Lorena es española y vive junto a su pareja en una furgoneta camperizada de apenas cinco metros cuadrados. Juntos recorren distintos lugares de Europa y eligieron esta forma de vida para hacer del viaje parte de su día a día.
La joven también trabaja desde su casa rodante y comparte su experiencia en redes sociales. Muestra los lugares que visitan y cuenta cómo es vivir con pocas cosas materiales, adaptarse a un espacio reducido y tener una rutina muy diferente a la convencional.
“Fue una necesidad de encontrarme a mí misma"
“Hay quien vive en una furgoneta por necesidad económica, hay quien elige vivir en ella por paz mental y hay quien lo hace porque prefiere gastar su dinero en vivir viajando”, comienza diciendo Lorena en uno de sus videos en redes sociales.
La joven explica que no existe una única razón para elegir este estilo de vida y que todas son válidas. En su caso, la decisión tuvo que ver con una búsqueda personal.
“En mi caso fue una necesidad de encontrarme a mí misma, de vivir experiencias, de sanar las heridas de todo lo que había perdido, de sentirme viva y de construir una vida más libre y con más tiempo”, cuenta.
Lorena vive en una furgoneta camperizada.
Lorena vive en una furgoneta y tiene tres fuentes de ingresos
Una de las preguntas que más surge cuando alguien decide dejar una vivienda tradicional para vivir viajando es cómo hace para sostenerse económicamente. En el caso de Lorena tiene tres fuentes de ingresos.
Una de ellas es su trabajo como terapeuta de medicina natural. A través de consultas online, ayuda a personas que buscan mejorar su bienestar mediante métodos naturales. Al trabajar de manera virtual, no necesita tener un consultorio fijo y puede continuar con su actividad mientras viaja.
A esto suma su trabajo como embajadora de una empresa dedicada a suplementos y cosmética natural y un emprendimiento de joyería artesanal. Según cuenta, desde chica disfruta hacer bijou con sus propias manos.
Lorena vive en una furgoneta camperizada.
“Antes compraba una joya porque era bonita y estaba de moda. Ahora que me las hago yo valoro el proceso y la historia que hay detrás”, asegura sobre cómo valora el trabajo artesanal.
Algo similar le pasó con la cosmética, ahora mucho prefiere verse natural. “Antes necesitaba maquillarme para verme bien. Ahora cuido mi piel con cosmética natural para que no necesite maquillaje”, explica.
“Nunca pensé que vivir en una furgo fuera a cambiar mi forma de consumir”
En sus redes sociales, Lorena también cuenta que esta nueva forma de vida cambió su manera de comprar. “Nunca pensé que vivir en una furgo fuera a cambiar mi forma de consumir”, comienza diciendo.
Y aclara que eso no significa que haya dejado de comprar. La diferencia, explica, está en que ahora piensa un poco más antes de gastar. “Ahora me hago una pregunta antes de sacar la tarjeta: ¿Esto va a aportar algo a mi vida o solo va a ocupar espacio?”, expresa.
Para Lorena, vivir con menos no significa renunciar a todo, sino elegir mejor. “Vivir en una furgo no me enseñó a renunciar a las cosas. Me enseñó a elegirlas mejor”, reflexiona.
También asegura que esa mirada se refleja en algo tan cotidiano como la ropa. “Antes pensaba que necesitaba un armario lleno. Ahora tengo mucha menos ropa y tardo menos en decidir qué ponerme”.
En una casa de apenas cinco metros cuadrados, cada objeto ocupa un lugar y tiene que cumplir una función. “No caben más cosas, así que si quieres meter algo nuevo tienes que sacar algo”, explica.
A partir de ese cambio, también dejó de comprar cosas simplemente “por si algún día las necesita”. Su conclusión resume la filosofía que adoptó con esta nueva vida: “Vivir con menos me enseñó a valorar más. Porque lo que de verdad importa no se compra”.
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