El rey Carlos III llegó a Washington el lunes para una visita de Estado destinada a rescatar los deteriorados lazos con el presidente estadounidense Donald Trump, en medio de medidas de seguridad reforzadas tras un ataque durante una cena a la que asistía el mandatario.
Carlos y la reina Camila llegaron a la Base Conjunta Andrews, cerca de Washington, en un avión con la bandera británica, y descendieron por una escalinata cubierta con una alfombra roja para comenzar su visita de cuatro días.
Es el primer viaje del monarca británico a Estados Unidos desde que se convirtió en rey en 2022.
La visita "honrará la relación especial y de larga data entre Estados Unidos y el Reino Unido", dijo el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Trump y su esposa Melania recibirán al rey y a la reina en la Casa Blanca el lunes, donde los invitarán a tomar el té.
El martes, los Trump se reunirán con Carlos y Camila en el Despacho Oval y ofrecerán una cena de Estado. Carlos se convertirá además en el primer monarca británico en dirigirse al Congreso desde que lo hiciera su madre, la difunta reina Isabel II, en 1991.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, reciben al rey Carlos y a la reina Camila de Gran Bretaña para tomar el té de la tarde en el jardín sur de la Casa Blanca en Washington. Foto Reuters
Los reyes llegarán a Nueva York el miércoles, donde recorrerán el monumento conmemorativo del 11-S, antes de partir el jueves hacia Bermudas, en la primera visita de Carlos III a un territorio británico de ultramar como monarca.
"No es Churchill"
El Palacio de Buckingham dijo que la visita de Estado a Estados Unidos se llevaría a cabo a pesar del tiroteo en la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca, a la que asistió Trump, el sábado en Washington.
Carlos se mostró "enormemente aliviado" de que Trump y otros invitados salieran ilesos, añadió el palacio.
Christian Turner, embajador británico en Estados Unidos, señaló en una rueda de prensa en Washington el domingo por la noche que, tras amplios debates, "estamos todos muy seguros de que se han adoptado todas las medidas de seguridad apropiadas" para la visita de Estado.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, ofrecen el té de la tarde al rey Carlos y la reina Camila de Gran Bretaña en el jardín sur de la Casa Blanca en Washington. Foto Reuters
Sin embargo, la ofensiva del presidente estadounidense contra Irán abrió una inusual grieta entre Londres y Washington, y la visita ha desatado una fuerte polémica.
Trump ha fustigado muchas veces al primer ministro británico, Keir Starmer, por su oposición a la guerra, así como por las políticas de inmigración y energía de su gobierno.
El presidente estadounidense ha subrayado que Starmer "no es Churchill", en referencia al primer ministro en tiempos de guerra Winston Churchill, quien acuñó la expresión "relación especial" entre ambos países.
Starmer ha criticado públicamente la guerra, pero ha defendido la visita de Estado.
Para Trump, la visita del rey Carlos podría ayudar a reparar las relaciones transatlánticas.
"Es amigo mío desde hace mucho tiempo, así que viene y lo vamos a pasar muy bien", declaró el domingo a Fox News el mandatario de 79 años, que visitó a su vez el Reino Unido en septiembre.
Craig Prescott, experto en monarquía de la Universidad Royal Holloway de Londres, señaló que es probable que Carlos aborde la guerra -"el gran elefante en la sala"- de forma velada el martes ante el Congreso de Estados Unidos.
El viaje supone una prueba personal para Carlos, de 77 años, que ha luchado contra el cáncer en los últimos años.
Mientras tanto, el escándalo en torno al delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein amenaza con enturbiar la gira.
Carlos se ha enfrentado a una grave crisis por la amistad que su hermano, el expríncipe Andrés, mantenía con el multimillonario, que murió en prisión en 2019.
Fuente: AP y EFE
PB
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