El presidente Donald Trump firmó este lunes una orden ejecutiva que flexibiliza las recomendaciones de vacunación infantil en Estados Unidos de larga data, pide disminuir de 17 a 11 la cantidad de vacunas obligatorias y ordena separar la triple vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola para que se distribuyan en visitas médicas separadas.

Según el decreto de la Casa Blanca, se recomienda ahora administrar cada vacuna en su propia visita al médico y separar la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola (MMR por sus siglas en inglés, equivalente a la vacuna Triple Viral de Argentina) en tres dosis diferentes. En EE.UU. no hay vacunas separadas contra esas tres enfermedades.

En el Despacho Oval, con el secretario Robert Kennedy a su lado, el presidente Trump llamó a aplicar un "estándar de oro" en las vacunas. Criticó lo que calificó como “'pinchazos para nuestros hermosos, sanos y delicados niños pequeños”, en referencia a las dosis que hoy reciben los chicos.

El decreto ordena un calendario revisado que recomienda inmunizar a los niños contra 11 enfermedades, en lugar de las 17 que actualmente recomiendan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La orden también "ordena al fiscal general que avance contra los estados que violen los derechos de los niños a exenciones religiosas o médicas de vacunación", dijo Trump.

Dijo que era fundamental distribuir las vacunas. Un año con 5 visitas separadas es mejor que todas las vacunas en una sola visita, señaló. Las vacunas "se vierten en el cuerpo de un niño pequeño", dijo, y "ocurren cosas malas."

También consideró este decreto como una clave en el esfuerzo por comprender las causas del autismo. Y lo calificó como "una gran victoria para los derechos de los padres".

Según el plan de Trump, se recomendarían vacunas contra 11 enfermedades --incluyendo sarampión, paperas, rubéola, polio y tos convulsa-- para todos los niños. Las vacunas contra otras enfermedades, incluyendo la hepatitis A y B y la enfermedad meningocócica, se recomendarían para ciertos grupos de alto riesgo o mediante la toma de decisiones compartida entre padres y médicos. Las vacunas contra la gripe y el coronavirus también entrarían en la categoría de toma de decisiones compartidas.

Expertos en salud pública han expresado su preocupación de que disminuir la cantidad de vacunas o espaciar las inyecciones, como sugiere Trump, puede aumentar el riesgo de que los niños se infecten con una enfermedad prevenible por vacuna antes de volver a visitar al médico.

Además, complica la vacunación porque deben llevar al niño varias veces al profesional para que los inmunice y fomenta la libre elección de los familiares sobre si vacunar a los chicos, en medio de un fuerte auge del movimiento antivacunas.

Trump ha manifestado varias veces sus sospechas de que el número o el momento de las vacunas podrían influir en el desencadenamiento de trastornos del espectro autista, aunque el consenso científico y décadas de estudios han concluido firmemente que no existe ninguna relación.

Las vacunas infantiles --y cómo y cuándo administrarlas en combinación-- pasan por rigurosos estudios, y el seguimiento de la seguridad continúa durante años mientras se usan las dosis.

Trump ha manifestado varias veces sus sospechas de que el número o el momento de las vacunas podrían influir en el desencadenamiento de trastornos del espectro autista. Foto EFE

La noticia llega poco antes de que comiencen las clases y mientras el país lidia con un brote de sarampión que, según los expertos, podría hacer que Estados Unidos pierda estatus de país libre de esa enfermedad.

No está claro si la orden ejecutiva tiene algún poder legal. Las recomendaciones de vacunación en Estados Unidos son elaboradas por un comité de expertos que asesora al CDC y luego son adoptadas por el director de la agencia. Pero solo los estados pueden exigir la vacunación para que los niños entren en la guardería o la escuela.

Trump viene presionando para cambiar la política de vacunación. En enero, el gobierno tomó medidas para reducir el número de vacunas que se recomiendan rutinariamente para todos los niños, saltándose el proceso tradicional de cualquier gobierno para cambiar el tema.

Un juez federal en marzo bloqueó al gobierno la implementación de esos cambios, apoyando a importantes organizaciones médicas que argumentaron que el secretario Kennedy había cambiado ilegalmente la política de vacunas y reconstituido indebidamente el panel federal de expertos externos que asesora al gobierno sobre vacunas.

La nueva orden ejecutiva reconoce explícitamente que las directivas anteriores de vacunación de la administración han sido "retrasadas debido a litigios" e instruye a las agencias federales a avanzar con las nuevas recomendaciones "en la medida máxima permitida por ley."

PB