En el año 1982, la UNESCO instituyó el Día Internacional de la Danza que se celebra a partir de ese momento todos los 29 de abril, día del nacimiento del maestro de ballet francés Jean-Georges Noverre (1727-1810). Habrá infinidad de festejos en todo el mundo, que incluyen presentaciones, ensayos abiertos, clases, conferencias y exposiciones.
En la ciudad de Buenos Aires se harán tres eventos importantes: a las 10 de la mañana habrá en el escenario principal del Teatro Colón una clase abierta del Ballet Estable dictada por la maestra y ex bailarina del American Ballet Theatre y del Royal Ballet de Londres, la muy celebrada Cynthia Harvey.
La actividad se transmitirá en vivo por los canales digitales del Teatro Colón y del Consejo Argentino de la Danza pero también podrá verse en forma presencial, previa acreditación en . Los cupos son limitados.
En segundo lugar, el Consejo Argentino de la Danza, que depende precisamente de la UNESCO, cumple cuarenta años desde su creación y homenajea al primer artista al que le fue concedido el premio María Ruanova: Julio Bocca, ahora director del Ballet del Teatro Colón. Será un acto en el Salón Dorado del Colón este miércoles 29 de abril a las 14.30.
Julio Bocca, en su rol de director del Ballet del Teatro Colón, en un ensayo de sus bailarines. Foto: Ariel Grinberg
El Consejo Argentino de la Danza otorga desde hace cuarenta años el premio María Ruanova a las personalidades más diversas en este campo. No hay género ni especialidad que hayan quedado afuera: coreógrafos, bailarines y maestros; danza clásica y contemporánea, danza española, baile folclórico y tango. Y también fueron distinguidas instituciones como el Ballet Contemporáneo del San Martín y el Festival de Malambo de Laborde.
El Ballet Folclórico Nacional
Finalmente, el Ballet Folklórico Nacional ofrece ese mismo miércoles pero a las 8 de la noche, una función con entrada libre en el Auditorio del Palacio Libertad. Es el mismo espacio en donde viene de cumplir recientemente un muy exitoso ciclo.
El Ballet Folklórico Nacional, con su obra "Transfiguración del gaucho".
Como suele ocurrir con esta extraordinaria compañía, que dirige Glenda Casaretto con la subdirección de Fernando Muñoz, el programa es amplio y variado: bellas obras a partir de danzas nativas, piezas de tango, coreografías de su repertorio original -aquel creado por Santiago Ayala el Chúcaro y Norma Viola-, y creaciones nuevas de jóvenes coreógrafos.
El Shakespeare de la danza
No siempre se asocia el Día Internacional de la Danza con Jean-Georges Noverre, coreógrafo y maestro de ballet que cambió enteramente, hacia mediados del siglo XVIII, las formas en las que la danza escénica se creaba y se interpretaba.
Gracias a Noverre, y a otros reformadores menos reconocidos, fueron cambiando los temas de las obras, el vestuario, los pasos y las formas de interpretar. “¡Basta –dijeron estos reformadores- de vestuarios pesados, zapatos de tacón, pelucas voluminosas y máscaras!”. Para Noverre y sus colegas los intérpretes debían usar vestuarios acordes a las características de sus roles.
Y como una consecuencia no buscada, los bailarines, liberados de aquellos trajes voluminosos y del resto de los accesorios incómodos, pudieron saltar más alto, mantener mejor el equilibrio y girar con más facilidad. Y así surgió un nuevo repertorio de pasos.
Jean-Georges Noverre, coreógrafo y maestro de ballet, por quien se celebra el Día Internacional de la Danza.
Pero no sólo eso: Noverre y sus colegas abogaban por obras argumentales, es decir con un principio, un desarrollo y un final y en las que los personajes pudieran expresar emociones y sentimientos (por esto también Noverre proponía que se eliminaran las máscaras). Todo esto impulsó una manera nueva de componer danzas, muy alejada de las anteriores formas hechas sobre las antiguas danzas de salón dispuestas en intrincados diseños espaciales pero sin ningún contenido narrativo.
Jean-Gorges Noverre publicó en 1760 sus Cartas sobre la danza, un tratado en forma epistolar y que sigue conservando un gran interés hasta el día de hoy. Es en estas cartas que Noverre fija nuevas reglas y códigos y afirma que el coreógrafo será reconocido como un verdadero autor en un pie de igualdad con el músico, el poeta o el escritor.
Noverre, que recorría permanentemente Europa dictando clases y montando obras de ballet, entabló relaciones de amistad con personalidades muy destacadas de su tiempo: W.A. Mozart, el filósofo Voltaire, el rey de Prusia Federico II y el famoso actor inglés David Carrick que llamó a Noverre “el Shakespeare de la danza”.
Jean-Georges Noverre había sido maestro de danzas en Viena de la adolescente María Antonieta, que luego sería la esposa de Luis XVI. Ya como reina de Francia, María Antonieta hizo que su antiguo maestro obtuviera el puesto más elevado en el Ballet de la Ópera de París. Pero el tiempo que permaneció allí se vio amargado por todo tipo de intrigas y terminó por renunciar a ese cargo, el más envidiado de Europa. Su carrera como coreógrafo, sin embargo, no se detuvo: a lo largo de su vida llegó a crear un repertorio de más de ciento cincuenta ballets.
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