Estados Unidos suspendió hasta el 16 de mayo la mayoría de las sanciones dirigidas contra la industria petrolera rusa, justo cuando la reanudación del tráfico por el estrecho de Ormuz provocó en las últimas horas una fuerte caída de los precios del petróleo.

La decisión, anunciada este viernes por el Departamento del Tesoro, abarca a todas las operaciones relacionadas con el embarque y la entrega de petróleo procedente de Rusia, y se aplica también a los buques de la flota fantasma rusa que hasta ahora estaban sujetos a sanciones.

Sigue únicamente en pie la prohibición de las transacciones con Irán, Corea del Norte, Cuba y las regiones ucranianas ocupadas, incluida Crimea.

Inicialmente, la concesión anunciada durará un mes, hasta el 16 de mayo; si Trump no la prorroga en el futuro, y esto podría suponer la colocación en los mercados de unos 100 millones de barriles del petróleo ruso.

En una primera reacción desde Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, criticó “la decisión unilateral” de Estados Unidos. “Es muy preocupante”, remarcó el portugués en sus redes sociales, haciendo notar su disgusto.

La decisión de desbloquear el petróleo ruso para controlar el ascenso del precio en plena guerra contra Irán supone un boomerang que irá directamente contra la Ucrania lidera el presidente Volodímir Zelenski. Rusia embolsará miles de millones de dólares, tras la decisión de Trump.

En octubre, Estados Unidos sancionaba a las principales petroleras rusas

El 22 de octubre pasado, Estados Unidos había anunciado nuevas sanciones dirigidas a las dos mayores petroleras de Rusia, Rosneft y Lukoil, en un esfuerzo por presionar a Moscú para que negocie un acuerdo de paz con Ucrania.

En ese momento, el propio Donald Trump confirmaba la sanción: "Simplemente sentí que era el momento. Hemos esperado mucho tiempo", dijo mandatario estadounidense, desde el Despacho Oval, luego de una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para discutir sobre las negociaciones de paz.

El anuncio se produjo un día posterior de que Trump anunciara que una reunión planeada con el presidente ruso, Vladimir Putin, había quedado pospuesta de forma indefinida.