El mercado de soja cerró la semana con señales dispares tras el informe del USDA. El organismo redujo el rendimiento de soja estadounidense a 52,7 bushels por acre, equivalentes a unos 35,5 quintales por hectárea, pero elevó el área cosechada de 84,4 a 85,8 millones de acres, aproximadamente 34,2 a 34,7 millones de hectáreas. El aumento de superficie compensó la menor productividad y llevó la producción de soja de EE.UU. proyectada en unos 122,9 millones de toneladas, por encima de las expectativas.
Los stocks estadounidenses de soja también quedaron por encima de lo previsto. Las existencias finales de la campaña vieja fueron estimadas en 325 millones de bushels, equivalentes a 8,84 millones de toneladas, mientras que para la nueva campaña se proyectaron en 320 millones de bushels, unos 8,71 millones de toneladas. A nivel mundial, los stocks finales se mantuvieron prácticamente sin cambios en 124,2 millones de toneladas, sin modificaciones relevantes en la producción de los principales países productores.
Las condiciones de los cultivos estadounidenses agregan incertidumbre al balance. La proporción de soja en condiciones buenas o excelentes cayó de 63% a 62%, frente al 68% del año pasado. Además, nueve estados relevantes muestran condiciones inferiores a las de 2025 y concentran aproximadamente el 54% de la producción estadounidense. Por eso, la evolución de los rindes durante la cosecha será clave, mientras el mercado comienza a desplazar progresivamente la atención hacia Sudamérica, donde Brasil y Argentina tendrán un papel central en la oferta mundial de la próxima campaña.
Técnicamente, la soja noviembre 2026 en Chicago mantiene una estructura de corto plazo favorable mientras opere por encima de US$11,72, dentro de un rango amplio de US$11,20 a US$12,50 por bushel. Una caída por debajo de US$11,60 debilitaría el impulso, mientras que una ruptura de US$11,20 modificaría el escenario.
En sentido contrario, una recuperación por encima de US$12,00 podría habilitar un avance hacia US$12,20-US$12,50, aunque la zona de US$12,40-US$12,60 continúa siendo una resistencia relevante.
Sudamérica comienza a ganar protagonismo
Con Estados Unidos entrando progresivamente en su ventana de cosecha, el mercado comienza a mirar hacia Sudamérica. Brasil y Argentina serán determinantes para definir la disponibilidad mundial de soja durante el primer semestre de 2027.
La expectativa de una producción sudamericana abundante mantiene cierta presión sobre los premios y limita, por el momento, la posibilidad de una suba sostenida de los precios internacionales. Sin embargo, todavía falta atravesar el período de siembra y desarrollo de los cultivos, por lo que las condiciones climáticas pueden modificar rápidamente las expectativas.
Para Brasil, el comportamiento del clima durante la siembra y las primeras etapas de desarrollo será fundamental. Una campaña con buenos rindes permitiría mantener un elevado flujo
exportador, mientras que cualquier problema relevante podría reducir la disponibilidad y trasladar parte de la demanda internacional nuevamente hacia Estados Unidos.
Argentina también tendrá un papel importante, particularmente por su capacidad de procesamiento y exportación de harina y aceite de soja. La evolución de la molienda y de los márgenes industriales será otro factor a seguir dentro del complejo sojero sudamericano.
En Argentina, el área potencial destinada a soja podría aumentar hasta un 3,1%, a aproximadamente 16,7 millones de hectáreas. La expansión se produciría principalmente en detrimento de la superficie destinada al maíz.
Este cambio en la composición del área puede tener relevancia para el mercado internacional, ya que una mayor superficie de soja en Argentina podría incrementar la disponibilidad de materia prima para molienda y exportación durante la campaña 2026/27.
El mercado también deberá evaluar la relación de precios entre la soja estadounidense y la sudamericana. La competitividad dependerá de Chicago, del tipo de cambio, de los costos logísticos y de los premios en los puertos. Por eso, una suba de Chicago no necesariamente se trasladará en la misma magnitud a los precios internos de Brasil o Argentina.
Cómo encarar la semana que comienza
La semana próxima debería comenzar con una mirada puesta en cuatro variables principales: el comportamiento de la demanda china, los precios de la energía, la evolución de la cosecha estadounidense y las primeras señales climáticas de largo plazo para Sudamérica.
Para el productor sudamericano, el escenario no parece justificar decisiones extremas. La volatilidad continúa elevada y el mercado todavía tiene varios elementos capaces de generar movimientos importantes en ambas direcciones.
En definitiva, el mercado todavía tiene espacio para moverse en ambas direcciones. El dato más relevante para Sudamérica será que, mientras Estados Unidos define su producción, el mercado comenzará a poner precio al riesgo climático de la nueva campaña sudamericana. Por eso, más que intentar anticipar el máximo o el mínimo, la clave durante las próximas semanas será administrar el riesgo, seguir la relación entre Chicago, dólar y primas, y aprovechar ventanas de comercialización cuando permitan asegurar resultados concretos.
Fondos compran granos, pero el mercado enfrenta señales contrapuestas
Los fondos incrementaron sus posiciones en granos hacia el cierre de la semana, impulsados por las tensiones en el Mar Negro, las compras chinas de soja estadounidense y un contexto macroeconómico favorable. El trigo lideró el movimiento, mientras que el maíz y la soja acompañaron las subas.
El clima estadounidense vuelve a ser determinante. Se esperan nuevas lluvias sobre el cinturón agrícola y el lunes (17) comienza el Pro Farmer Crop Tour, que aportará nuevas referencias sobre el potencial productivo de maíz y soja. Al mismo tiempo, los indicadores estacionales presentan señales bajistas para maíz y trigo, lo que representa un factor de riesgo para los fondos que aumentaron sus posiciones.
La atención comienza a desplazarse hacia Sudamérica, con Brasil y Argentina ganando relevancia en las expectativas de oferta mundial de soja. La evolución del clima, la superficie sembrada y la producción de ambos países serán claves durante los próximos meses. Mientras tanto, el mercado también seguirá las señales macroeconómicas de Estados Unidos, con Jackson Hole como próximo evento relevante.
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