Lo que se conoce como "crisis de soledad", por más que suene paradójico, no es un fenómeno aislado. Atraviesa todas las fronteras y edades, pero quienes más lo verbalizan y manifiestan son los adultos mayores de 65 años. El geriatra Luis Carlos Venegas-Sanabria estudia cómo la soledad moldea la memoria a medida que envejecemos y qué impacto tiene en el deterioro cognitivo.

Oriundo de Colombia, Venegas-Sanabria es médico e investigador clínico en geriatría, con un doctorado en la misma especialidad. "Mi trabajo de práctica clínica directa, combinado con métodos estadísticos avanzados, me permite vincular la atención al paciente en el mundo real con enfoques de investigación sólidos", asegura.

La soledad tiene impacto en la salud de los adultos mayores. Foto ilustrativa: Shutterstock

Su nombre da vuelta el mundo por las repercusiones de la investigación científica que lideró. Es el autor principal de un estudio publicado en la revista Aging & Mental Health, realizado en conjunto con investigadores de la Clínica Universitaria de Navarra, la Universidad de Valencia -ambas en España-, la Universidad de Rosario, de Colombia, y el Instituto Karolinska, de Suecia.

El objetivo de la investigación fue evaluar el efecto de la soledad en los cambios de la memoria, tanto en la inmediata como en la diferida, durante siete años.

Las respuestas de 10.000 adultos mayores sobre la soledad

La base de datos que utilizaron fue propiciada por la Encuesta sobre salud, envejecimiento y jubilación en Europa (SHARE), respondida por 10.217 personas, de entre 65 a 94 años, residentes de 12 países del continente europeo en en el periodo de 2012 a 2019.

Algunos de los países con mayor participación fueron España, Alemania, Suecia y Eslovenia. Para clasificar los resultados establecieron cuatro regiones geográficas: Central, Sur, Norte y Este.

Los resultados mostraron que los países del sur de Europa registraron los niveles más altos de soledad, con un porcentaje de 12%; seguidos de la región oriental, con un 9 %); la central con un 6 %; y la septentrional 9 %.

El especialista explica los resultados del estudio del efecto de la soledad. Foto: LinkedIn/Luis Carlos Venegas Sanabria

"Al inicio del estudio el 92 % de los participantes aseguraron tener niveles de soledad medios o bajos, y el grupo restante del 8% con niveles altos de soledad eran en su mayoría mujeres que decían tener problemas de salud, prevalencia de depresión, hipertensión arterial y diabetes", explica Venegas-Sanabria.

A ese 8% de participantes se les hizo la prueba de memoria inmediata y diferida y obtuvieron puntuaciones más bajas, en comparación con aquellas que referían índices menores de soledad.

Sin embargo, su capacidad para recordar información disminuyó a un ritmo similar que la de quienes manifestaban que no se sentían solos.

Ambos grupos, los de soledad media o baja y los de soledad baja, experimentaron el mismo grado de deterioro de la memoria, con una pendiente pronunciada que se observó entre las evaluaciones del tercer y el séptimo año.

"Esto refuerza la teoría de que existen fuertes vínculos entre el sentimiento de soledad y la función cerebral en las personas mayores", detalla el geriatra.

Junto a un gran equipo investigan cómo prevenir las enfermedades asociadas a la vejez. Foto: LinkedIn/Luis Carlos Venegas Sanabria

"También respalda la idea de que el aislamiento no es necesariamente un factor de riesgo de demencia", señala. "El hallazgo de que la soledad afecta significativamente a la memoria, pero no a la velocidad de su deterioro a lo largo del tiempo, fue un resultado sorprendente", asegura.

Los hallazgos clave

A continuación, un punteo de los principales hallazgos, destacados por Venegas-Sanabria:

  • La soledad no acelera la tasa de deterioro de la memoria con el tiempo: la "brecha" en el rendimiento se mantiene constante durante una continuación de 6 años.

  • Detección de un "perfil de riesgo": las personas con alta soledad suelen presentar un cuadro clínico más complejo, incluyendo una mayor prevalencia de depresión y comorbilidades cardiovasculares.

  • Distribución geográfica: la prevalencia de la soledad varía en toda Europa, pero es notablemente mayor en las regiones del sur y este en comparación con las del norte.

  • La soledad es un determinante social fundamental de la salud: abordar la soledad en la edad adulta temprana y en la mediana edad es esencial para preservar la reserva cognitiva antes de llegar a una edad avanzada.


Pruebas de detección de la soledad en adultos mayores: "Puede cambiarles la vida"

El experto actualmente centra sus investigaciones en la comprensión de las trayectorias del envejecimiento, en particular el deterioro cognitivo, la fragilidad y la sarcopenia.

El autor principal del estudio sugiere que las pruebas periódicas de detección de la soledad deberían incluirse en los exámenes para evaluar las capacidades mentales de los adultos mayores.

Combatir la soledad puede ser clave en la salud de los adultos mayores. Foto ilustración Shutterstock.

"La asociación de la soledad con un menor rendimiento de la memoria inicial pone de manifiesto la necesidad de una identificación e intervención tempranas, que podría cambiarles la vida, como en todo diagnóstico, el tiempo de detección es clave", remarca.

"La soledad podría desempeñar un papel más destacado del que pensábamos en el estado inicial de la memoria que en su deterioro progresivo", argumenta.

"Debemos estudiar los procesos de envejecimiento no solo desde un punto de vista teórico, sino también desde la base de la complejidad clínica", concluye.

Con información de la agencia EFE.