La actriz estadounidense Dee Freeman, reconocida por sus participaciones en series como NCIS: Los Ángeles y Dexter, murió el 2 de abril de 2026 a los 66 años, tras una larga batalla contra un cáncer de pulmón en estadío 4.

La noticia fue confirmada recién este domingo 5 de abril por su familia y su representante a través de redes sociales, ya que decidieron transitar los primeros días de duelo sin atención mediática.

Con una extensa trayectoria en televisión, Freeman construyó una carrera sólida como actriz de reparto, con apariciones recurrentes en producciones populares como The Young and the Restless, ER, Seinfeld, Kenan & Kel , The X-Files , The Hughleys , Six Feet Under, Dexter, NCIS: Los Ángeles y Shameless.

Su presencia constante en la pantalla chica la convirtió en un rostro familiar para varias generaciones de espectadores y, aunque sus papeles eran mayormente secundarios, su presencia siempre se hacía notar.

Dee Freeman tuvo apariciones en más de una decena de series como personaje recurrente. Foto: IG @deefreemanactor

Nacida en Louisiana el 6 de junio de 1959, antes de dedicarse a la actuación tuvo una vida muy distinta: durante seis años formó parte del Cuerpo de Marinos de los Estados Unidos. Luego incursionó en la radio y el teatro, hasta que en 1995 consiguió su primer papel en televisión, inicio de una carrera que se extendería por más de tres décadas.

A lo largo de los años, participó en decenas de series y también en producciones teatrales, donde se destacó con su unipersonal Poison Gun, proyecto que incluso estaba adaptando a formato de novela al momento de su muerte.

Una despedida íntima

La familia de la actriz comunicó la noticia a través de un mensaje en redes sociales, donde destacó tanto su fortaleza como el cariño recibido durante su enfermedad. “Dee partió en paz el 2 de abril, tras una valiente e intrépida lucha contra el cáncer”, expresaron en el comunicado.

Dee Freeman luchó contra en cáncer. Foto: IG @deefreemanactor

En el mismo texto, sus seres queridos agradecieron el apoyo del público y subrayaron el impacto que ese acompañamiento tuvo en la actriz durante sus últimos meses. También la recordaron como una persona de carácter fuerte y una presencia luminosa, tanto dentro como fuera de la pantalla.

Su representante, Desirae L. Benson, también la homenajeó y destacó su “gracia, fortaleza y autenticidad”, cualidades que, según afirmó, mantuvo incluso en los momentos más difíciles de su enfermedad.

“Dee tenía un poder silencioso que imponía respeto sin necesidad de exigirlo. Su legado no está sólo en su trabajo, sino en cómo hacía sentir a las personas, y eso permanecerá con nosotros para siempre”, expresó la representante en un comunicado que extendió a medios especializados estadounidenses, como People y The Hollywood Reporter.

El último trabajo de Freeman fue en la serie Sistas, donde interpretó a Valerie Barnes. Su legado queda marcado no solo por la cantidad de producciones en las que participó, sino también por la huella personal que dejó en colegas y espectadores.

Dee tenía dos hijos y varios hermanos, quienes la despidieron junto a su madre, destacando su fortaleza y su espíritu inquebrantable.