La artista plástica Marta Minujín fue reconocida anoche como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación por su trayectoria y a su producción por el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli.

Marta Minujín fue reconocida como Personalidad Emérita de la Cultura por el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Foto: gentileza Secretaría de Cultura.

En la Cúpula del Palacio Libertad, que se encontraba colmada de artistas y personalidades del arte, Minujín recordó diversos momentos de su vida y se refirió a los grandes hitos de una carrera extraordinaria: desde el arte efímero a las obras monumentales, desde sus primeros happenings en la década de 1960 hasta la permanenge participación del público en cada una de sus creaciones.

Reconocer a Marta Minujín es reconocer una manera de entender el arte y la cultura: con libertad, con creatividad y sin límites. Durante décadas llevó el nombre de la Argentina al mundo y logró que el arte dejara de ser solamente algo para observar para convertirse en una experiencia de participación y encuentro”, la definió Cifelli.

El funcionario agregó: "Que este reconocimiento tenga lugar en el Palacio Libertad tiene además un significado especial: este es una casa abierta para la cultura argentina, y pocas artistas representan como Marta ese espíritu de libertad, experimentación y vínculo con el público".

"La mejor academia en la que me formé fue la que inventé yo: la academia del fracaso –dijo Minujín a su turno–. En 1975 ya habían cerrado el Instituto Di Tella y habían roto muchas obras mías y de otros artistas. Muchos artistas estábamos censurados, era peligroso ser artista en 1976".

La Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, reconoció a la artista Marta Minujín como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación en reconocimiento a su trayectoria y a su producción artística. Foto: gentileza Secretaría de Cultura.

Ser un trans fracasado

La artista recordó que fue entonces que comenzaron a reunirse en el Florida Garden, "que era un lugar donde inventábamos nuestras obras los artistas del Di Tella, y ahí se me ocurrió, con Agustín Merello, que lo mejor era ser ´trans fracasado´. El mundo cambió muchísimo pero yo sigo pensando que lo mejor sigue siendo ser un trans fracasado, ser artista hasta el final", recordó vestida con un overall que tanto la caracterizan.

Nacida el 30 de enero de 1943 en el barrio porteño de San Telmo, Minujín comenzó desde muy joven su formación artística y pasó por distintas escuelas en las que estudió pintura, escultura y dibujo.

La Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, reconoció a la artista Marta Minujín como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación en reconocimiento a su trayectoria y a su producción artística. Foto: gentileza Secretaría de Cultura.

En 1961 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió instalarse en París, donde entró en contacto con las nuevas corrientes artísticas y comenzó a trabajar con materiales como cajas de cartón y colchones. En 1963 realizó “La Destrucción”, uno de sus primeros grandes happenings, para el que convocó a otros artistas a intervenir sus obras antes de destruirlas con fuego y hachas.

De regreso en Buenos Aires, durante la década de 1960 desarrolló algunas de las experiencias que marcaron su trayectoria. Entre ellas estuvieron “Eróticos en Technicolor” y “¡Revuélquese y viva!”, de 1964; “La Menesunda”, realizada en 1965 junto con Rubén Santantonín en el Instituto Di Tella, y “El Batacazo”, también de ese año.

En 1964 recibió el Premio Nacional Instituto Torcuato Di Tella y en 1966 obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim, que le permitió vincularse con la vanguardia de Nueva York. Allí presentó en 1967 “Minuphone”, una cabina telefónica que incorporaba recursos tecnológicos y proponía la participación del público.

Durante los años siguientes amplió sus trabajos hacia instalaciones, performances y obras de gran escala. En la década de 1970 realizó experiencias como “Comunicando con tierra”, “Repollos” y “Toronjas”, y comenzó a desarrollar una serie vinculada con la caída de los mitos universales y nacionales. En 1979 levantó sobre la avenida 9 de Julio un obelisco de 30 metros recubierto por 30.000 panes dulces, que luego fueron distribuidos entre el público.

Charla de Alvaro Rufiner y Marta Minujín. Foto: gentileza Secretaría de Cultura.

En 1983 realizó “El Partenón de libros prohibidos” y dos años después realizó junto con Andy Warhol la foto-performance “El pago de la deuda externa”, en la que utilizó choclos como parte de la acción artística.

Muestras, colecciones y museos

La obra de Minujín fue presentada en decenas de exposiciones individuales y colectivas y forma parte de colecciones de instituciones de la Argentina y del exterior, entre ellas el Museo Nacional de Bellas Artes, el MALBA, el Museo Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou de Francia y la Tate de Liverpool. En 1982 recibió el Premio Konex de Platino en la categoría Experiencias y en 2002 obtuvo nuevamente esa distinción, en Instalaciones y Performances.

En 2018, Marta Minujín presentó una nueva versión del “Partenón de libros prohibidos” en Documenta, en Kassel, Alemania. Foto: gentileza Secretaría de Cultura.

Décadas después continuó recreando y desarrollando algunos de sus proyectos: en 2018 presentó una nueva versión del “Partenón de libros prohibidos” en Documenta, en Kassel, Alemania; en 2019 llevó “La Menesunda Reloaded” al New Museum de Nueva York; en 2020 produjo “Pandemia”, y en 2021 presentó en Inglaterra un Big Ben acostado construido con libros políticos.

"Desde hace décadas, lleva el nombre de la Argentina a los principales escenarios del mundo. Y desde entonces, nunca deja de construir nuestra identidad: irreverente, colorida, innovadora y absolutamente inconfundible. Querida Marta: Gracias, por haber desafiado durante tantos años nuestra manera de entender el arte", expresó Cifelli antes de entregarle una placa conmemorativa.

Valeria Ambrosio, directora del Palacio Libertad, junto con Marta Minujín y Nacha Guevara. Foto: gentileza Secretaría de Cultura.

Luego, Alvaro Rufiner, curador de proyectos artísticos privados y públicos, mantuvo una entretenida conversación con la homenajeada en la que charlaron sobre su trayectoria, su obra y la mirada que la artista tiene acerca de su propio arte. La conversación estuvo enmarcada por imágenes de "La Pandemia" que realizó Minujín pegando 27.900 tiritas de papel durante los primeros nueve meses de aislamiento.