"Esa imagen suele ser errónea. En mis años observando esta situación, tanto en el ámbito profesional como en mi vida personal, las personas que llegan a los 60 sin un círculo íntimo de apoyo suelen ser todo lo contrario de lo que sugiere el estereotipo. Son competentes. Son a quienes otros recurrían en busca de ayuda. Han sido el pilar de alguien durante décadas", cuenta Avery White, reconocida escritora sobre tendencias y alimentación.

"Así que aquí está la pregunta que vale la pena plantearse: ¿qué sucede con la persona en la que todos se apoyan cuando necesitan a alguien en quien apoyarse? Ahí es donde realmente comienza este patrón", analiza la autora.

La paradoja del ayudante

Un análisis sobre comportamiento social difundido por el portal especializado VegOut, sostiene que muchas personas que llegan a los 60 años sin amistades íntimas no carecen de habilidades sociales, sino que durante gran parte de su vida cumplieron el papel de apoyo emocional para quienes los rodeaban.

Es decir, fueron quienes escucharon, acompañaron y sostuvieron a familiares, compañeros de trabajo o amigos en momentos difíciles, aunque ese apoyo no siempre fue correspondido con la misma intensidad.

Los nacidos en la década del 60 y la soledad de hoy.

"Trabajé casi dos décadas como analista financiera y, durante esos años, me convertí en la persona a la que todos acudían para cualquier cosa. ¿Necesitaban mis compañeros consejos profesionales? Venían a mí. ¿Tenían mis amigos problemas económicos? Mi teléfono sonaba. ¿Se enfrentaban a decisiones difíciles mis familiares? Adivinen a quién llamaban", escribe White.

"¿Y, sinceramente? Me encantó. Ser útil me hacía sentir valiosa. Sentirme necesaria me hacía sentir amada".

"Pero esto es algo que no comprendí hasta mucho después: estaba acostumbrando a todos a mi alrededor a verme como un recurso, no como una persona. Estaba tan ocupada resolviendo problemas que me olvidé de ser humana. Cuando surgían mis propios desafíos, los afrontaba con discreción, eficacia y en soledad. Porque eso es lo que hacen las personas capaces, ¿no?"

"Incorrecto. Completamente incorrecto".

"Los psicólogos lo llaman 'cuidado compulsivo', y es más común de lo que parece. Construimos nuestra identidad en torno a ser la persona fuerte, la confiable, la que tiene todas las respuestas. Y sin darnos cuenta, creamos relaciones donde la vulnerabilidad fluye en una sola dirección", razona la autora.

Cuando la música se frena

Según Alex 'Sandy' Pentland, profesor del MIT, existe un perfil de persona que con frecuencia asume el papel de mediador o apoyo dentro de su círculo social. Se trata de quienes escuchan los problemas de los demás, ofrecen consejos o ayudan a resolver conflictos.

Existe un perfil de persona que con frecuencia asume el papel de mediador o apoyo dentro de su círculo social. Foto ilustración Shutterstock.

Con el paso del tiempo, esta dinámica puede convertirse en un patrón en el que una persona termina cargando con gran parte del peso emocional del grupo. Aunque estas relaciones pueden parecer cercanas, muchas veces se construyen sobre una relación desigual, donde el apoyo no siempre es recíproco. Cuando ese equilibrio no existe, el vínculo puede debilitarse con los años.

"La verdadera prueba llegó cuando dejé mi carrera en finanzas. De repente, los compañeros que habían formado parte de mi día a día durante casi 20 años empezaron a desaparecer. No de forma drástica, sino gradualmente. Dejaron de invitarme a comer. Las llamadas de fin de semana se fueron apagando. ¿Y las fiestas navideñas? Ya no estaba en esas listas", describe la autora.

"Al principio, me culpé a mí misma. ¿Había hecho algo mal? ¿Era menos interesante ahora que no analizaba las tendencias del mercado? Entonces me di cuenta de algo que cambió mi perspectiva: la mayoría de esas relaciones habían sido transaccionales. A la gente le gustaba tener acceso a mi experiencia, mis contactos, mi capacidad para resolver problemas. Cuando dejé de ser útil en esos aspectos, no quedaba mucho. E incluso con mis verdaderos amigos —los que realmente se preocupaban— había creado un patrón tan arraigado de ser la que ayudaba que no sabían cómo apoyarme. Imagínate pasar quince años siendo el pilar de alguien y de repente necesitar que ellos sean el tuyo. No sabían cómo. Y yo no sabía cómo dejar que lo fueran".

Acompañar y sentirse acompañado, clave para la psicología. Foto: Freepik.

"Esto se me hizo más evidente después de ver este video sobre por qué las buenas personas a menudo no tienen amigos cercanos".

"Desde estar siempre ahí para los demás hasta no querer agobiar a nuestros seres queridos con nuestros propios problemas, me hizo reflexionar profundamente sobre por qué tantos de nosotros nos esforzamos por ser personas amables y cariñosas que, en última instancia, terminan sintiéndose solas y aisladas".

"El vídeo profundiza en la psicología que hay detrás de este fenómeno, así que recomiendo que lo veas si este artículo te resulta interesante".

La trampa de la independencia

Para Avery White, la autora, hay un momento, generalmente entre los 50 y los 60 años, en el que una persona parece no necesitar a nadie. La aceptan tal como es. Piensan que está todo bien.

"Mientras tanto, te enfrentas al envejecimiento de tus padres, a problemas de salud, a transiciones profesionales y a pérdidas que te sacuden profundamente. Pero lo afrontas como siempre: en silencio, con eficacia y en soledad".

"Las investigaciones demuestran que quienes asumen constantemente el rol de cuidador suelen tener dificultades con lo que los psicólogos denominan "comportamiento de búsqueda de ayuda". Hemos pasado tanto tiempo siendo fuertes que pedir apoyo se siente como admitir un fracaso. Pone a prueba nuestra autoestima".

"Recuerdo estar sentada en mi jardín una tarde, con una taza de té enfriándose a mi lado, abrumada por una crisis familiar, y darme cuenta de que no tenía ni idea de a quién llamar. No porque no tuviera gente en mi vida, sino porque nunca me había considerado alguien que pudiera necesitar un hombro en el que llorar. El guión que había escrito para mí misma no incluía esa escena".

Conclusiones

Para los especialistas, el aspecto clave en cualquier amistad duradera es la reciprocidad. Las relaciones más saludables suelen caracterizarse por un intercambio equilibrado de apoyo, donde ambas personas pueden compartir preocupaciones, logros y dificultades.

Llegar a los 60 en soledad puede ser la consecuencia de años dedicados a sostener emocionalmente a otros sin recibir el mismo nivel de reciprocidad.