbum de 2025 Im Only Fucking Myself, Lola Young saca partido de su identidad londinense e incorpora sonidos que tienen lugar destacado en la herencia musical de la ciudad inglesa: afrobeat, pub-rock, post-punk motorik.

Tatuada y con un corte de pelo tipo mullet, Lola se presenta como producto de su generación, pero aun así expresa clara lealtad por quienes la precedieron; hasta tiene como representante a Nick Shymansky, que supervisó los primeros años de la carrera de Winehouse.

En su presentación, decididamente informada por TikTok, Young recuerda a Sienna Spiro, cantante sentimental de 20 años y voz ronca. Las baladas soul de Spiro, saturadas de cuerdas, tienen clara influencia de Adele, pero su forma de mostrarse es glamorosa y resueltamente "vintage", muy años 2020, con maquillaje sofisticado y un peinado minimalista.

Lola Young, otra de las artistas emblema del pop británico en el 2026. Foto: Instagram

PinkPantheress y un estilo diferente

Después está PinkPantheress, la joven productora y vocalista que se hizo viral durante la pandemia por sus intuitivas versiones en género bedroom pop de clásicos dance del Reino Unido.

En esta última invasión británica PinkPantheress es la excepción: al contrario que las de sus compatriotas, las canciones de ella tienen un sonido musicalmente progresivo y dialogan con otros artistas de pop alternativo del momento como Salute y Fcukers (sic).

Cuando mira al pasado, se inspira específicamente en productores británicos de big beat de los 2000 como Basement Jaxx y Groove Armada, antes que en una simple mezcla turbia de referencias vagas.

PinkPantheress en la alfombra roja de los Grammy 2026. Foto: Reuters.

La identidad británica siempre estuvo implícita en la música de PinkPantheress, pero su segundo mixtape (colección de canciones), Fancy That, lanzado el año pasado, abraza sin reservas el kitsch inglés: en las imágenes asociadas al proyecto, la artista aparece usando joyas de la corona y rodeada de fotos de cabinas telefónicas rojas y sitios emblemáticos como el campanario Big Ben, de la clase que podría haber en un álbum de recortes.

Uno de los temas, Stateside, trata de un estadounidense que nunca ha conocido a una chica británica; muy difundida ya en TikTok en los meses posteriores a su lanzamiento, el remix de la canción con la cantante sueca Zara Larsson volvió a ascender en las últimas semanas gracias a que la atleta olímpica Alysa Liu adaptó un baile del video para una de sus rutinas de patinaje artístico con las que ganó el campeonato en Milán.

Con su ritmo retro y sus guiños a la britanicidad implícita en todo el proyecto de PinkPantheress, Stateside resulta una pieza emblemática del auge actual del pop del Reino Unido: sus estrellas no deben más adaptarse al mercado internacional. Pueden en cambio aterrizar de lleno en su centro.

Fuente: The New York Times.

Traducción: Román García Azcárate.