En las redes sociales millones de personas se conmueven cuando ven a un cachorrito. En la actualidad, con una mirada más integral sobre la importancia del bienestar de los perros como un miembro más de la familia, poco se habla de los cuidados que exige un animal de compañía cuando envejece.
El reconocido veterinario Carlos Rodríguez señala que la etapa senior canina comienza entre los siete y los ocho años y que el control del peso mediante el tacto de las costillas es la referencia clave para prevenir la artrosis.
Rodríguez, conocido por ser un divulgador de la medicina veterinaria en sus redes sociales y el programa radial “Como el perro y el gato”, sostuvo que los perros mayores deben mantener actividad física adaptada para evitar la atrofia articular.
La actividad física no debe interrumpirse con la edad
Rodríguez rechazó la idea extendida de que las mascotas mayores deben permanecer en reposo. El especialista explicó que reducir el movimiento agrava la pérdida de capacidad funcional del animal. "Si les dejamos que cada vez hagan menos y menos, veremos que cada vez tienen menos capacidad. Si te duele la rodilla, tienes que seguir ejercitando la articulación para que no se atrofie totalmente", afirmó.
Carlos Rodríguez, veterinario español. El especialista destaca la importancia de adaptar los ejercicios y las demandas nutricionales de los perros cuando "se hacen mayores", es decir, cuando tienen más de 7 y 8 años. Foto: Instagram/@carlos_mascoteros
El veterinario indicó que los paseos deben adaptarse al ritmo del animal, sin tirones de correa ni exigencias propias de un perro joven. "A partir de los siete años debemos considerar a nuestro animal en otra fase. Lo que hay que hacer es adaptar el paseo a sus capacidades", precisó.
El sobrepeso: el mayor factor de riesgo de los perros mayores
El sobrepeso constituye, según Rodríguez, el principal factor de riesgo para las articulaciones de un perro mayor. Cada kilo adicional presiona estructuras ya debilitadas por la edad y agrava cuadros de artrosis o movilidad reducida. "Un animal mayor tiene que tener su peso controlado. Tienen las mismas dificultades que las personas. Y el peso adecuado es fundamental; todos los problemas sobrevenidos de la obesidad son perjudiciales", señaló.
La prueba para saber si tienen sobrepeso consiste en pasarle la mano por la panza: si las costillas no se perciben sin presionar con fuerza, hay que consultar a un veterinario para iniciar un plan de adelgazamiento. Foto ilustrativa generada XAI
El especialista recomendó pasar la mano por el costado del animal como método casero de control: si las costillas no se perciben sin presionar con fuerza, corresponde consultar a un veterinario para iniciar un plan de adelgazamiento.
Rodríguez también subrayó que la responsabilidad sobre el ejercicio del animal recae en el tutor, incluso cuando este enfrenta limitaciones de movilidad propias. Explicó que existen alternativas como vecinos, amigos o empresas de paseadores para garantizar la salida diaria. "Lo que no podemos permitir es que nuestro animal mayor se quede mirando la pantalla", indicó.
El pelaje: otra de las señales a tener en cuenta
El veterinario explica la importancia de adaptar el ejercicio y mantener al perro en movimiento cuando se haga mayor. Foto Shutterstock.
Rodríguez vinculó la calidad del pelaje con el estado general de salud del animal. "El pelo y la piel son los primeros órganos que deciden dejar sin recursos cuando hay poca vitalidad o se come mal", afirmó. Recomendó consultar a un veterinario ante la caída excesiva de pelo, para descartar patologías dermatológicas o carencias nutricionales.
Sobre las callosidades en los codos, frecuentes en perros mayores, el especialista precisó que suelen originarse por el roce repetido al tumbarse y levantarse sobre superficies duras, sin representar necesariamente un cuadro grave.
Estrategias para el verano
Mantener al perro hidratado es fundamental, especialmente en verano. Freepik
Con la llegada de las temperaturas altas, Rodríguez recomendó estímulos refrescantes elaborados con el propio alimento del animal. "Los helados no están mal siempre y cuando lo hagáis con el alimento del animal o con agua, no con leche de consumo humano", explicó.
El veterinario también sugirió congelar comida dentro de juguetes tipo Kong y mantener el agua fresca durante horas mediante un bloque de hielo en la base del recipiente, cubierto con agua adicional.
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