A la vez que Irán restringe el suministro energético mundial con su férreo control del estrecho de Ormuz, su industria petrolera se ve cada vez más amenazada por un bloqueo estadounidense.

Sin forma de exportar el petróleo que extrae y con un espacio cada vez menor para almacenarlo dentro del país, Irán podría verse obligado a reducir drásticamente o a cesar la producción en algunos de sus pozos, quizá en tan solo dos semanas, según los expertos.

La situación probablemente no sea tan grave como la describió recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, de manera pintoresca, sugirió que los oleoductos podrían empezar a explotar en cuestión de días. Pero, una vez detenida, la producción de los envejecidos pozos podría no ser tan fácil de reanudar, si es que ocurre, lo que socavaría la futura producción petrolera del país. Analistas señalan que Teherán parece haber empezado ya a reducir la producción para evitar cierres totales.

La presión aumenta a medida que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos endurece las sanciones a los envíos de petróleo iraní que ya están en el mar. El ejército estadounidense ha incautado al menos dos petroleros frente a las costas de Asia que se cree transportaban crudo iraní.

Con su comercio petrolero restringido, Irán está viendo cómo entran menos divisas fuertes a una economía golpeada por semanas de guerra, meses de agitación y décadas de sanciones internacionales. Pero, con menos petroleros transportando crudo iraní, los efectos del bloqueo del estrecho de Ormuz no hacen más que amplificarse, lo que provoca escasez de combustible para aviones y el aumento de los precios de la gasolina en todo el mundo.

Una vista de la isla de Kharg en Irán, que alberga la principal terminal de exportación de crudo del país y es responsable de la gran mayoría de sus envíos de petróleo al mundo, a unos 30 kilómetros al sur de la costa continental en el norte del Golfo. Foto AFP

El liderazgo iraní “se resiste realmente" a cerrar pozos petroleros por lo doloroso que sería a largo plazo, afirmó Miad Maleki, exexperto en sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que ahora es investigador principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias, con sede en Washington.

“Han estado bajo sanciones, aislados durante 47 años. Esos pozos petroleros no están bien mantenidos. Su maquinaria no está bien mantenida", apuntó Maleki. Una vez cerrados, añadió, los pozos no “volverán a funcionar de golpe después de unos meses”.

La presión sobre Irán se intensifica

Irán bombeaba más de tres millones de barriles de crudo al día antes de la guerra, y algo más de la mitad se destinaba a su mercado interno. Pero desde el inicio del bloqueo estadounidense el 13 de abril, los barcos se han cargado de petróleo y no han podido zarpar.

“Parece que ha habido una desaceleración significativa de la producción”, comentó Antoine Halff, cofundador y analista principal de Kayrros, una empresa de inteligencia ambiental que rastrea emisiones y cadenas de suministro energético. Señaló indicios de que el almacenamiento no se está llenando tan rápido como es habitual en la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de petróleo de Irán en el golfo Pérsico.

Es probable que el país esté almacenando parte del crudo en petroleros situados alrededor de la isla, apuntó.

Kpler, una firma que monitorea los mercados de materias primas, indicó que cree que a Teherán le queda capacidad para almacenar el equivalente a unas dos semanas de producción, incluso después de reducir la extracción.

Los retratos del nuevo Líder Supremo de Irán (de derecha a izquierda), el ayatolá Mojtaba Khamenei, el difunto Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, y el difunto Líder Supremo, el ayatolá Ruhollah Khomeini, en Teherán. Foto EFE

“Aunque el impacto inmediato en los ingresos es limitado, las restricciones operativas están obligando ahora a recortes de producción y provocando una presión financiera diferida pero significativa”, escribió Homayoun Falakshahi, analista de Kpler.

Wood Mackenzie, otra firma de análisis petrolero, estima que Irán se quedará sin capacidad de almacenamiento en unas tres semanas.

“Si el bloqueo persiste, los recortes se vuelven inevitables”, escribió Alexandre Araman, de Wood Mackenzie. Los cierres de más de un mes “suponen un riesgo de daños en el largo plazo” en los yacimientos petroleros del país, indicó añadiendo que la recuperación de los pozos más antiguos “sigue siendo incierta”.

Industria petrolera iraní, un salvavidas inestable

Desde que se encontró petróleo por primera vez en 1908, la industria petrolera iraní ha estado entrelazada con la política de la región. Un intento de nacionalizar sus campos petrolíferos y arrebatar el control a los británicos desencadenó el golpe de Estado de 1953, respaldado por la CIA, que consolidó el gobierno del sha Mohammad Reza Pahlavi. Eso también encendió una larga mecha para la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al sha. Durante la revolución, los trabajadores del sector se declararon en huelga y redujeron la producción de 6 millones de barriles diarios a alrededor de 1,5 millones.

La industria petrolera iraní nunca se recuperó y enfrentó décadas de sanciones internacionales, durante las cuales su infraestructura envejeció y se deterioró.

En su primer mandato, Trump ejerció una campaña de “máxima presión”, aumentando las sanciones para recortar drásticamente las exportaciones de petróleo de Irán. Obligado a almacenar el crudo en petroleros en el mar, el gobierno de Teherán perdió decenas de miles de millones de dólares en ingresos. Aun así, la presión no logró empujar a la República Islámica a alcanzar un acuerdo nuclear con Washington.

Ahora, Irán enfrenta una combinación de sanciones más duras y el bloqueo. Trump afirmó el martes que la nación estaba “en un ‘estado de colapso’”.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se sumó a las críticas con un mensaje en X que decía que “La envejecida industria petrolera de Irán está empezando a cerrar producción gracias al BLOQUEO de Estados Unidos. El bombeo pronto colapsará. ¡ESCASEZ DE GASOLINA EN IRÁN PRÓXIMAMENTE!”.

No ha habido indicios inmediatos de escasez de combustible en Irán. Pero el país sí parece reconocer parte del impacto de manera indirecta.

Un espacio en la televisora estatal, que está controlada por sectores conservadores, incluyó a periodistas que discutieron la posibilidad de una crisis de almacenamiento de crudo. Uno señaló que si se bloquea el regreso a Irán de petroleros vacíos, “no podremos exportar”. El ministro de Petróleo, Mohsen Paknejad, elogió el lunes al personal de las terminales petroleras por su “perseverancia continua”.

Maleki, el analista de la Fundación para la Defensa de las Democracias, indicó que si el bloqueo continúa y la producción se desacelera más o se detiene, los trabajadores del sector podrían perder sus empleos, lo que podría causar nuevas movilizaciones.

“En 1979, cuando se paró la industria petrolera, en la guerra de la década de 1980 con Irak... se puede comprobar lo efectivos que fueron a la hora de presionar realmente al régimen”, expresó. “Realmente va a afectar a algunas de las provincias más estratégicas de Irán y a la industria más estratégica”.

Agencia AP

PB