La decisión de construir un camino para sus caballos junto a un río protegido terminó con una condena para un agricultor británico. En 2023, John Price, de 68 años, recibió una pena de prisión y una multa cercana a los 808.000 dólares (700.000 euros) tras intervenir sin autorización en un tramo del río Lugg, un curso de agua protegido que atraviesa el condado de Herefordshire.

Según informó The Guardian, el productor utilizó maquinaria pesada para construir un camino y un espacio destinado a sus caballos. Para concretar el proyecto, retiró grandes cantidades de grava del lecho del río y eliminó 71 árboles ubicados en la ribera. Esa decisión alteró un ecosistema que había tardado décadas en desarrollarse.

Las autoridades ambientales concluyeron que la intervención ilegal del río provocó daños que demandarán al menos 30 años de recuperación. La extracción de grava modificó el cauce natural y dejó las orillas más expuestas a la erosión.

Además, la desaparición de los árboles eliminó la sombra que ayudaba a mantener la temperatura del agua y afectó el hábitat de peces, insectos y otras especies que dependen del equilibrio del río.

Un ecosistema protegido que tardará décadas en recuperarse

El río Lugg posee la categoría de Lugar de Especial Interés Científico por su riqueza ambiental. En sus aguas habitan nutrias, salmones, truchas y martines pescadores, además de más de un centenar de especies de plantas acuáticas.

La investigación determinó que el agricultor no solo arrancó 71 árboles maduros, sino que también destruyó vegetación ribereña, removió sedimentos y levantó una plataforma de aproximadamente 20 por 30 metros. Los especialistas estimaron que la recuperación completa del área demandará varias décadas, ya que la pérdida de árboles afecta la estabilidad de las orillas, la biodiversidad y las condiciones necesarias para la reproducción de numerosas especies.

Así era el río Lugg antes de la intervención del agricultor. Foto: X @DaveThroup.

Según argumentó la Justicia, el daño ambiental no puede repararse únicamente con dinero. El tribunal consideró que los trabajos de restauración y el monitoreo del ecosistema deberán mantenerse durante muchos años antes de que el río recupere su estado original.

Una condena ejemplar tras años de advertencias

Price sostuvo que su intención era prevenir inundaciones en su propiedad. Sin embargo, los peritos de la Agencia de Medio Ambiente descartaron ese argumento y afirmaron que las obras no aportaban ningún beneficio para reducir ese riesgo.

Very pleased that multiple charges have been brought against Price for works done to the River Lugg SSSI at Kingsland in December 2020.

In my 22 years at the Agency it’s the worst damage I’ve seen done to a protected site.https://t.co/BDNpZ0aPEo… pic.twitter.com/EP0TK1de9D

— Dave Throup (@DaveThroup) March 9, 2022

La investigación también reveló que el agricultor acumulaba antecedentes por infracciones ambientales. Entre 1998 y 2018 recibió múltiples advertencias por intervenciones ilegales relacionadas con el río, como la extracción de grava sin autorización, la construcción de una presa y otras obras que alteraron el cauce. Incluso, en 2020, Natural England le ordenó detener nuevos trabajos, aunque el productor ignoró esa disposición y volvió a intervenir el río al año siguiente.

Price cumplió una condena en prisión. Aunque originalmente cumplirá un año privado de libertad, apeló y su sentencia se redujo a 10 meses. La BBC reportó en julio de ese año que fue puesto en libertad.

Especialistas dicen que es una de las mayores destrucciones al ecosistema. Foto: X @DaveThroup.

El juez calificó el caso como un episodio de "vandalismo ecológico a escala industrial". Además de la condena cercana a los 700.000 euros, el productor deberá afrontar costos judiciales y de restauración que elevan el impacto económico del caso a más de 1,2 millones de libras esterlinas.

Sin embargo, parte de la comunidad de agricultores y granjeros del área respalda el argumento de Price y sostienen que su trabajo previno inundaciones.