Los márgenes de la producción de granos mostraron una recuperación en julio, después de un primer semestre marcado por el deterioro de la rentabilidad. Sin embargo, la mejora todavía no alcanza para revertir por completo el escenario de los últimos años: los márgenes netos continúan muy por debajo del promedio registrado entre 2018 y 2025 y los productores arrendatarios de las zonas extrapampeanas permanecen en terreno negativo. Así lo indica un informe realizado por los economistas de la Fundación Mediterránea Juan Manuel Garzón y Franco Artusso.

De acuerdo con la estimación de resultados económicos agrícolas para julio de 2026, los márgenes netos teóricos mejoraron entre USD 60 y USD 83 por hectárea durante el mes, impulsados principalmente por la recuperación de los precios de los granos y por una reducción de algunos costos.

Así, el margen neto alcanzó los USD 411 por hectárea para un productor propietario de la zona núcleo, mientras que en la zona extrapampeana llegó a USD 83. Entre los productores arrendatarios, en cambio, la rentabilidad fue considerablemente menor: USD 43 por hectárea en la zona núcleo y un resultado negativo de USD 148 en la zona extrapampeana.

Evolución de los márgenes en diversas situaciones productivas.

La recuperación de julio permitió interrumpir la trayectoria descendente observada durante la primera mitad del año, pero no implicó una recomposición completa de los resultados. Según el análisis, los márgenes actuales todavía se encuentran entre USD 135 y USD 183 por hectárea por debajo del promedio del período 2018-2025.

La brecha entre modelos productivos se explica principalmente por la estructura de costos. Los productores arrendatarios enfrentan el costo adicional del alquiler de la tierra, mientras que los establecimientos ubicados fuera de la zona núcleo deben afrontar, en general, menores rindes y mayores costos logísticos. La combinación de estos factores deja a los productores extrapampeanos en una situación particularmente comprometida.

A esta desventaja se suma el peso de los impuestos. Durante los últimos doce meses, la carga tributaria absorbió el 55,4% del excedente económico generado por un productor propietario de la zona núcleo, mientras que en la zona extrapampeana esa proporción trepó al 76,4%.

Una de las principales razones de esta diferencia está en los Derechos de Exportación (DEX). Al gravar el valor de la producción y no el resultado económico obtenido por el productor, las retenciones tienen un impacto proporcionalmente mayor sobre aquellas explotaciones que generan un excedente más reducido. En otras palabras, el mismo impuesto pesa mucho más cuando se aplica sobre una actividad con menores rindes y mayores costos.

El ejercicio realizado para los últimos doce meses permite dimensionar ese impacto. Si los DEX hubieran sido cero, el margen neto del productor propietario habría aumentado USD 212 por hectárea en la zona núcleo y USD 160 en la zona extrapampeana. Al mismo tiempo, la participación de los impuestos sobre el excedente económico habría descendido del 55,4% al 33% en la zona núcleo y del 76,4% al 39,3% en la extrapampeana.

El efecto sobre la rentabilidad sería, por lo tanto, significativo, aunque no implicaría una pérdida equivalente de recursos para el Estado. Según la estimación, por cada USD 100 de DEX eliminados, alrededor de USD 70 se transformarían en un mayor margen para el productor, mientras que los USD 30 restantes regresarían al Estado a través de una mayor recaudación de otros impuestos, principalmente el Impuesto a las Ganancias.

El análisis considera cuatro modelos productivos y calcula el margen neto por hectárea para el período enero de 2018-julio de 2026. La ecuación utilizada contempla la diferencia entre el ingreso total, los costos y todos los impuestos que recaen sobre la actividad: MN = IT – CT – T.

El ingreso total surge de valuar la producción de soja y maíz del establecimiento a precios FOB. En los costos se incluyen estructura, insumos, labores agrícolas, gastos comerciales y cosecha y, en el caso de los arrendatarios, también el alquiler de la tierra. Entre los impuestos se contabilizan los nacionales —Derechos de Exportación, impuesto a los débitos y créditos bancarios e Impuesto a las Ganancias— y los provinciales, como inmobiliario rural, Ingresos Brutos y Sellos.

El informe también incorpora un escenario con financiamiento. En el escenario base se supone que la actividad se autofinancia, es decir, que los costos y los impuestos se cubren íntegramente con los ingresos generados por la explotación. Pero cuando se simula que el 50% de los insumos se financia mediante deuda en pesos a las tasas de mercado vigentes en cada momento, los resultados empeoran.

Bajo este supuesto, los márgenes netos de julio de 2026 serían entre USD 35 y USD 54 por hectárea inferiores a los del escenario sin costos financieros. El productor arrendatario de la zona núcleo quedaría prácticamente en equilibrio, mientras que el arrendatario extrapampeano seguiría siendo el único modelo con un resultado negativo.

La comparación histórica muestra además que el financiamiento tiene un costo relevante. Para el período enero de 2018-diciembre de 2025, financiar con deuda la mitad de los insumos habría reducido los márgenes entre USD 62 y USD 91 por hectárea respecto de un esquema de autofinanciación.

Los números de julio, por lo tanto, muestran una señal positiva para la agricultura, pero todavía insuficiente para hablar de una recuperación plena. La mejora de los precios y la reducción de algunos costos permitieron recomponer parte de la rentabilidad perdida, aunque la distancia respecto del promedio histórico sigue siendo considerable.

El escenario resulta especialmente complejo para los arrendatarios y para quienes producen fuera de la zona núcleo. Allí, la combinación de menores rindes, mayores costos logísticos, alquileres e impuestos reduce al mínimo el excedente disponible y, en determinados casos, lleva directamente el resultado a terreno negativo. En ese contexto, la evolución de los precios de los granos, los costos de producción y la política tributaria serán determinantes para definir si la recuperación observada en julio puede transformarse en una tendencia sostenible durante los próximos meses.