Los padres de la estudiante Cecilia Emilce Lazcano (16), asesinada hace casi un mes en la localidad correntina de Alvear, sospechan que hay más personas involucradas, y apuntan en principio a la novia del único detenido porque, aseguran, “fue cómplice, estaba al tanto de la planificación del ataque”.

Raúl Lazcano y Manuela Corintia Vila pidieron constituirse en querellantes para poder tener acceso a la investigación y sugerir medidas de prueba. Recién este viernes el fiscal Facundo Cabral les notificó que podrán ser parte del proceso judicial. La familia colocó al abogado Juan Saucedo al frente de la querella.

La investigación habría sumado en las últimas horas los resultados del examen toxicológico de la víctima. Los peritos habrían hallado rastros de una sustancia que se habría utilizado para menguar la resistencia al momento del ataque, señalaron desde el entorno familiar.

Última foto. Raúl Lazcano y su hija Cecilia eternizaron en una selfie el último paseo que dieron juntos, días antes del crimen.

Los agentes de Homicidios de la Policía de Corrientes que trabajan en el caso buscan identificar a un joven que habría tenido participación en el crimen. El sospechoso tendría vínculo con una amiga de Cecilia, trascendió.

A un mes del crimen, al papá de Cecilia le sobran interrogantes y faltan certezas sobre cómo ocurrió y quiénes participaron del crimen. “Ese día fue el partido de Argentina frente a Inglaterra. Hubo festejos en Alvear y después ella vino a casa para pedirme permiso para quedarse a dormir en la casa de su amiga. Me dijo que volvía al día siguiente, antes que yo me fuera al trabajo”, recordó.

Sostuvo que “la chica me dijo que J. se comunicó con mi hija para encontrarse en la Plaza San Martín a la madrugada. A mi me resulta raro que la haya dejado ir sola a esa hora, a las 3 de la madrugada, más aún que la plaza está a cinco cuadras de la casa”.

Raúl sospecha que su hija fue herida mortalmente en otro lugar y no en la abandonada estación de trenes de Alvear. “En ese lugar había poca sangre, algo que no se condice con el corte que tenía en el cuello. Tampoco creo que sólo este chico haya participado del ataque”.

Entre la estación abandonada y la casa donde la adolescente pidió ayuda cuando agonizaba hay alrededor de cien metros. “Es raro que haya llegado sola hasta ahí sin dejar un camino de sangre. Otra cosa que nos llama la atención es que haya ido a esa vivienda, cuando hay otras dos que están más cerca”, sostuvo.

Otro detalle que le hace suponer que la escena en la estación fue fabricada por el o los homicidas es que “se trata de un lugar muy oscuro, con mucha suciedad ¿Cómo pudo salir sola, con esa herida en el cuello?” se pregunta Raúl.

El hombre, que además tiene un hijo de 24 años que vive en Rosario, sostuvo que su hija salió al encuentro de J. en la plaza cerca de las 3 y luego ambos se dirigieron hacia la vieja estación, que está a unas quince cuadras. “Las filmaciones de las cámaras de seguridad muestran que J. volvió de ese lugar cerca de las 5.30”, reveló. A esa hora, Cecilia ya había recibido atención médica y su vida se apagaba pese al esfuerzo de los médicos.

“Creemos que fue J. quien envió a las amigas los mensajes de despedida, todo para plantar la hipótesis de que Cecilia se había quitado la vida. Esos mensajes son de las 5.20, un ratito antes que J. regresara desde la estación”, contó el hombre.

El celular de la estudiante fue descartado en una zona de malezas que está a unos 300 metros del lugar donde aparecieron las manchas de sangre y la pisada cuya impronta coincide con la suela de una zapatilla que la Policía halló en la casa de J.

Fueron los Policías de Delitos Complejos y Homicidios los que pudieron hallar el aparato, que estuvo varios días encendido. A pocos metros de las manchas de sangre apareció la pala que J. tenía cuando se encontró con Cecilia en la plaza.

Corintia, la mamá de la víctima, no tiene dudas que la novia de J. estaba al tanto del crimen, que se planificó con varios días de anticipación, según surge de la pericia telefónica realizada sobre el celular del estudiante que ahora pasa sus días en un instituto para menores. “La novia del chico que la mató fue cómplice”, aseguró. Y dijo que no entiende por qué el fiscal Cabral aún no ordenó su detención. “Hay mensajes que la comprometen”, insistió.

“Ella sabía desde el día uno lo que estaba planificando y no lo contó. Si no tenía malas intenciones, podría haberle dicho a su papá, que es policía, lo que J. estaba por hacer”, agregó Vila.

Cecilia fue asesinada en la madrugada del 16 de julio pasado, luego que se encontrara con un compañero de colegio. Las cámaras de seguridad los captaron camino a la vieja estación de trenes, donde finalmente se cree que Cecilia sufrió el profundo corte en el cuello.

La detención del adolescente se produjo dos semanas después de ocurrido el ataque. En su teléfono se hallaron mensajes que lo vinculan directamente con el crimen y las imágenes que ya fueron incorporadas a la causa lo muestran retornar solo y con la ropa cambiada.

El fiscal Cabral admitió hace una semana que “hubo una planificación previa del asesinato” y que “hay otra persona que cuanto menos sabía del crimen”.

Algunos mensajes recuperados del celular del adolescente son escalofriantes. “Se levantó y todavía se mueve”, escribió apenas consumado el ataque. Y luego, cuando sólo la familia apuntaba a que la adolescente había sido asesinada, J. le escribió a su novia “todos se comieron el verso del suicidio”.