Después de casi toda una vida trabajando, Ellen Acconcia se encontró un día parada frente a la lavadora, escuchando el zumbido del agua llenando el tambor, sin saber muy bien qué hacer con el resto de su día. Su historia, publicada por Business Insider, es la de alguien que se retiró casi sin darse cuenta y tuvo que reconstruir su identidad desde cero.

Un retiro sin ceremonia ni despedida

Ellen Acconcia contó en un artículo publicado en Business Insider: "Había comenzado recientemente a llamarme a mí misma 'una profesional retirada de marketing y relaciones públicas'. Sonaba extrañamente definitivo. No hubo reloj de oro, ni anuncio, ni un final claro: solo una palabra que apareció en mi biografía sin ninguna ceremonia".

Su historia, publicada por Business Insider, es la de alguien que se retiró casi sin darse cuenta y tuvo que reconstruir su identidad desde cero. Foto: IG/esacconcia

Acconcia había trabajado a tiempo completo, de una forma u otra, desde los 19 años, construyendo una larga carrera en relaciones públicas y marketing. Según relató: "Me convertí en alguien a través de mi trabajo: una persona cuyos días tenían forma, cuyo valor podía medirse. Y luego, ya no era esa persona".

El plan de mudarse a la costa, frustrado en el último momento

Justo antes de que comenzara la pandemia de covid-19, Acconcia y su esposo planeaban mudarse de las afueras de Washington D.C. a un pueblo costero de Carolina del Norte, con un ritmo de vida más tranquilo. El trabajo de su esposo podía hacerse de forma remota y, tras nueve años en su puesto, ella asumió que el suyo también.

Sin embargo, la propuesta no prosperó. En sus propias palabras: "Pensé que mi propuesta para trabajar de forma remota era a prueba de fallos, y hubo luz verde en cada cruce hasta que, a último momento, dejó de haberla. Me dijeron que mi puesto 'exigía' que la persona estuviera presente en la oficina de Virginia. No había espacio para negociar".

Tuvo que renunciar. Se dijo a sí misma que era algo temporal, un desvío en el camino. Pero entonces llegó la pandemia y, de repente, todo el mundo empezó a trabajar de forma remota, incluidos todos sus antiguos colegas, una ironía que ella misma reconoce no haber pasado por alto.

Trabajos que nunca terminaron de sentirse propios Foto: Linkedin/esacconcia

Trabajos que nunca terminaron de sentirse propios

En su nuevo pueblo, Acconcia probó distintos caminos laborales. Primero se sumó a una pequeña firma de marketing encargada de promocionar negocios locales, pero, como explicó: "el trabajo nunca se sintió como mío".

Después llegó un puesto de comunicación a tiempo parcial y remoto en una redacción sin fines de lucro de alcance estatal. La urgencia del ciclo informativo acelerado por la pandemia era intensa, y pronto sus horas parciales se convirtieron en jornada completa, sin beneficios adicionales. La organización atravesaba dificultades financieras y, sin presupuesto de marketing, Acconcia no lograba avanzar en su rol. Decidió dejarlo.

Después llegó un puesto de comunicación a tiempo parcial y remoto en una redacción sin fines de lucro de alcance estatal. Foto: IG/esacconcia

"Sin ellos, me sentía indefinida"

Poco después, Acconcia enfrentó una nueva normalidad. Según describió en Business Insider: "Durante la mayor parte de mi vida, fui alguien con un título, un salario y un lugar al que ir. Sin ellos, me sentía indefinida".

Aunque en cierto modo alejarse del trabajo había sido su propia decisión, seguía preguntándose si, sin un empleo, se sentiría valorada, independiente, completa. Y, pese a los esfuerzos de su esposo por convencerla de lo contrario, dudaba de su propio valor como miembro que aportaba al hogar.

Encontrar un nuevo camino hacia adelante

Concentrarse en la escritura, algo para lo que casi nunca tenía tiempo cuando tenía un trabajo tan exigente, la ayudó a sentirse cómoda con días que ya no se anuncian a través de reuniones o plazos de entrega.

Para aliviar la culpa de ya no estar "ganando" un sueldo, su esposo, asesor financiero, le recomendó comenzar a cobrar sus beneficios del Seguro Social y retirar fondos de su cuenta de jubilación antes de lo que había planeado originalmente.

Ahora, la pareja prioriza los viajes, conociendo lugares que siempre habían postergado mientras se ocupaban de sus familias en crecimiento. Ella escribe, va al gimnasio, hace trabajo voluntario, se reúne con amigas para cenar y asiste a espectáculos.

La pareja prioriza los viajes, conociendo lugares que siempre habían postergado mientras se ocupaban de sus familias en crecimiento. Foto: IG/esacconcia

"Nadie está esperando que yo inicie sesión"

Acconcia cierra su relato con una reflexión: "¿Me habría sentido diferente si hubiera tenido la ceremonia de un retiro tradicional, si hubiera dado las despedidas formales? No lo sé, pero sé que la identidad que había ligado a una larga carrera puede haber cambiado, aunque mi presente no necesita incluir una vida programada hora por hora".

Y agregó: "Nadie está esperando que yo inicie sesión. Creo que eso significa que llegué justo a tiempo".