La llegada de la menopausia supone un cambio importante para los huesos. El descenso de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y aumenta progresivamente el riesgo de osteopenia, osteoporosis y fracturas por fragilidad. “Los estrógenos sí que tienen más influencia y por eso en la menopausia se suele producir una bajada de la densidad ósea muy importante”, explica el traumatólogo y cirujano ortopédico Juan Arnal en uyna entrevista reciente en el pódcast La Obsesión Ciclista.

El problema adquiere especial relevancia con los años. En España, según los últimos datos disponibles de la Sociedad Española de Reumatología, casi tres millones de personas sufren osteoporosis, cerca del 80% mujeres. Además, las fracturas derivadas de esta fragilidad ósea son la cuarta enfermedad crónica con mayor impacto en el país. El especialisat recomienda entrenar para revertir: ''el trabajo de fuerza es especialmente importante para proteger el hueso''.

La fuerza también protege al hueso. Foto: IG/juanarnaltraumatologo

La fuerza también protege al hueso

El hueso es un tejido vivo sometido a un proceso continuo de formación y reabsorción, y responde a los estímulos mecánicos que recibe. “La persona que hace trabajo de carga, que hace trabajo de fuerza, su hueso está endureciéndose porque le está solicitando que se prepare para ello”, señala Arnal, traumatólogo y cirujano ortopédico. Según explica, ese estímulo favorece que aumenten su resistencia, densidad y la disposición de las trabéculas que conforman su estructura interna.

La evidencia científica respalda el papel del ejercicio, aunque su efecto depende del tipo de entrenamiento y de cada mujer. Un metaanálisis publicado en 2023 en Osteoporosis International, que reunió 80 estudios y 5.581 mujeres posmenopáusicas, encontró efectos positivos del ejercicio sobre la densidad mineral ósea de la columna lumbar, el cuello femoral y la cadera.

El músculo aporta además una segunda protección. Arnal explica que una musculatura preparada puede reducir las posibilidades de caída, reaccionar con mayor rapidez ante un desequilibrio y absorber parte de la energía de un impacto antes de que esta recaiga sobre el hueso.

Envejecimiento con músculo

Esta protección gana importancia cuando aparecen las fracturas de cadera, una lesión especialmente delicada en edades avanzadas. Según la Sociedad Española de Reumatología, Se registran más de 170 casos por cada 100.000 habitantes al año, con una mortalidad cercana al 20 % en los doce meses posteriores al suceso.

Arnal pone el foco en lo que ocurre después de la fractura: una persona mayor puede tener distintos órganos y sistemas funcionando ya cerca de su límite y la pérdida de movilidad, la cirugía y el periodo de recuperación pueden descompensarlos. Por ello, siempre que la situación clínica lo permita, defiende recuperar el movimiento adaptándolo a las posibilidades individuales.

Pau Ortiz