Entrenar para interpretar a una deportista de alto rendimiento llevó a Clara Galle a cambiar sus hábitos durante nueve meses. La preparación para Olympo combinó natación artística, gimnasio y ensayos, con jornadas que podían comenzar a las seis de la mañana.
La actriz tenía 23 años cuando contó que aquel trabajo también alteró su manera de comer. La carga semanal mostró que su alimentación era saludable, pero insuficiente para la cantidad de ejercicio que realizaba.
Clara Galle ya hacía ejercicio antes de recibir el papel de Amaia Olaberria. Sin embargo, interpretar a la capitana de un equipo de natación artística exigía aprender una disciplina nueva.
La preparación incluyó cinco sesiones semanales y dos días de descanso. “Metimos muchísima natación sincronizada porque es la disciplina que yo hago en la serie, y después encajamos gimnasio”, explicó en Vogue España.
La agenda podía empezar a las seis de la mañana y sumar dos horas de fuerza antes de entrar a la pileta. Después llegaban los ensayos y las repeticiones para el rodaje.
La actriz tenía 23 años cuando contó que aquel trabajo también alteró su manera de comer. (Foto: EFE/Alejandro García).
Entre abril y agosto, el elenco se concentró en entrenar y ensayar en el polideportivo de Tres Cantos. Clara debía desplazarse bajo el agua, mantener posiciones sin apoyo y coordinarse con las demás actrices. La escena podía repetirse varias veces, por lo que la técnica tenía que sostenerse aun con cansancio.
La natación artística combina movimientos intensos con períodos de apnea. Un estudio publicado en 2025 sobre rutinas de dúo la describió como una disciplina con esfuerzos de alta intensidad mientras las nadadoras contienen la respiración.
No bastaba con memorizar una coreografía. Galle tenía que controlar el aire, orientarse y llegar a la superficie en el momento fijado por la música.
Las piernas impulsan el cuerpo y permiten mantener parte del torso fuera del agua. Los brazos completan figuras, mientras la espalda y la zona media sostienen la posición durante las transiciones, para ello además de los entrenamientos en la pileta es clave mantener entrenamientos de fuerza cotidianos.
La natación artística combina movimientos intensos con períodos de apnea. (Foto: EFE/Alejandro García).
Los ensayos colectivos corregían distancias, entradas y tiempos. Una diferencia de pocos segundos podía romper la formación en las tomas donde todas aparecían dentro del mismo cuadro.
Los dos días libres estaban dentro del plan. Galle insistió en que “el descanso es muy importante” y los reservó para recuperarse antes de volver a la pileta y al gimnasio.
Después de terminar Olympo, siguió practicando en la piscina municipal de su barrio. En La Revuelta se definió como “más obsesionada que aficionada”.
Por qué hizo hipertrofia y tuvo que volver a aprender a comer
En el gimnasio, Clara Galle buscó ganar masa muscular. La hipertrofia utiliza ejercicios de fuerza, cargas progresivas y descanso para aumentar el tamaño del músculo. El cambio se notó en brazos y piernas. En La Revuelta mostró los cuádriceps y explicó que estaba contenta después de subir de peso: “Le he cogido mucho gusto a estar fuerte”.
El entrenamiento también mostró un problema. “Pensaba que comía sano y la verdad es que comía bastante poco para lo que necesitaba dado todo el deporte que hacía”, reconoció y agregó: "He aprendido a escuchar mi cuerpo y darle lo que necesita. Entrenar tanto sin alimentarse bien es insostenible".
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