Toto Caputo estaba en confianza. El encuentro fue con un puñado de fuertes banqueros y estrictamente confidencial. Se habló de todo: Milei, la economía, la elección del 2027 y los problemas que atraviesa la economía. El ministro sorprendió: “Nosotros evaluamos medidas para animar el consumo, pero Javier no quiere tocar nada”.
Hubo un silencio. Toto concluyó: “Yo les digo, el Presidente no va a cambiar nada”.
Había varios “popes” de bancos. Los principales banqueros locales y extranjeros de Argentina.
Milei.Tomas Cuesta/Bloomberg
Varios plantearon que esa intransigencia podría costarle la reelección al Presidente. Toto les confió: “Esta dispuesto a perder las elecciones, pero a preservar el plan”.
Ocurrió hace tres semanas, al final de julio. El encuentro fue una continuidad de otro que sucedió en marzo. Al inicio del otoño, los jerarcas de las finanzas plantearon su preocupación por el agotamiento del programa y la necesidad de remozar la economía con medidas para reactivar.
En ese momento, la dupla Toto-Santiago Bausili (estaba el jefe del BCRA) los tranquilizó: afirmaron que tenían medidas previstas para reanimar la economía.
Pero el mensaje del último encuentro fue lo contrario: Toto dijo que ahora quedaron postergadas por decisión de Milei.
Después, desde fines de julio –cuando fue la segunda reunión secreta– el mercado financiero comenzó a corcovear.
No hay desesperación, pero un claro cambio de tendencia en el billete. El dólar se tensó, el BCRA dejó de comprar y Bausili tuvo que intervenir: se calcula que utilizó el equivalente de US$ 4.000 millones en bonos link y dólar futuro para evitar una escalada del billete.
Encima, el riesgo país no dejó de escalar: hace tres semanas que no corta la mala racha y subió un 20%. Ayer volvió a pegar otro salto. El enrarecimiento del mercado comenzó con algo paradójico: el mismo día que llegó Kristalina Georgieva a Buenos Aires. Esta semana ocurrió otra cuestión inquietante: por primera vez en mucho tiempo fracasó la licitación de Tesorería. Los banqueros solo rollearon un 34% de una letra atada al dólar.
La desconfianza obedecería a una falta de iniciativa que el propio Toto blanqueó ante los financistas. En el mercado insisten en que Milei se aferra a sus dogmas y por eso está perdiendo iniciativa política y también económica.
Ambos hechos serían los causantes del -hasta ahora- incipiente enrarecimiento económico. También una cuestión que señalan en la ABA de Claudio Cesario: el pobre y rudimentario programa financiero del BCRA.
Los informes de los “lobos” de Wall Street señalan otra cuestión: la sostenida caída en las encuestas de Milei, que pone en duda su reelección. También hubo otra caída en el índice de confianza del consumidor. Ante tamaños problemas ayer, en el círculo rojo, cayó como una bomba la insólita respuesta de Javo: va a hacer un recital para festejar la marcha de la economía y la inflación.
Hubo sorpresa en el Council of Americas. Se los vio incómodos a los hombres de negocios. Los fanáticos de la primera fila aplaudieron a rabiar, pero existió poco aval en el conjunto del seminario: los ataques a economistas, las furias contra periodistas y las groserías ya aburren y tienen poco efecto.
Diego Santilli tuvo el miércoles a la noche un encuentro secreto, cara a cara, con las “multi.” Fue el invitado a una cena íntima por la influyente Susan Segal.
Segal –la jefa del Council- ahora adula a la Casa Rosada. Hace unos años decía que era íntima de Cristina.
Santilli fue hábil. Pero los jerarcas de las multi plantearon una cuestión de fondo: sus dudas –de persistir el parate actual– sobre la reelección de Milei. Ayer los datos del Indec confirmaron la anemia del salario y el consumo. Santilli tiró todas a la tribuna: perjuró ante las multi que Javo va a ser reelecto y que iban a buscar consensos con el PRO.
En la soledad de Olivos, el Presidente cree otra cosa: que “todo marcha de acuerdo al plan”. Estuvo en la Casona encerrado cerca de diez días. Insiste en que la única alternativa es profundizar el ajuste y no modificar nada.
Federico Sturzenegger le da manija en sus encuentros a solas. El Coloso y Milei comparten charlas los fines de semana y ambos ratifican sus viejos dogmas. Esa intimidad generó ruido en el Gabinete. Los “karinos” acusan a Sturze de meterlo siempre en líos a Milei. Karina se comprometió a romper ese vínculo. Su idea es restringir al Coloso el acceso fluido a Milei. Santilli sería uno de los impulsores de esa jugada. El “Colo” acusa a Sturze de cortarse solo y suele decir: “El Coloso genera un alto riesgo político”.
También otro fanático es Pablo Quirno. El ex banquero no hace pie en la Cancillería: lo acusan de no pararle una a Milei. Su insólita sobreactuación con el anuncio de la visita del Papa provocó malestar en el Vaticano.
Hace unas jornadas Quirno sorprendió con su teatralización frente a un grupo de Ceos de las cerealeras. Fue un encuentro reservado. Todos se conocían. Por eso, a los dueños de los granos les sorprendió su discurso militante. Quirno dijo que la “Argentina camina excelente” y después despotricó contra los medios de comunicación porque “hacen propaganda política y distorsionan los éxitos de Milei”.
Los hombres de negocios se quedaron mudos. El canciller proclamó: “Tenemos que hacer la revolución cultural”.
Ahora, Quirno está preocupado por el escándalo en Bolivia. El bochorno de Fernando Cerimedo reabrió el affaire de las coimas en la ANDIS que afectó a Karina y Lule Menem.
Diego Spagnuolo acusó siempre a Cerimedo y -su ex mujer- Natalia Basil, de grabarlo en forma ilegal, diciendo que Karina se quedaba con el 3%.
Cerimedo transita las cloacas de los servicios. Fue el creador de “las granjas” y ejercito de troll, que usó Milei contra periodistas, opositores y economistas. Cerimedo armó la “milicia digital” con Santiago Caputo. Tenía un despacho en la Casa Rosada y al inicio del gobierno de Milei intentó armar una Side-paralela.
Recién a fin de octubre del 2024, la relación se enfrió: fue el propio Departamento de Estado que le sugirió a Milei que tome distancia del agente de inteligencia .
Un mes después, Cerimedo se tomó venganza: grabó a Spagnuolo, acusándola a la hermanísima de cobrar coimas. El espía aun tiene vínculos firmes con los libertarios: fue por eso que Cerimedo quiso refugiarse en Argentina, cuando huía de Boliva. El establishment mira asombrado.
La cuestión se ocultó, pero esta semana el Gobierno hizo un furibundo ataque contra Roberto Urquía. El poderoso dueño de Aceitera Deheza afirmó: “No tengo duda, los sueldos no llegan a fin de mes”.
Recibió múltiples reproches personales y funcionarios de Economía le exigieron en privado una rectificación. También el malestar llegó a las cámaras empresarias y a la propia UIA. Aceitera Deheza lideró la UIA, cuando Miguel Acevedo fue presidente de la central fabril. Urquía soportó el fuego graneado. Y decidió hacer una respuesta sonora: no se rectificó como pretendía la Casa Rosada.
La cuestión anticipa lo que ocurrirá el Día de la Industria con el discurso de Martín Rapallini. El Comité de Presidencia fabril desactivó una iniciativa interna: sacar un duro documento advirtiendo sobre lo que llaman el “industricidio”.
El tapón político fue este: ese malestar lo expondrá Rapallini el 2 de septiembre.
El Gobierno lo sabe. La respuesta será descortés: no irá Milei a escucharlos y solo pondrá la cara el Colo Santilli.
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