Abril suele engañar: da la sensación de que el jardín “ya está a salvo” y que cualquier tijera es bienvenida. Sin embargo, en esta época un corte puede ser un empujón saludable… o un golpe innecesario.

La clave está en un detalle que casi nadie mira: qué tipo de madera produce las flores. Si una planta florece en madera vieja, podarla ahora puede borrar la temporada. Si florece en madera nueva, abril puede ser ideal.

Además, abril llega con otro factor: las plantas están entrando en fase activa y las heridas tienden a cerrar más rápido, lo que reduce estrés y riesgo de enfermedad si se hace con técnica.

Por eso, antes de “ordenar” el jardín, conviene saber cuáles son las especies que suelen agradecer una poda en abril y cuáles conviene dejar quietas hasta después de florecer.

7 plantas que debes podar en abril antes de que sea demasiado tarde

Un artículo de Country Living cita a especialistas de jardines botánicos para explicar por qué marzo-abril suele ser buen momento: el riesgo de heladas disminuye y la planta ya está en crecimiento, por lo que cicatriza más rápido; además, aclarar ramas mejora ventilación y ayuda a resistir el estrés del verano. Con esa lógica, estas son siete “candidatas” típicas para poda de abril (según clima y zona):

El crespon, una especie china. Foto: Lucía Merle

1) Crespón (crepe myrtle). Muy común en el sur de EE. UU.: se recomienda podarlo antes de que rompa dormancia, evitando el “topping” brutal que deja brotes débiles y aumenta vulnerabilidad. La idea es limpiar ramas dañadas y mejorar estructura sin mutilar.

2) Menta de gato (catmint). La recomendación es dejar el follaje viejo en invierno para proteger la corona y, ya en primavera, recortarlo para que rebrote limpio. En abril suele funcionar como “puesta a punto” para una primera floración más prolija.

3) Cornos de tallo rojo (red-twig dogwoods). Su atractivo está en el color de ramas jóvenes; con los años se vuelven grises y menos intensos, por eso se aconseja una poda de rejuvenecimiento cada pocos años para estimular brotes nuevos.

4) Vitex (árbol del casto). Recortar en finales de invierno o comienzos de primavera ayuda a formar una planta más densa y con mejor floración posterior.

5) Hortensias. Solo las que florecen en madera nueva, como Hydrangea paniculata y Hydrangea arborescens, suelen tolerar bien una poda de fin de invierno a comienzos de primavera. En cambio, especies como la oakleaf (H. quercifolia) florecen en madera vieja y conviene esperar a que terminen de florecer.

Solo hay que podar las hortensias que florecen en madera nueva.

6) Arbustos de floración veraniega, como rose of Sharon, abelia y buddleia (butterfly bush). La recomendación es podarlos en fin de invierno o comienzo de primavera para promover crecimiento nuevo, que luego se traduce en más flores, siempre y cuando ya no esperes heladas fuertes.

7) Arbustos que florecen en primavera. Se podan después de florecer, no antes. Country Living menciona ejemplos como azaleas, gardenias, camelias y forsythias. Si podas antes de la floración, cortas los botones ya formados. En abril, la “poda correcta” para estas plantas suele ser esperar el final de su espectáculo y recién ahí dar forma.

Independientemente de la especie, abril es buen momento para retirar ramas rotas, partidas o cruzadas por seguridad y estructura.