En la pulseada en torno a la continuidad o la supresión de las primarias, el peronismo sigue de cerca la postura de los gobernadores y los legisladores que les responden con el propósito de que el Gobierno no consiga los votos –para una reforma electoral se requiere una mayoría de 37 a favor en el Senado- y no avance con el tratamiento, como sucedió hasta ahora. Fue uno de los puntos acordados en la cumbre del martes pasado, en el hotel Emperador.

Esto trasciende las PASO. Muchachos, ¿van a jugar con nosotros o no? No podés ser la representación del peronismo cuando estás del otro lado”, transmitió uno de los gobernadores presentes en la reunión en Retiro, en la que resolvieron accionar contra los mandatarios que colaboren con Javier Milei en el diseño electoral que procura la Casa Rosada. “Si no hay acuerdo vamos a construir en sus provincias. Lo primero es hablar”, dejaron la puerta abierta a un entendimiento.

“Todos aquellos que jueguen con el Gobierno para eliminar o suspender las PASO están siendo funcionales a la destrucción de la vida cotidiana de los argentinos”, había advertido Germán Martínez –jefe del bloque de diputados de Unión por la Patria-, con su par de la Cámara alta José Mayans convocantes y luego voceros del encuentro.

Los tanteos con los senadores sostienen la percepción en el peronismo de que por el momento el Gobierno no logra convencer a parte de sus habituales aliados de suprimir las PASO y modificar el esquema de financiamiento de los partidos. Las cuentas darían más cerca del rechazo mayoritario que obligó al oficialismo a retirar los capítulos de extranjerización de la tierra y manejo del fuego que al marco de apoyos con los que el oficialismo aprobó otras leyes.

De cualquier modo mantienen la guardia alta. "Sabemos que el Gobierno va a hacer todo lo posible y tiene mucho para ofrecer, aunque después sea mal pagador y no cumpla. Nosotros haremos lo que esté a nuestro alcance", adelantaron desde el principal espacio opositor.

El tucumano Osvaldo Jaldo, el salteño Gustavo Sáenz y el catamarqueño Raúl Jalil, con el jefe de Gabinete Diego Santilli.

La lupa y la presión otra vez estará centrada en el catamarqueño Raúl Jalil, el salteño Gustavo Sáenz y el tucumano Osvaldo Jaldo. Con el misionero Hugo Passalacqua la situación es diferente, por su pelea con Carlos Rovira. En el peronismo se pondrán del lado del actual gobernador, por su postura en principio más opositora que su ex jefe político.

En Catamarca, la maniobra de los asistentes a la cumbre de Retiro contra Jalil en caso de que avale la suspensión de las PASO girará en torno a cerrarle el camino a su posible candidatura a senador, si se confirma que el postulante a gobernador será Gustavo Saadi, intendente de la capital.

En Tucumán la presión a Jaldo estará vinculada a levantar un eventual desafío de Juan Manzur y en Salta a objetar la habilitación de Sáenz a ir por otro mandato. “Si juega a suspender la PASO, vamos a llevar a la Corte nacional su supuesta re-reelección”, contó uno de los asistentes a la cumbre. La senadora Flavia Royón mostró predisposición a debatir la eliminación.

Por ahora se trata de advertencias. Cerca de Axel Kicillof aclararon que será necesario analizar en qué provincias el peronismo llegado el caso tendría el peso para armar una oferta electoral consistente al margen de los gobernadores. El planteo se centra en exponer la “sumisión” de los aliados para intentar que no suceda en la puja por la reforma electoral.

Los referentes del bloque de senadores presidido por Mayans también mantienen conversaciones con los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, la misionera Sonia Rojas (del lado de Passalacqua), la cordobesa Alejandra Vigo y la neuquina Julieta Corroza, con la expectativa de que no avalen el proyecto del oficialismo.

El rol que tendrá ese grupo de senadores será determinante, según los dirigentes peronistas, porque no confían en los 10 radicales ni en los tres del PRO, más allá de que vienen mostrando reparos en eliminar las PASO.