El Red Covered Bridge, uno de los puentes cubiertos más antiguos del estado de Illinois, ingresa en la etapa decisiva de las obras de rehabilitación. Luego de sufrir graves daños en 2023, el Departamento de Transporte (IDOT, por sus siglas en inglés) comenzó la fase II de ingeniería, un paso fundamental para que vuelva a servir como vía de comunicación.
Construido en 1863 sobre el Big Bureau Creek, el puente es una pieza clave de la red vial y también un símbolo cultural y turístico para la ciudad de Princeton. Su inclusión en el Registro Nacional de Lugares Históricos destaca su valor patrimonial y exige que cualquier restauración deba respetar su diseño original.
Los daños ocurrieron cuando un camión de gran tamaño chocó con la estructura, provocando daños significativos en la fachada y el techo. Desde entonces, el puente permanece cerrado mientras se realizan estudios técnicos.
Durante la fase I de ingeniería, los expertos definieron el alcance de las reparaciones y elaboraron una estimación preliminar de costos. Esta etapa también incluyó inspecciones detalladas de la estructura y la validación de los planes por parte de las autoridades de preservación histórica.
El puente cubierto Red entra en la siguiente fase de ingeniería
La llamada fase II, que comienza ahora, implica el desarrollo de planos de construcción, las especificaciones técnicas y un presupuesto definitivo para la restauración del Red Covered Bridge (estimada en un millón de dólares). Según el IDOT, esta fase podría completarse a lo largo de 2026, lo que permitiría avanzar posteriormente hacia la licitación y ejecución de las obras.
Al finalizar la fase II, el proyecto pasará a la etapa de construcción, que será adjudicada mediante un proceso de licitación pública. Las obras podrían prolongarse durante varios meses, dependiendo de la complejidad de las intervenciones y las condiciones técnicas del proyecto.
A lo largo de sus más de 160 años, el puente ha sobrevivido a incendios, fenómenos meteorológicos y múltiples choques. Foto: IDOT.
El plan de rehabilitación del puente contempla distintas intervenciones:
- Sustitución completa del techo.
- Reemplazo de vigas, revestimientos y elementos dañados.
- Modernización del sistema eléctrico y de iluminación.
- Instalación de sistemas de protección contra incendios y cámaras de seguridad.
- Aplicación de recubrimientos ignífugos y mejoras en la cabina de bombeo.
Además de las reparaciones, el proyecto del IDOT incorpora medidas de prevención contra futuros accidentes. Entre ellas, la posible instalación de un sistema de detección de altura para vehículos, acompañado de señalización reforzada y balizas luminosas que alerten a los conductores antes de acceder al puente, cuya altura máxima es de 10 pies y 11 pulgadas.
Antes del cierre, por el puente pasaban alrededor de 275 vehículos al día y atraía a turistas de todo el mundo. Su estética pintoresca lo convertía en un escenario habitual para sesiones fotográficas, bodas y eventos locales, destaca el IDOT en un comunicado.
A lo largo de sus más de 160 años, el puente ha sobrevivido a incendios, fenómenos meteorológicos y múltiples choques. Esta resiliencia refuerza su valor como patrimonio histórico y explica el fuerte compromiso de la comunidad con su restauración.
Esta restauración refleja un equilibrio entre conservación histórica e innovación técnica. La incorporación de nuevas tecnologías de seguridad, junto con el respeto por su diseño original, garantiza que el puente siga siendo un referente funcional y cultural.
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