El conflicto generado por el decreto que buscaba desregular del servicio de practicaje en los puertos argentinos, con el que el Gobierno debió dar marcha atrás, y la caída del capítulo de extranjerización de las tierras, ambas iniciativas empujadas por Federico Sturzenegger, dispararon cruces en la interna oficial entre ala política y la intransigencia del ministro de Modernización y Transformación del Estado, que complicó las negociaciones con los sectores "aliados". "Fueron dos tiros en el pie", resumió una fuente oficial consultada.

En el entorno del "Coloso" lo defienden y aseguran que todas sus reformas están "validadas" por Javier Milei. Pero la seguidilla de derrotas políticas del oficialismo también dejó ver las grietas internas en el Gobierno, ya que desde distintos sectores se cuestionó el "timing" de esta reforma habida cuenta del "espíritu hiper-nacionalista" que alimentó el triunfó de la Selección ante Inglaterra en el Mundial y el despliegue de una bandera en reclamo de las Malvinas al término del partido.

"Los votos estaban cerca de alcanzarse para la sesión del 4 de junio pero se decidió quitar al tema para poder aprobar los pliegos judiciales, entre ellos el de Emilio Rosatti", indicó una fuente oficial, al referirse al hijo del titular de Corte Suprema que sugirió el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. En otro sector del Gobierno minimizan esa lectura y aseguran que incluso en ese momento había diferencias con los "aliados" en cuanto a la redacción de la iniciativa. También el escándalo Adorni postergó su tratamiento cuando la "narrativa" nacionalista no había permeado lo suficiente en la sociedad.

Las críticas contra la radicalización de Sturzenegger en sus propuestas de reformas se escucharon en la mesa política de este martes. Es que "el desastre" que generó el parate de la operación de más de 140 buques de carga por el conflicto con los prácticos se produjo por el decreto ideado por el funcionario. Trabajaron a último momento para solucionar la situación funcionarios de Defensa, Seguridad -con la articulación entre la ministra Alejandra Monteoliva y su antecesora, Patricia Bullrich- y el equipo de la secretaría de Legal y Técnica. La redacción original depositaba en la Armada el "plan B" en caso que haya un conflicto sectorial, pero en la práctica esa fuerza no podía prestar un servicio que, en los hechos, lo termina tercerizando.

Cerca del ministro de Desregulación, en tanto, sostienen que sus ideas están "blindadas" por el Presidente, quien firmó tanto el "decreto como el proyecto de ley", en este último caso, en referencia al anteproyecto que envío el Ejecutivo al Congreso.

El fracaso en el debate de la ley de Tierras obligó a la senadora Bullrich a retirar el capítulo 3 del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, referido a la venta a extranjeros de terrenos rurales. "La única que puso la cara fue Patricia", argumentan cerca del ex ministra que, tras la caída del texto, se encargó de comunicar que se llegó a ese consenso con el "bloque de los 44" senadores, que suma a los integrantes de LLA con bancadas aliadas como el PRO y la UCR.

Es que en el ala política le endilgan a Sturzenegger complicar las negociaciones con los sectores dialoguistas, tal como ocurrió en 2024 con la ley Bases. En este caso, aseguran que la mayoría momentánea que se alcanzó este año para avanzar con la reforma laboral y la aprobación de pliegos judiciales podría peligrar con proyectos que sólo contemplen la tinta de "la batalla cultural" que le imprime el ministro desregulador.

En el Senado también llamó la atención la ausencia del senador Joaquín Benegas Lynch en la reunión convocada por Bullrich este miércoles por la tarde luego que trascendiera que era el fundador de la empresa Glocal Terra SRL, una firma que se dedicaría al asesoramiento de inversores -entre ellos, extranjeros- y administración de campos. "Esta ley respondía a algunos intereses", cerró, con media sonrisa, una calificada fuente legislativa libertaria consultada.