Edith Eger, conocida como “La bailarina de Auschwitz”, murió el lunes a los 98 años, según informó la editorial Planeta. Era psicóloga y referente en los estudios del estrés postraumático.
En su célebre libro “La bailarina de Auschwitz”, publicado en 2018, comparte su historia de resistencia, esperanza y sanación, en la que narra cómo fue deportada con tan solo 16 años al campo de concentración de Auschwitz, perdió a sus padres y sobrevivió gracias a sus habilidades como bailarina.
El ballet fue el billete de salvación de Eger, ya que Joseph Mengele, el sádico médico encargado de seleccionar quién vivía en Auschwitz, pedía encuentros con ella para que bailara para él.
La psicóloga, que tuvo como mentor al psiquiatra austríaco y superviviente al terror nazi Viktor Frankl, fue capaz de enfrentarse al horror "sin perder su capacidad de amar, imaginar y resistir", añade la nota.
"La mejor venganza contra (Adolf) Hitler es que mi libro se haya traducido al alemán y se esté vendiendo en Fráncfort", señaló en una entrevista con EFE en 2018 con motivo de la publicación de su libro.
Después de Auschwitz, pasó por el campo de concentración de Mauthausen para continuar hasta Gunskirchen, Austria, donde con la espalda rota, moribunda y rodeada de cadáveres consiguió llamar la atención de los soldados estadounidenses que la rescataron a ella y su hermana en 1945.
El posteo de Planeta sobre la muerte de Edith Eger. Foto: Instagram
La escritora emigró a Estados Unidos en 1949, un país sobre el que señalaba: "En EE.UU., desafortunadamente, los grupos supremacistas son muy fuertes. Es algo muy triste".
La superviviente pidió a las nuevas generaciones que cuestionaran la autoridad: "Tienes que cuestionar la autoridad antes de aceptar ciegamente las cosas, porque de otra forma se acabaría con la democracia".
"La bailarina de Auschwitz" fue publicado en numerosos países, sus ventas superaron el millón de ejemplares en todo el mundo, y el año pasado se publicó una adaptación para jóvenes que trataba de acercar su testimonio a las nuevas generaciones.
El éxito editorial
El reconocimiento mundial de Edith Eger llegó en la última etapa de su vida. Aunque su historia había comenzado en los años más oscuros del siglo XX, fue recién después de cumplir los 90 años cuando publicó el libro que la convirtió en una autora leída en todo el mundo: The Choice, editado en español como La bailarina de Auschwitz.
La obra combinaba memoria personal, testimonio del Holocausto y herramientas de sanación emocional. En sus páginas, Eger reconstruyó su paso por Auschwitz, la pérdida de sus padres, la supervivencia junto a su hermana y el largo camino que debió recorrer para convertir el trauma en una forma de ayuda para otros.
La bailarina de Auschwitz, de Edith Eger. Foto: gentileza editorial.
La editorial Simon & Schuster la presentó como una memoria, pero también como una guía práctica para enfrentar el dolor, el miedo y la culpa.
El libro se transformó en un fenómeno internacional. Según informó El País, La bailarina de Auschwitz vendió más de 500.000 ejemplares en español y superó el millón de copias en todo el mundo. Su impacto fue tal que también tuvo una adaptación para lectores jóvenes, publicada en 2025, con el objetivo de acercar su testimonio a nuevas generaciones.
Su carrera como psicóloga
Después de sobrevivir al Holocausto y emigrar a Estados Unidos, Eger reconstruyó su vida desde cero. Trabajó en una fábrica mientras criaba a su familia y, con el paso de los años, retomó sus estudios hasta doctorarse en Psicología en la Universidad de Texas. Ese recorrido personal terminó marcando profundamente su mirada profesional.
Eger se especializó en el tratamiento del trauma y del estrés postraumático. Su propia experiencia como sobreviviente de Auschwitz no fue un dato accesorio en su trabajo, sino una parte central de su enfoque: entendía el sufrimiento desde adentro, pero también había dedicado décadas a estudiar cómo las personas pueden quedar atrapadas en el dolor, la culpa o el miedo.
Su pensamiento estuvo influido por Viktor Frankl, el psiquiatra austríaco y también sobreviviente del Holocausto que escribió "El hombre en busca de sentido". Como Frankl, Eger insistía en que incluso cuando una persona no puede cambiar lo que le ocurrió, sí puede trabajar sobre la manera en que responde a ese pasado.
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