La ley Joaquín fue aprobada en la Legislatura bonaerense y ya es un hecho: “Nuestro hijo partió hace seis meses, y el dolor de su ausencia está presente cada día", dice Serena Gatto, la madre de Joaquín Gatto, el niño de Ramos Mejía que falleció por ser aplastado por un arco de fútbol.

La ley impulsada por Facundo Tignanelli, presidente del bloque de Unión por la Patria en la provincia de Buenos Aires, fue sancionada por unanimidad luego de meses de esfuerzos de los pares de Joaquín por garantizar la seguridad en espacios recreativos, lúdicos y deportivos: “La ley salió bastante rápido, ya que empezamos con este proceso el 9 de febrero de este año –aclara Serena– Solo fueron cinco meses”

El artículo primero de la ley establece “la obligatoriedad de medidas de seguridad relativas a la instalación, sujeción y mantenimiento de arcos deportivos de fútbol, hockey, handball, rugby, aros de básquet, postes de redes de vóley, juegos de plaza y/o cualquier otro elemento instalado con fines recreativos, deportivos y/o lúdicos en espacios públicos y privados”.

Joaquín tenía 12 años, se columpió en un arco y este se le cayó encima y lo mató. La ley que sus padres impulsan para que no le vuelva a pasar a ningún chico fue aprobada en Buenos Aires.

El nombre de la ley y el hecho que la impulsó a principio de este año fue el trágico accidente que sufrió Joaquín Gatto, el niño de 12 años que fue aplastado por un arco de fútbol durante un campamento con sus amigos en Neuquén: “El impacto había sido contra el tórax y provocó que le aplastara sus pulmones y el corazón”, explica la madre.

Luego del hecho, fue llevado al hospital San Martín de los Andes para ingresar en terapia intensiva: “Cuando me llamaron estaba yendo en bicicleta al trabajo. acá en Buenos Aires. Saqué un boleto de inmediato y viajé al hospital –recuerda– Mi marido viajó separado, pero estuvimos toda la noche del 4 de enero esperando noticias acerca de su estado”.

Sin embargo, la mañana del día siguiente, la médica se acercó al matrimonio y les dijo que su hijo había tenido una muerte encefálica. La confusión y el miedo que vio en la cara de los padres hizo que cambiara sus palabras por: “Joaquín ya no está en ese cuerpo”.

En los últimos cinco años hubo al menos 7 muertos por causas similares.

“El caso de Joaquín no es un caso aislado, ya que entre 2020 y 2022 hubo un muerto por causas similares por año, y cuatro muertos en 2025, y una innumerable cantidad de lesionados”, dice Mariano Álvarez, el abogado de la familia.

El próximo paso es lograr que sea ley nacional. Para ello, debe pasar por la Comisión de Niñez y Familia, para luego ser aprobada en la Cámara de Diputados, y así ser tratada en la Cámara de Senadores: “Duele profundamente, pero entendemos que este camino tiene un propósito –dice Serena– Hoy llevamos la bandera de Joaco y de todos los niños que sufrieron accidentes”.

“En este camino, gracias a Dios, tuvimos la posibilidad de participar de muchas entrevistas, reuniones con diputados, encuentros y charlas telefónicas para dar testimonios en distintas provincias –cuenta la madre– Cada una de esas instancias fue y sigue siendo un desafío emocional muy grande, porque al contar nuestra historia, volvemos a sentir la ausencia de Joaquín, volvemos a dimensionar que todo esto está sucediendo porque él ya no está con nosotros”.