Hace 30 años se creó Hurlingham, el partido más chico del Gran Buenos Aires. Allí viven 180.000 bonaerenses instalados en tres localidades que ocupan 35 Km2. En todo el municipio existen sólo diez canchas de fútbol, ocho de ellas deberían ser de acceso libre ya que están en el polideportivo público comunal. Las otras dos se encuentran en los clubes privados Deportivo Hurlingham y Retiro.

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Selci le entregó el único club municipal de Hurlingham al hijo de Tapia.

A no ser que sean futbolistas federados de las inferiores del club de Claudio Chiqui Tapia, Barracas Central, (y a pesar de que con sus impuestos pagaron la construcción del Polideportivo), los vecinos y vecinas de Hurlingham no pueden acceder a esas canchas ya que son de uso "exclusivo" de Barracas Central.

¿Cómo se llegó a esto? Lineal: las autoridades de La Cámpora que administran el municipio decidieron concesionar todas la canchas del polideportivo a un privado: el club ubicado porteño Barracas Central, con sede en la Comuna 4 de la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por el PRO de Jorge Macri.

El convenio lo firmaron el intendente y soldado (de la liberación) de Máximo Kirchner, Damián Selci, con Matias Tapia, hijo del presidente de la AFA, procesado recientemente por la Justicia en una causa donde se investiga la apropiación indebida de los aportes jubilatorios de los casi 500 empleados de la casa madre del fútbol argentino.

Escudo de Barracas Central en una de las canchas municipales que La Cámpora concesionó en Hurlingham. Antes las tenía River.

El contrato de concesión es por un año prorrogable por otro más. Se rubricó en una reunión sotto voce, cuya intensión fue de que pasara lo más desapercibido posible. Tapia y Selci se vieron el 13 de febrero, un día antes del Día de los Enamorados, ante escribano público. Nada de lo que allí ocurrió se hizo público. En el municipio nadie duda de que las partes, sobre todo las autoridades locales, buscaron que todo quede en el mayor secreto posible.

"Toda esta maniobra se hizo entre gallos y medianoche. Típico de los nefastos códigos de lo peor del fútbol, como si hubiera habido algún trapito sucio que sólo se debería lavar en el vestuario", señala ante Clarín uno de los pocos concejales que, aún siendo peronista, rechaza que La Cámpora realice "este tipo de privatizaciones menemistas de los '90".

Nunca hubo foto entre Selci y Tapia. Y si la hubo, alguien ordenó no mostrarla. Tampoco hubo comunicación oficial alguna en la página web de la Comuna, plataforma de difusión que suele publicar diariamente y en detalle la agenda pública del jefe camporista.

Personal municipal autoriza los trabajos que Barracas Central ya comenzó en el polideportivo municipal a pesar de que el convenio aún no está aprobado por el Concejo. Harán un paredón sobre la vereda.

Recién este martes, casi 70 días después de firmar el convenio, el intendente Selci envió el acuerdo con el club de los Tapia al Concejo Deliberante. Sin tiempo que perder, y a pesar de que todavía falta para que los legisladores comunales voten el proyecto que autoriza la concesión, Barracas Central ya comenzó a hacer obras en el predio como un paredón perimetral en la zona concesionada, que ocupa la mitad del polideportivo.

El predio municipal tiene forma de triángulo, con una superficie de 180.000 metros cuadrados aproximadamente. La ocho canchas que figuran en el contrato de concesión (en realidad son siete, ya que una es un terreno descampado), ocupan unos 70.000 m2.

"Este lugar cambio de dueños, bien lejos de los vecinos que somos los verdaderos propietarios. Antes estuvieron los pibes de River que, aunque sea, hicieron un montón de obras en el lugar. Ahora, por la ventana, meten a otro club", se queja Norma, mientras baldea la vereda de su casa a media cuadra de Segundo Vergara, a unas diez cuadras del Acceso Oeste.

La gente de la zona, o muchos de ellos, sospechan que hubo algo raro en los beneficios que La Cámpora le ofreció al club de Tapia para instalarse en el lugar. Y quizás tengan razón ya que el acuerdo establece el pago de $17 millones anuales. Calculadora en mano: si las canchas se usaran ocho horas diarias de lunes a viernes, Barracas Central estaría pagando $12.000 la hora. A cualquier vecino que quiere armar un picado en una cancha de 11 se tiene que poner con $250.000.