Quién va adelante en el auto, quién usa qué ropa, quién se baña primero (o último), o quién elige el lugar donde se ubica su cama. Todo aquel que tenga hermanos sabe que la vida cotidiana genera idas y vueltas cuyas escenas son parte de la vida en familia. Con humor y desparpajo, Gastón Gorali y Andrea Ferrari pusieron la lupa en esos vínculos para escribir Sindicato de Hermanos Menores (Sudamericana), y lo hicieron desde la perspectiva de su propia vivencia: ser el hermano menor de la familia.
La idea partió de la experiencia personal de Gastón, que es el más chico de cuatro hermanos. El autor y socio fundador de Mundoloco CGI -el estudio de animación de Juan José Campanella- cuenta a Clarín que vive este lanzamiento como una divertida “reivindicación” personal que estuvo esperando desde los cuatro años, cuando una decisión familiar hizo que “entendiera” su lugar en la familia:
“Mi mamá se llevó a mi hermano mayor a Disney y a mí me mandó con mi abuela a La Falda porque era muy chiquito y ‘no me iba a acordar’. Yo estaba contento, pero cuando vimos las fotos, caí en la cuenta de que ser el menor iba a ser un problema”, bromea.
El sábado 25 de abril a las 17.30 los autores presentarán el libro en la Feria del Libro en La Rural.
La sensación de recibir “lo que sobra” aparece en el protagonista del libro, Leo, que siente que “todo le llegó gastado: desde la ropa y los juguetes hasta la atención de los padres”, como explica Ferrari. Lejos de quedar en la queja, la historia toma un tono de comedia que hace que el lector se involucre con los personajes.
Así, cansado de ser ignorado en su casa y tener el ingreso negado al cuarto de sus hermanos mayores, Leo decide que ya es momento de hacer un cambio: busca unir a los hermanos menores del mundo en busca de justicia familiar…Y se mete en un lío tras otro.
Roles familiares: entre la identidad y la rivalidad
Para Andrea Ferrari, periodista y autora de literatura infantil y juvenil, el corazón del libro está en una pregunta que atraviesa a todos: ¿qué significa el lugar que ocupamos en la familia? “Si bien el protagonista es Leo, también vemos las miradas de los otros hermanos y cómo cada uno siente que de alguna forma le tocó 'la peor parte'. Me parece que eso trae el libro, la idea de pensar en los roles (ser mayor, menor o del medio) desde el humor, y cómo eso marca la identidad”, explica.
"Cada uno siente que de alguna forma le tocó 'la peor parte'", reflexionan los autores. Foto: ilustración Shutterstock.
“Todos estamos convencidos de que somos la víctima”, resume Gorali, escritor, guionista y productor de cine y televisión. La propuesta pone de manifiesto que no hay un único relato posible dentro de una familia, sino miradas que conviven y se contradicen. “Lo hemos probado con chicos, adultos y gente grande: todos te explican por qué su lugar en la familia es el más complicado. El libro lo que hace es abrir esa conversación”.
En la charla con Clarín, Ferrari cuenta que suele ir a los colegios a conversar con los alumnos sobre algunos de sus libros, y una de las últimas veces contó que estaba trabajando en esta historia sobre los roles de los hermanos y se armó un gran debate entre los chicos: todos querían opinar. “¡Mejor, mayor! ¡No, menor!” Evidentemente se mete en un punto delicado, para decir qué le conviene o por qué está perjudicado”. “Lo tirás en una mesa y explota”, coincide Gorali. “Todos tienen una posición tomada”.
El humor como puente
En el libro Sindicato de Hermanos Menores no hay moraleja marcada, hay humor. “La novela juega con subir la apuesta hasta el disparate, porque el humor es una estrategia genial para trabajar con la literatura infantil, es una manera de acercarse a los pibes y hablarles de cosas (a veces importantes, a veces no tanto), pero a través del humor. Cuando el lector se divierte, cuando se ríe, se metió en la historia”, sostiene Ferrari, autora de El complot de Las Flores y por El camino de Sherlock, entre otros. Y agrega que no es un recurso sencillo: “El límite entre lo gracioso y lo tonto es frágil”.
Gorali coincide, y suma otra dimensión: la honestidad. “No queríamos ser condescendientes. Es contar tu verdad, por más disparatada que sea la historia”. Esa combinación de humor y verdad permite poner en palabras conflictos reales sin bajar línea.
La infancia como territorio de “injusticias”
“Las reglas que imponen los hermanos mayores son totalmente absurdas”, dice Gastón, y trae un ejemplo actual de su propia familia: “Mi hijo de 15 dice que su hermana nunca va a poder viajar adelante porque ‘la ley es que el mayor siempre va adelante’. Le digo: ¿de por vida? Y me dice: sí, ¡de por vida!”
Y recuerda situaciones de su infancia que luego se transformaron en material para construir la historia: “Una vez me enojé tanto que armé una valijita y me fui de casa para ver cuánto tardaban en venir a buscarme… y nadie vino. Me quedé esperando a la vuelta, pero no bajó nadie. ¡Ni el perro!”, recuerda entre risas.
Además, cuenta que él solo quería entrar al cuarto de su hermano. “Era el lugar prohibido. Me metía cuando no estaba y me quedaba horas ahí, aunque no pudiera tocar nada”. En ese espacio, rememora, empezó su vínculo con la lectura: “Ahí tenía libros y cómics, desde Lucky Luke hasta Astérix, pasando por libros de Roberto Fontanarrosa como Boogie el Aceitoso y sus cuentos. Creo que eso me conectó con el humor y con las historias”.
En definitiva, dice Gorali, “no se trata de decir cómo deberían ser las cosas, sino de contar una verdad, tu verdad, aunque sea subjetiva. El sentimiento es honesto”.
La cita con los lectores será el sábado 25 de abril a las 17.30 en la sala Ernesto Sábato de La Rural, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Allí, Gastón Gorali y Andrea Ferrari presentarán el libro en una charla con el escritor Marcelo Birmajer. Al finalizar, los autores firmarán ejemplares en el stand de la editorial.
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