La transición hacia la segunda semana de agosto estará marcada por una fuerte variabilidad atmosférica sobre el área agrícola argentina. De acuerdo con la última perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, tras completarse el paso de un frente de tormenta que dejará precipitaciones mayormente ligeras y un ambiente fresco, retornarán los vientos del trópico, elevando las temperaturas en el norte del país. No obstante, ese escenario cambiará rápidamente con el ingreso de un nuevo frente que traerá lluvias de distribución muy irregular y un nuevo avance de aire polar, con heladas sobre amplias zonas productivas.

El primer tramo del período estará caracterizado por una recuperación térmica desigual. Mientras el norte del área agrícola registrará temperaturas máximas superiores a los valores normales para la época, el centro del país mantendrá registros cercanos a la media y el sur continuará con temperaturas inferiores a las habituales. En el nordeste del NOA, el centro de la región del Chaco, el norte de la Mesopotamia y el sudeste de Paraguay se prevén máximas superiores a los 30 °C, con sectores donde podrían superarse los 35 °C e incluso alcanzar los 40 °C. Más al sur, sobre el este del NOA, el norte de Cuyo, el norte de Santa Fe y gran parte de Corrientes, las máximas oscilarán entre 25 y 30 °C.

En la franja central del país, que comprende el centro del NOA, el centro de Cuyo y el norte de la Región Pampeana, las temperaturas máximas se ubicarán entre 20 y 25 °C, mientras que gran parte de la Región Pampeana presentará valores de entre 15 y 20 °C. Las zonas serranas y cordilleranas del NOA, Cuyo y el sur bonaerense permanecerán con registros inferiores a los 15 °C, reflejando la persistencia del aire frío en esos sectores.

Hacia mediados de la perspectiva avanzará un nuevo frente de tormenta que provocará precipitaciones muy desiguales. La mayor parte del área agrícola recibirá lluvias escasas o incluso nulas, aunque se esperan focos con acumulados moderados. En contraste, el nordeste del NOA, gran parte del Chaco, el sudoeste de Cuyo, la Mesopotamia, el sudeste paraguayo y buena parte de Uruguay registrarán precipitaciones de entre 10 y 25 milímetros, con sectores donde los acumulados podrían ser superiores. El caso más destacado será el norte uruguayo, donde la Bolsa proyecta un núcleo de tormentas capaces de dejar más de 150 milímetros de lluvia. En paralelo, la Cordillera Central y Sur volverá a recibir precipitaciones importantes, con posibilidad de nevadas en las zonas de mayor altura.

Detrás del sistema frontal ingresará una nueva masa de aire polar que provocará un descenso térmico generalizado. El fenómeno devolverá las heladas al escenario productivo, especialmente sobre el oeste del país, donde se esperan heladas generales, mientras que el sur y parte del centro de la Región Pampeana enfrentarán heladas localizadas. El aire frío, sin embargo, no alcanzaría al extremo norte del área agrícola.

Las temperaturas mínimas superiores a los 10 °C quedarán restringidas al nordeste del NOA, gran parte del Chaco y el norte de la Mesopotamia. En tanto, el norte de Cuyo, el centro de la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana registrarán mínimas de entre 5 y 10 °C. Sobre gran parte de Cuyo y de la Región Pampeana se prevén valores de entre 0 y 5 °C, con riesgo de heladas localizadas, mientras que el oeste del NOA, el oeste cuyano y las sierras de Buenos Aires podrían registrar temperaturas inferiores a 0 °C, favoreciendo heladas de carácter general. En las zonas serranas y cordilleranas del NOA, incluso, las mínimas descenderían por debajo de los -5 °C.

El panorama confirma que la inestabilidad seguirá dominando el escenario climático durante los próximos días. Las lluvias volverán a presentarse con una distribución muy heterogénea, beneficiando sólo a algunos sectores, mientras que el regreso del aire polar mantendrá elevado el riesgo de heladas sobre buena parte de las regiones agrícolas del centro y oeste del país, un factor que continuará siendo seguido de cerca por los productores en pleno desarrollo de la campaña de invierno y en la planificación de los cultivos estivales.