Un informe del banco Itaú de esta semana dice que la economía argentina está en la zona de un umbral con el Merval en dólares cerca de los 2.000 puntos. El banco brasileño destaca este momentos aún cuando en el pasado reciente el índice bursátil ya tocó estos niveles pero en medio de un clima político de menor incertidumbre y desequilibrios macroeconómicos mayores como con Mauricio Macri en 2017 o el propio Javier Milei prácticamente un año atrás. En el fondo el banco se pregunta qué pasaría con las valuaciones bursátiles sin Adornigate.

“Lo que distingue este ciclo de los anteriores es que Argentina no es solo una historia de reformas sino de exportaciones. A diferencia de los enormes desequilibrios externos que acompañaron al país cada vez que las empresas y el índice bursátil llegaba a esos picos, esta vez Argentina llega con un déficit de cuenta corriente pequeño y siendo exportadora neta de petróleo”, dice Itaú.

El riesgo de una crisis financiera y cambiaria como el país registró tantas veces hoy es más bajo, admite Marina Dal Poggetto, una economista crítica del Gobierno.

Por supuesto esto no quiere decir que los dólares del exterior se vuelquen ya mismo a la economía. Las estadísticas del Banco Central sobre inversión extranjera directa desde que asumió Javier Milei muestran una caída de US$ 535 millones versus más de US$ 100.000 millones de anuncios de inversiones por el RIGI y otros para los próximos cinco años según recopiló abeceb.com.

No solo allí hay una clara disociación sino que pasar de 0 a 100.000 millones en cinco años significaría casi como transportarse a Jeddah, Arabia Saudita, en los ‘70, como cuenta el ex periodista de The Washington Post Paul Blustein en su último libro (Rey dólar) y ver cómo un país creció a partir de un shock petrolero que abrió las compuertas de una avalancha de dólares en poco tiempo para extraer los recursos del subsuelo.

¿Logrará Argentina ser un hub así?

Un parte del mercado se ilusiona. Itaú cuenta que la firma Adecoagro “merece mayor atención tras la adquisición de Profertil, el único productor de urea de Argentina porque la producción de urea requiere un alto consumo de gas, lo que vincula la rentabilidad de Profertil al aumento del suministro interno de gas. Se espera -agrega Itaú-, que Argentina represente aproximadamente el 50% del Ebitda [N.E.: la ganancia antes de pagar impuestos e intereses], de Adecoagro en el futuro, lo que incrementará su exposición a dos de los sectores más fuertes del país: agricultura y crecimiento impulsado por la energía”.

Una de las mayores sorpresas del shock energético actual, el más grave desde la década del ‘70, es la resistencia que mostraron las economías emergentes y en desarrollo como la Argentina hasta el momento. Se estima que el cierre del estrecho de Ormuz retiró de la oferta global de energía casi 13 millones de barriles diarios de petróleo y aún así los índices bursátiles en muchos países, desde Estados Unidos a Brasil y pasando por Corea, han registrado nuevas alzas. Una de las explicaciones es que la dependencia de la energía ajustada por inflación para generar dólares cayó un tercio en EE.UU. y casi 40% en China desde el año 2000, según el Banco Mundial y el FMI.

Dicho esto, la crisis global puede ser que tenga más impacto en términos de actividad que financiero para Argentina. El economista jefe de Fiel, Daniel Artana, estima que rebajaría un punto porcentual el crecimiento.

Así, las miradas ya están puestas en lo que viene. O en términos de lo que dice el Itaú, ¿Argentina está para cruzar el umbral de los 2.000 puntos del Merval en dólares en este contexto?

Será clave que la desinflación se estabilice, algo que podría ocurrir con el próximo dato (abril) de la semana siguiente. Para Martín Rapetti, de Equilibra, dará 2,4% (marzo fue 3,4%).

Para el Gobierno el año en materia de inflación está jugado, no se cumplirá la pauta del Presupuesto (10%) y madura la idea de que la inflación este año sea similar a la del año pasado con el consuelo de que el dato mensual de diciembre empiece con uno. Hoy lo más importante que está viendo el mercado es si la actividad reactiva o no, más que cuánto baja la inflación. Por ejemplo el Gobierno decidió otorgar un subsidio extraordinario al gas para los más pobres.

“Hoy la economía está deprimida o en retroceso”, dice Rapetti. Para Artana “el primer trimestre en materia de actividad fue malo porque la digestión de la mora en el pago de las deudas de las personas lleva tiempo. Pero en el segundo va a rebotar porque las tasas han bajado y en el segundo semestre seguirá la recuperación”. Según Miguel Kiguell “en el primer trimestre la actividad va a terminar sin crecimiento respecto al último trimestre del año pasado, esperamos que la economía vuelva a crecer en el segundo.

La reactivación es crucial para el bolsillo de las personas, algo que el Directorio del Fondo Monetario sigue de cerca para que Washington “siga poniendo el gancho”.

Pero la recuperación tiene una importancia también de carácter mecánico si se quiere, algo que es más abstracto pero no por ello menos importante para la política y que el mercado presta atención: si hay más movimiento, más plata en la calle, la recaudación sube más (van nueve meses seguidos de caída descontando la inflación) y eso ayuda a ajustar menos a Milei, a los gobernadores y a los intendentes.

En el acuerdo con el FMI el objetivo previsto es un superávit de 1,4% del PBI. Pero según un trabajo de la Fundación Capital “será complejo” sostener ese objetivo dada la caída de los ingresos, porque exigirá compensar por el lado del gasto. “De concretarse, el gasto público se ubicaría en el nivel más bajo de los últimos diez años, lo que plantea un desafío para algunas partidas”.

La cuestión fiscal es clave porque si de algo se jacta Milei es de las experiencias fallidas de estabilización del pasado, que aflojaron o flexibilizaron el ajuste fiscal y que, parafraseando a Gerchunoff-Llach, empezaron siendo una ilusión pero terminaron con el desencanto de confirmar que no es posible sostener el esfuerzo para evitar que la economía caiga por una cascada que no es la de Manuel Adorni. Es la cascada de nuestra macroeconomía.