El legendario Steve Irwin, el zoólogo australiano que saltó a la fama global por sus documentales en Animal Planet, donde lo apodaban "El Cazador de Cocodrilos", además de ser una celebridad televisiva, dedicó su vida a la conservación de la fauna de vida silvestre.
Aunque ya pasaron casi dos décadas de su trágica muerte a los 44 años, el 4 de septiembre de 2006, su figura se mantiene en absoluta vigencia y su familia conserva intacto el legado que profesaba.
Irwin falleció mientras filmaba un documental bajo el agua en Batt Reef, Queensland, al oeste de Australia. Durante una expedición de buceo cerca de la isla Low una raya le atravesó el corazón con su púa. Aunque recibió atención casi inmediata tras ser trasladado en helicóptero, falleció producto de la fatal herida en el pecho.
Steve Irwin, el inolvidable "Cazador de cocodrilos"
El apodo "The Crocodile Hunter" ("El cazador de cocodrilos") no surgió como un nombre publicitario, sino de un trabajo real que Steve realizó durante su juventud en Australia.
En la década de 1980 el estado de Queensland enfrentaba una problemática que no sabían cómo solucionar: los cocodrilos de agua salada estaban amenazando a las zonas pobladas.
En 2001, Steve Irwin en el parque de conservación de su familia junto a un cocodrilo. Foto: AFP
En lugar de sacrificarlos, el Gobierno estableció un programa voluntario para capturar vivos a los animales identificados como problemáticos en cuanto a la convivencia de la fauna, por ser más agresivos, y reubicarlos en reservas protegidas o en parques de fauna silvestre.
Steve creció alimentando y rescatando animales desde la infancia. Sus padres, Bob, un experto autodidacta en herpetología y Lyn, una rehabilitadora de vida silvestre, habían abierto juntos un pequeño parque de reptiles en Queensland.
El joven Irwin se ofreció como voluntario y pasó meses enteros solo en los ríos y pantanos del extremo norte de Queensland y capturó más de 100 cocodrilos para salvarlos de ser asesinados por cazadores furtivos.
A diferencia de los cazadores tradicionales, que usaban rifles, tranquilizantes o trampas mortales, Steve aplicaba un método basado en la experiencia de sus padres.
Solía acercarse en pequeños botes de noche en la oscuridad total, saltaba sobre la espalda del reptil en el agua para inmovilizar su mandíbula con sus propias manos y usaba a su favor su peso corporal sobre el animal.
Steve Irwin se convirtió en una celebridad e incluso se vendían peluches de cocodrilo en su honor. Foto: AP
Una vez sobre el animal, el paso clave era taparle los ojos con una toalla o franela húmeda para calmar los estímulos visuales. Luego ataba la boca del cocodrilo con cinta o cuerdas y lo transportaba de manera segura, sin lastimarlo ni sedarlo con químicos.
Así nació su apodo de "Cazador de cocodrilos". A pesar de que el término "cazador" suele asociarse a capturar animales, Steve quiso transformar ese concepto y plantear la posibilidad de cazar no para destruir, sino para proteger y conservar.
En 1991 Steve conoció a John Stainton, un director de televisión que estaba filmando un comercial en el parque de reptiles de la familia Irwin, el Beerwah Reptile Park, que luego se convertiría en el Australia Zoo.
Stainton vio grabaciones caseras de Steve atrapando cocodrilos gigantes en la selva y quedó impresionado. Le propuso filmar un piloto de documental para Animal Planet y Discovery Channel y ese primer episodio fue el puntapié de su fama mundial.
La lección de Steve Irwin sobre el comportamiento animal vs. el humano
Su esposa, Terri Irwin, publicó en 2007 sus memorias, "Steve & Me", en el marco del primer aniversario de la muerte de su marido. En aquel libro, escrito en medio del repentino duelo, relató que se conocieron en el Zoológico de Australia en 1991 y el flechazo fue inmediato.
Dio a conocer también detalles de su matrimonio, las aventuras de conservación y su rol como padre de Bindi y Robert, los dos hijos que tuvieron juntos.
Steve Irwin junto a su esposa, Terri y sus dos pequeños hijos. Foto: IG @robertirwinphotography
El libro lo retrata como un hombre autodidacta, intuitivo y sensible, con una personalidad apasionada, a veces hiperactiva y profundamente espiritual. "Le causaba mucho dolor la crueldad humana contra la naturaleza", expresó su esposa.
En un fragmento del escrito, Terri recuerda la filosofía de vida de Steve y cita las palabras textuales que solía decirle su esposo: "Los cocodrilos son fáciles. Intentan matarte y comerte. La gente es más difícil. A veces, primero fingen ser tus amigos".
Aquella frase luego se hizo mundialmente famosa como una metáfora sobre el comportamiento animal frente al humano. El conservacionista solía decir que los animales no engañan, actúan por instinto por la necesidad de atacar, defenderse o alimentarse, mientras que el ser humano sí puede disfrazar sus intenciones.
El zoólogo fue honrado con una estrella póstuma en el Paseo de la Fama de Hollywood en 2018 en una ceremonia de la que participaron su viuda Terri, su hija Bindi y su hijo Robert.
"Steve vivió cada día de su vida haciendo lo que amaba, y siempre dijo que moriría defendiendo la naturaleza. Bindi, Robert y yo haremos todo lo posible para asegurarnos de que la luz de Steve no se apague. Trabajaremos juntos para proteger a toda la vida silvestre y todos los lugares salvajes", proyectó Terri en aquellas memorias.
Robert Irwin, el hijo de Steve Irwin, sigue el legado conservacionista de su padre
Cuando Steve Irwin murió, su hijo Robert tenía tan solo 3 años, y su hija Bindi era una niña de 8. Ambos crecieron dentro del Australia Zoo, dedicando su vida al cuidado de animales, tal como hacía su padre.
Robert, de ahora 22 años, es una celebridad en las redes sociales, con casi 10 millones de seguidores tan solo en Instagram. Trabaja activamente como cuidador y asumió la icónica tarea de alimentar a los cocodrilos en las presentaciones diarias, el mismo rol que antes cumplía su papá.
Robert Irwin alimenta un cocodrilo, tal como hacía su padre. Foto: IG @robertirwinphotography
Forma parte de la junta directiva de la organización sin fines de lucro Wildlife Warriors, creada por sus padres, que apoya proyectos de conservación y hospitales de fauna marina y salvaje en todo el mundo.
Además, encontró en la fotografía de vida silvestre una gran pasión y obtuvo el Premio Wildlife Photographer of the Year en 2020. Ganó también el prestigioso galardón People's Choice Award otorgado por el Museo de Historia Natural de Londres, por una foto que tomó de la devastación de los incendios forestales australianos.
Robert Irwin, el hijo de Steve. Foto: IG @robertirwinphotography
"Para mí, la fotografía de naturaleza se trata de contar una historia para marcar una diferencia en favor del medio ambiente y de nuestro planeta", dijo en aquel entonces.
Protagonizó junto a su familia el programa Crikey! It's the Irwins en Animal Planet, donde mostró el trabajo diario de conservación en misiones de rescate similares a las que hacía su padre.
Robert Irwin junto a su hermana Bindi y su madre, Terri. Foto: IG @robertirwinphotography
El joven multifacético también participó en la temporada 34 de la versión estadounidense del reality de baile Dancing with the Stars. Junto a su compañera de baile, Witney Carson, salieron campeones a fines de 2025.
Su hermana mayor, Bindi Irwin, también había participado y ganado la temporada 21 del mismo programa. Al alzar el trofeo a los 21 años, Robert se convirtió en el participante masculino más joven en ganar la versión estadounidense del certamen.
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