Matthew Shifrin, un hombre de 28 años nacido y criado en Massachusetts, se fascinó con los sets de LEGO desde muy chico. Pero, a diferencia de otros niños, él tenía que depender de la ayuda de sus compañeros para armar y construir con las piezas. Matthew es ciego y ahora se convirtió en un referente por idear un método para que otras personas ciegas puedan hacer lo mismo sin asistencia.

El germen de la idea empezó en su adolescencia, según cuenta a la agencia AP. En ese entonces, una amiga de la familia le regaló algo que no venía en la caja: instrucciones en braille. Por primera vez pudo armar un set completo de manera independiente. Ese instante se quedó con él como una prueba: si el problema era el formato, la solución también podía serlo.

Años después, esa idea se convirtió en proyecto. Shifrin lanzó Bricks for the Blind, una iniciativa que traduce instrucciones paso a paso a un formato que puede leerse en braille o con lectores de pantalla. No se trata de un “resumen” general, sino de guías detalladas que replican la lógica de armado sin depender de una foto. Y lo hizo con una regla sencilla: que sea gratis y descargable para quienes lo necesiten.

La escala creció más rápido de lo esperado. El sitio sumó instrucciones para cientos de sets y una red de voluntarios: redactores videntes, testers ciegos, correcciones y ajustes para que el texto sea realmente utilizable mientras se construye.

Shifrin es el creador de la iniciativa Bricks for the Blind.

La clave está en cómo se describe: no basta con decir “pon esta pieza aquí”. Hay que guiar a alguien que está interpretando el mundo con tacto: contar orientación, encastres, posiciones relativas y secuencia.

En paralelo, la industria tomó nota. La historia no quedó como una solución “de nicho”, sino como un impulso que empujó a LEGO a moverse más en serio hacia la accesibilidad. En 2020, la compañía lanzó los Lego Braille Bricks, disponibles en francés, inglés y español, que cuentan con conectores que corresponden a letras, números y símbolos, relata AP.

Los testimonios de los nuevos usuarios, padres ciegos armando con hijos videntes, o chicos con baja visión construyendo por primera vez “solos”, son un aliciente para este emprendedor.

Según los datos de la organización, cerca de 3000 personas en Estados Unidos y Australia ya se han beneficiado de su creación.

Shifrin nunca vendió su proyecto como “hazaña”.

El buen impacto de la idea de Shifrin también se ha sentido muy cerca de casa. Teri Turgeon, la directora de programas educativos comunitarios de la Escuela Perkins para Ciegos donde él estudió, afirmó a AP que las instrucciones accesibles permiten que los niños ciegos experimenten el mismo placer que sus compañeros videntes.

“Ha creado un espacio en torno a la innovación y la accesibilidad que antes no existía, y lo ha hecho con un juguete con el que los niños juegan todos los días”, dijo.

Con información de AP.