Una combinación de razones como la escalada en las deudas atrasadas de las familias, el dinero inmovilizado por normativa del Banco Central y hasta los impuestos hizo crecer a su máximo en 15 años la diferencia entre las tasas de los créditos a los hogares y el interés que pagan los plazos fijos.
La brecha entre una tasa y otra es casi el triple, de acuerdo a un informe de la consultora GMA Capital en base a datos del sistema financiero. Es un síntoma de un mercado del crédito que quedó estancado en los últimos meses. Y refleja que hay pocos incentivos de las entidades a prestar plata y de las familias a tomar crédito.
En el Gobierno tomaron nota de esta cuestión, aunque aseguraron que no tomarán medidas para cambiar ese escenario, algo que esperan que suceda por la propia dinámica de competencia de los bancos, que en algún momento deberían volver (creen) a pelearse por colocar préstamos para no tener dinero estacionado.
Puesto en números: mientras los préstamos personales tienen un costo de 66% anual (tasa nominal anual, sin contar gastos operativos e impositivos que lo encarecen aún más), la tasa Badlar, que indica cuánto pagan los bancos en general por los plazo fijos mayoristas, ronda el 21 o 22% anual.
Ese diferencial alto entre lo que pagan los bancos y lo que cobran no es enteramente novedoso, sino un proceso que comenzó a mediados de 2024. El desplome de la inflación tras el pico inicial de la gestión Milei hizo caer la nominalidad de la economía y, con eso, las tasas de interés.
Pero las tasas pasivas, es decir, de los depósitos, se derrumbaron mucho más marcadamente que las de los préstamos. Esa brecha nunca se terminó de cerrar y, por el contrario, con el avance de la morosidad en las carteras de los bancos, por el contrario se ensanchó.
Entre los bancos consultados por Clarín el diagnóstico que trazan para explicar la diferencia en esas tasas de interés contiene una variedad de explicaciones.
Una forma de resumirlo es que los bancos no quieren prestar al sector privado porque el riesgo de impago es alto (por la elevada mora) y que por esa misma razón tienen poco incentivo para tomar depósitos, y los recompensan con un interés mucho menor.
Tener esos pesos quietos resultaría más caro para los bancos, por lo que una opción que tienen es prestárselos al sector público. Un analista del mercado arriesga que puede ser una razón por la cual las licitaciones de bonos y letras en pesos que hace el Ministerio de Economía terminaron, en las últimas ocasiones, con un resultado bien por encima de los vencimientos.
"Como en una empresa cualquiera, si te sube el costo de lo que generás, el precio tiene que cubrirlo. Pasa eso con las tasas de interés, si la mora fuese más baja o el BCRA permitiera computar esa mora de una forma que nos genere menos pérdida en los balances, probablemente las tasas de los personales podrían ser inferiores", apuntaron desde un banco privado de primera línea.
Desde otra entidad de capitales extranjeros plantearon que "un spread (diferencial) amplio entre la tasa que se paga por los depósitos y la que se cobra por un préstamo no significa que esa diferencia se transforme en ganancia para el banco". "Ahí también están el costo del riesgo, el capital necesario para prestar y los costos operativos, entre otros factores", continuaron.
Santiago Bausili aseguró que no habrá medidas específicas para la baja de la mora o de las tasas de interés.
Desde el Banco Provincia, uno de los principales bancos públicos, explican: "Con la mora en niveles tan altos y la demanda interna en retroceso, el incentivo a prestar del sector bancario se reduce: esto explica por qué es tan caro sacar un préstamo en relación a lo poco que se paga un depósito", comentó Matías Rajnerman, jefe de Macroeconomía de esa entidad. "En otros contextos, donde los rendimientos de la liquidez son más elevados, hay más incentivo a captar depósitos para conseguir rendimientos de esa manera", dijo.
Por su parte, Lucio Garay Méndez, economista jefe de EcoGo, planteó: "Hay cierta inercia en la que la gente sacaba créditos y las cuotas se licuaban. El proceso de desinflación hizo que las tasas se vuelvan positivas con salarios que no avanzaron y las cuotas se dejaron de licuar. Los bancos no supieron ver bien cuánto le prestaban y a quién, y la gente pidió plata a un costo del que no tenía demasiada información y no pensó cómo repagarlo", dijo en declaraciones a Ecomedios.
Desde el Banco Central, la respuesta del presidente Santiago Bausili a planteos sobre la morosidad y la brecha entre las tasas de los bancos fue que no habrá medidas específicas que esté evaluando la entidad para remediarlo. Principalmente sobre si podría flexibilizar los encajes, es decir, la porción de depósitos que debe mantenerse inmovilizado sin poder ser prestada.
"La diferencia (entre las tasas que cobran y a la que prestan los bancos) no está dada solamente por encajes. Los impuestos es uno de las razones, que es ridículamente relevante", afirmó Bausili en la TV Pública. Mencionó que la salida que imagina el equipo económico está más relacionada a lo que llamó "fricción de precios".
"No hay suficiente fricción de precios, que (los bancos) peleen por dar crédito. Como consecuencia de la mora o de la incertidumbre, el sistema financiero está más cómodo con otra cosa en este momento", mencionó Bausili.
La incertidumbre sobre lo que pasará en 2027 es, precisamente, otra razón que esgrimen en los bancos para explicar por qué tienen pocos incentivos para prestar plata. "No se puede descartar que el BCRA decida subir las tasas en los próximos doce meses, como lo ha hecho el año pasado", aseguran desde un banco privado líder. "Hay cierta 'prima por incertidumbre' que impide que las tasas largas de la economía bajen más", cerraron.
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