El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, aludió a las diferencias políticas que se evidenciaron durante la misa en la Basílica de Luján para conmemorar el primer aniversario de la muerte del papa Francisco y señaló que ni siquiera en un homenaje a una persona que promovió “la cultura del encuentro” la dirigencia política es capaz de "sentarse en el mismo banco de una iglesia".

“Más que nunca la Argentina necesita de la cultura del encuentro de la que tanto nos habló el Papa, necesita de la fraternidad. A ver cuándo la vamos a cortar con eso de mirarnos como enemigos porque pensamos distintos. Ni siquiera somos capaces de poder sentarnos en el mismo banco de una iglesia”, expresó durante la homilía que dio en la Basílica San José de Flores.

En primera fila lo escuchaban el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el diputado Leandro Santoro, la senadora Alicia Kirchner y el exjefe de Gabinete Guillermo Francos, entre otros dirigentes.

Sin embargo, el mensaje del sacerdote pareció dirigido a quienes participaron de la ceremonia en la provincia de Buenos Aires, a la que asistieron integrantes de la administración nacional y del gobierno bonaerense pero donde no asistió Victoria Villarruel, que también estaba convocada. La vicepresidenta, en cambio, asistió a una misa en la iglesia de María Auxiliadora, en el barrio de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado.

“Tenemos que aprender todos y especialmente quienes somos clase dirigentes, quienes tenemos una responsabilidad institucional con nuestro pueblo, tenemos que aprender que el otro no es mi enemigo y que si entre nosotros nos decimos cualquier cosa, nos agredimos enormemente, habilitamos a que eso pase”, insistió.

Guillermo Francos y Leandro Santoro en la misa por el primer aniversario del fallecimiento papa Francisco en la Basílica de San José de Flores. Foto Santi García Díaz

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