La industria del cangrejo de río en Luisiana atraviesa una temporada crítica. En pleno auge de primavera, cuando este producto domina festivales y mesas en todo el estado, la falta de trabajadores extranjeros amenaza con frenar la producción y encarecer los precios.
El sector, valuado en unos 300 millones de dólares, depende en gran medida de mano de obra temporal, en su mayoría proveniente de México y Centroamérica. Estos trabajadores cumplen tareas clave como pelar y procesar el crustáceo, una labor intensa que pocos estadounidenses aceptan realizar.
Según informó Spectrum Noticias, productores y empresarios apuntan al gobierno del presidente Donald Trump por la demora en la autorización de visas H-2B, que permiten el ingreso legal de trabajadores temporales no agrícolas. Este año, el proceso avanzó más tarde de lo habitual, cuando la temporada ya estaba en marcha.
“El daño ya está hecho”, advirtió Alan Lawson, propietario de una planta procesadora en Crowley. En temporadas anteriores, su empresa empleaba a más de 100 trabajadores extranjeros. En la actual, no recibió ninguno.
La normativa federal establece un cupo anual de 66.000 visas H-2B, con posibilidad de ampliación, según informó Spectrum Noticias. Sin embargo, el gobierno emitió permisos suplementarios recién en febrero, en un inicio limitados a 35.000.
La industria del cangrejo de río en Luisiana atraviesa una temporada crítica. Foto: iStock.
Luego, ante la presión del sector, elevó la cifra a casi 65.000, en línea con años recientes. Para muchos productores, la decisión llegó tarde.
El impacto en la industria
Según autoridades estatales, al menos 15 de las 20 principales plantas procesadoras no cuentan con trabajadores temporales este año. Además, varias solicitudes fueron rechazadas por cuestiones administrativas, como fechas de inicio previas a enero, como informó Spectrum Noticias.
Desde el sector aseguran que intentaron contratar trabajadores locales durante meses, sin éxito. Los puestos ofrecen unos 13 dólares por hora, pero implican jornadas extensas y tareas exigentes. “Los locales no quieren hacerlo”, resumió el procesador David Savoy.
La normativa federal establece un cupo anual de 66.000 visas H-2B. Foto de archivo.
La escasez también genera tensiones políticas. Funcionarios republicanos de Luisiana, que respaldan en general la política migratoria federal, cuestionan la falta de respuesta a sus pedidos para facilitar el ingreso de trabajadores legales. El comisionado de Agricultura estatal, Mike Strain, calificó la situación como “inaceptable”.
Otras industrias estacionales, como la construcción y el paisajismo, enfrentan dificultades similares para cubrir puestos.
Las consecuencias podrían trasladarse al consumidor. Procesadores y restaurantes advierten que los precios del cangrejo de río subirán y que algunos platos podrían desaparecer de los menús. En Nueva Orleans, la restauradora Chandra Chifici teme no poder asegurar stock suficiente para la temporada baja.
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