Los modelos y pronósticos climáticos señalan que existe un 80 por ciento de probabilidades de que, a partir de mediados de 2026, se afirme el evento denominado El Niño, caracterizado por un régimen de precipitaciones superiores a lo normal. Sus consecuencias y perjuicios ya son conocidos por los productores agropecuarios argentinos y quienes habitan en zonas rurales, por eso, es fundamental tomar todas las medidas preventivas disponibles antes de la llegada de las copiosas lluvias, a fin de minimizar o evitar los daños, problemas y pérdidas.

De acuerdo con las perspectivas, El Niño golpeará fuerte en el Litoral. Desde el grupo de Recursos Naturales del INTA Corrientes advirtieron que, si bien no es posible asegurar que se repita un evento de la magnitud del registrado entre 1997 y 1998, ese antecedente constituye una referencia válida para dimensionar los posibles impactos y fortalecer las estrategias preventivas.

El especialista Ditmar Kurtz indicó que la mejor manera de disminuir los perjuicios de El Niño es anticiparse a través de la planificación. Entre las principales estrategias preventivas mencionó la identificación de las áreas más propensas a sufrir excesos hídricos, el ordenamiento de las actividades productivas según los pronósticos climáticos, el monitoreo permanente de las precipitaciones y el estado de los suelos, y el uso de información geoespacial para planificar el manejo del rodeo.

Asimismo, Kurtz destacó la importancia de conservar la cobertura vegetal y favorecer la infiltración del agua para reducir la erosión, mejorar el almacenamiento hídrico del suelo y mantener la disponibilidad de forraje durante todo el ciclo productivo a fin de amortiguar los efectos de las lluvias intensas y preservar la capacidad productiva de los establecimientos.

“Conocer las características de cada ambiente permite identificar las zonas más vulnerables a los excesos hídricos, planificar las actividades de acuerdo con el comportamiento esperado de las precipitaciones y minimizar los impactos económicos derivados de eventos climáticos extremos”, explicó el técnico del INTA Corrientes.

Por otro lado, subrayó el valor de la información climática y del monitoreo permanente para acompañar la toma de decisiones. Al respecto, Carolina Fernández López, otra de las especialistas del grupo, señaló que “la integración de pronósticos, registros históricos y herramientas de seguimiento posibilita anticipar escenarios y definir estrategias de manejo antes de que ocurran los eventos críticos”.

Los efectos de El Niño, también afectarán a los caminos rurales, la infraestructura y los establecimientos ganaderos, por lo que se recomienda reforzar el monitoreo de precipitaciones, el seguimiento mediante sensores remotos y la elaboración de planes de contingencia para las zonas de mayor vulnerabilidad.

Herramienta de planificación ganadera

Como complemento a las estrategias de prevención y planificación señaladas, el INTA, junto con la Provincia de Corrientes, desarrollaron el Sistema de Análisis Espacial de Parcelas Ganaderas para Corrientes (SAEPGa), una plataforma digital que permite consultar la superficie útil de cualquier establecimiento ganadero de la provincia y calcular, de manera sencilla, la carga animal real.

La herramienta incorpora información sobre la disponibilidad efectiva de áreas de pastoreo bajo condiciones normales, de lluvias extraordinarias y de escasas precipitaciones, facilitando la toma de decisiones antes de que ocurran los eventos críticos.

Basado en más de una década de investigaciones sobre recursos naturales y análisis geoespacial, el sistema integra información catastral, imágenes y datos territoriales para determinar la superficie efectivamente disponible para el pastoreo. De esta manera, los productores pueden conocer con mayor precisión cuántas hectáreas son realmente aprovechables y ajustar el manejo de sus rodeos.

“Desde el INTA buscamos hacer un aporte a la eficiencia de la producción ganadera. La herramienta permite referir la producción a una unidad de área calculada y poner esa información al alcance de todos los productores. Con solo conocer el registro catastral es posible consultar la superficie útil del campo y calcular la carga ganadera real”, explicó Ruth Perucca, técnica del INTA Corrientes, quien aseguró que esta tecnología busca reducir las brechas de acceso a la información en una provincia donde la ganadería ocupa un lugar estratégico y más de la mitad del territorio está conformado por pastizales naturales.

“Mientras los establecimientos de mayor escala suelen disponer de herramientas para estimar la superficie efectiva de sus campos, muchos pequeños y medianos productores no cuentan con información precisa sobre la extensión ocupada por humedales, espejos de agua o áreas boscosas que no son cien por ciento aprovechables para el pastoreo”, dijo Kurtz.

La plataforma permite descontar automáticamente esas superficies y calcular el área realmente disponible para la producción. Al ingresar el número de registro catastral, el sistema informa la superficie de pastoreo considerando tres escenarios hídricos —normal, de exceso y de escasas precipitaciones—, una característica especialmente valiosa en un contexto de creciente variabilidad climática.

Con esa información, el usuario puede incorporar la cantidad de animales y obtener el cálculo de la carga ganadera expresada en equivalente vaca (EV) por hectárea, un indicador clave para planificar el manejo del rodeo y evitar tanto el sobrepastoreo como la subutilización de los recursos forrajeros.