El contenido generado con inteligencia artificial (IA) dejó de ser una curiosidad y se convirtió en parte del ecosistema cotidiano de las redes sociales. Entre videos, imágenes y audios creados por herramientas como ChatGPT o Gemini, emergen nuevas formas de narrar y conectar con audiencias cada vez más exigentes. En ese escenario aparece “Cacho”, un personaje ambientado en González Catán que, sin ser de carne y hueso, logró instalarse en el humor digital argentino.
Con más de 500 mil seguidores en todas sus redes, supera regularmente el millón de reproducciones en sus videos. Los creadores son Emanuel Altamirano y Esteban Molina, ambos cineastas de Catán. “Buscamos parodiar la realidad y las situaciones cotidianas de nuestro país de la forma más natural posible. El personaje estaba tan pensado y armado que solo nos faltaba un medio para realizarlo. Eso cambió cuando apareció la IA”, cuentan en diálogo con Clarín.
Cómo se creó a "Cacho"
Detrás de la creación de "Cacho", no hay respuestas aleatorias de una IA que le hayan dado forma, sino una construcción que comenzó mucho antes de que existieran las herramientas actuales. “Desde chicos hacíamos chistes entre nosotros con que había un personaje que resolvía todo, que arreglaba cualquier cosa o tenía su propio producto”, cuentan Altamirano y Molina. Esa figura, casi mítica en sus reuniones entre amigos, se convirtió en el eje de un universo narrativo propio.
El contenido se puede encontrar como @Soycachoo y se caracteriza por la sátira social mimetizada con humor absurdo. Las críticas a la sociedad van más allá de lo grotesco de la apariencia del personaje o de los lugares que se muestran. En los videos se tratan temáticas como la adicción al teléfono, la contaminación o la precarización laboral. Los guiones están cargados de ironías que se amoldan a la actualidad argentina.
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Un ejemplo de cómo se vería Clarín en el universo creativo de Cacho.
La elección del nombre no fue casual. “Cacho es un apodo que todos reconocemos. Es el tipo que te soluciona algo o te arma un quilombo. Está en el inconsciente colectivo”, explica Altamirano. La referencia también toma elementos del mundo cartoon, especialmente de la lógica absurda de productos como los de ACME en los Looney Tunes, pero reinterpretada con la actualidad argentina.
Según cuentan, la llegada de la IA fue el punto de inflexión en este proyecto. “Ya estaba todo tan procesado en nuestra cabeza que solo faltaba una herramienta para hacerlo realidad”, aseguran. Ambos creadores vienen del mundo del cine, y ese background se traduce en los guiones, construcción de personajes y decisiones estéticas que van mucho más allá del uso de cualquier IA.
Esa base es, para ellos, la clave del éxito: “La IA puede generar imágenes, pero la idea es lo que hace que la gente se identifique. Por eso creemos que funciona bien en redes. Porque, aunque sea en el fondo, todos somos un poco Cacho”.
Cómo creció en redes y qué proyectan a futuro
El crecimiento del personaje fue rápido, pero también orgánico. A medida que los videos empezaron a circular, la audiencia no solo consumía el contenido, sino que lo creía real. “Nos pedían direcciones de lugares que no existen, como la tienda de videojuegos de "Cacho" que creamos para uno de los videos. Ahí entendimos el nivel de inmersión que se había logrado”, cuentan.
Con la viralización fue necesario profesionalizar el proyecto. Hoy en día, “Cacho” involucra a un equipo de ocho personas y funciona como una agencia creativa que produce contenido tanto para redes como para marcas. “Ya no es solo un personaje, es también una agencia de marketing”, explican. El modelo de trabajo replica el de una productora tradicional: reuniones con clientes, desarrollo de guiones, devoluciones y entregas semanales.
Cacho es entrevistado en un set de grabación.
Actualmente, proyectan nuevos contenidos que se desprendan del universo de Cacho como la creación de un noticiero bizarro llamado “Malas Noticias”, la realización de una serie e incluso una película. “La intención es que Cacho esté en todos lados”, cierran.
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