Niki Lauda, tres veces campeón de la Fórmula 1, no solamente se destacó por su talento al volante de los autos más rápidos del mundo sino, también, por su espíritu empresarial que continuó hasta el día de su muerte.
Conocido por tener buena parte de su rostro quemado luego de un severo accidente en el que casi muere durante el Gran Premio de Nürburgring de 1976, el piloto austriaco utilizó su nombre y reputación para fundar su propia aerolínea.
Al principio, comenzó llevando a cabo pequeños viajes privados únicamente con reservas. Pero debido al crecimiento de su compañía, amplió su flota de aviones, se lanzó a realizar vuelos comerciales y un accidente al poco tiempo marcó el principio del fin de la aerolínea.
La pasión de Lauda por las carreras
Andreas Nikolaus Lauda, mejor conocido como "Niki", nació el 22 de febrero de 1949 en Viena, Austria, en el seno de una familia industrial adinerada.
Niki Lauda en 1974 cuando todavía no era campeón del mundo. Foto: Gillfoto CC BY-SA 3.0
Desde temprana edad se interesó por los deportes. Siempre tuvo interés por los coches de carreras y el esquí, de hecho, fue esquiando que conoció a su primera novia, Mariella Reininghaus.
Cuando finalizó el instituto austriaco, Lauda rechazó la oferta de su padre para acudir a la universidad. Su padre quería que continuara con sus estudios para que pudiera iniciarse dentro del negocio familiar.
Niki no quería seguir sus pasos, quería ser piloto de carreras. Aún no era consciente, pero heredaría de su familia ese mismo espíritu empresarial y, años más tarde, fundaría su propia compañía.
Sin embargo, ésta no estaría vinculada a la industrial del papel, como la familiar, sino al mundo de la aviación.
A pesar de la insistencia de Niki para que su familia colaborara en financiar su carrera como piloto, no obtuvo ningún apoyo de su padre, a quien no le gustó nada la idea y le negó cualquier ayuda económica.
Niki Lauda en la carrera de Nürburgring de 1976 donde casi muere. Foto: Lothar Spurzem CC BY-SA 2.0
Él no lo sabía, pero su hijo tendría el talento suficiente para coronarse tres veces como campeón de la Fórmula 1 en los años 1975, 1977 y 1984.
Lauda Air: la compañía de Niki Lauda
Para finales de la década del 70, el apellido Lauda era conocido en todo el mundo.
El piloto austríaco, aún consternado por lo que pudo ser su muerte en el Gran Premio de Nürburgring de 1976, decidió utilizar el dinero recaudado y su reconocido apellido para fundar su propia compañía: Lauda Air
Lauda Air fue una aerolínea fundada en 1979 que inició siendo una compañía de vuelos chárter, servicios contratados por empresas, grupos de personas o agencias de viajes para realizar vuelos regulares.
Lauda Air dejó de realizar vuelos en 2013. Foto: Pedro Aragão CC BY-SA 3.0
La aerolínea del piloto creció hasta incluir una flota de dos aviones Boeing 767, aeronaves modernas para la época.
En el año 1990, obtuvo la licencia para realizar vuelos comerciales internacionales a nivel mundial, comenzando a operar en destinos vacacionales en Europa, Norteamérica, Caribe y el Sudeste Asiático.
Nada parecía detener el crecimiento de Lauda Air, hasta que el 26 de mayo de 1991 ocurrió una tragedia que golpeó la reputación que venía ganando.
La tragedia del vuelo 004 de Lauda Air
Según información de El Confidencial, la aeronave Boeing 767-300ER, de apenas dos años de antigüedad, despegó a las 23:02 del aeropuerto de Internacional de Bangkok, Tailandia, y tenía como destino el aeropuerto Internacional de Viena, Austria.
El Boeing 767 de Lauda Air estacionado en Viena. Foto: Simon Kindall CC BY-SA 4.0
En el avión viajaba el capitán Thomas J. Welch, norteamericano, de 48 años, que acumulaba hasta ese entonces 11.750 horas de vuelo. Lo acompañaba el primer oficial y copiloto Joseph Thumer, de nacionalidad austríaca y con un total de 6.500 horas de vuelo.
A bordo había un total de 213 pasajeros y completaban la tripulación ocho auxiliares, por lo que la cantidad de personas en la aeronave ascendía a 223.
A tan solo ocho minutos del despegue, se encendió un aviso REV ISLN. Esta indicación alertaba que un sensor había detectado un fallo en el sistema de inversión de empuje de los motores.
Luego de revisar unos minutos el manual de referencia rápida, los pilotos consideraron que no había nada de qué preocuparse y continuaron con la rutina normal de vuelo.
A las 23:17 empezaron a sonar múltiples alarmas en la cabina y la aeronave empezó a perder sustentación en su ala izquierda.
El avión de Lauda Air entró en perdida y cayó sin control. Foto: Montague Smith GFDL 1.2
El Boeing 767 entró en perdida y comenzó a caer fuera de control en espiral a una altísima velocidad, llegando incluso a romper la barrera del sonido en el desplome.
El avión se estrelló contra el suelo de lo que hoy es el Parque Nacional Phu Toei. Nadie a bordo sobrevivió.
La investigación del accidente
"Nunca en mi vida he visto algo así. Lo único que sé es que el avión se desintegró en el aire. Aún no sé la causa." dijo Niki Lauda ante Reuters tres días después del accidente.
Mientras tanto, en Tailandia, los trabajos de rescate se veían dificultados por la cantidad de personas que se acercaban a la zona del accidente. Algunos iban por curiosidad, otros con la intención de saquear las pertenencias de valor de las víctimas.
El despliegue de un inversor de empuje en un motor causó la tragedia. Foto: Dale Coleman GFDL 1.2
Sin embargo, los equipos de rescate lograron recuperar la caja negra que reveló lo que verdaderamente ocurrió en el vuelo 004 del Boeing 767; uno de los motores había sufrido un despliegue de su inversor de empuje durante el vuelo.
Boeing rechazó la idea de que la activación del inversor de empuje fuera el causante de la tragedia.
La compañía aseguraba que el accidente era imposible ya que la pérdida de sustentación por la activación del inversor de empuje nunca sería superior al 10%.
Niki Lauda no podía creerlo, el conocía la capacidad de sus pilotos y disconforme con Boeing, inició una investigación por su cuenta para demostrarles que la activación del inversor de empuje si podía hacer entrar en pérdida el avión.
En una entrevista con el corresponsal de automovilismo Maurice Hamilton, Lauda admitió que después del funeral en Bangkok realizado para los últimos 23 pasajeros no identificados, viajó directamente a Seattle para resolver la cuestión.
"Pedí pilotar el simulador. Al principio se negaron, pero dije que este era mi avión, mi nombre y mi daño, así que exigí que me dejen hacerlo". declaró.
"Intenté 15 veces recuperar la aeronave, pero fue imposible", reconoció. Lauda había descubierto que lo que decía Boeing sólo era aplicable si el avión volaba a menos de diez mil pies y a una velocidad mucho menor de la que iba el vuelo 004 de su compañía.
Lauda realizó una investigación para demostrar la inocencia de sus pilotos. Foto: Lauda Frankfurt CC0
Teniendo en cuenta la altitud y velocidad del vuelo 004 en el momento de la activación, la pérdida de sustentación fue superior al 25%.
"No tenían ninguna oportunidad", declaró Lauda según el diario Seattle Times. "No hay ningún piloto en el mundo que pudiera haber mantenido su avión volando".
Lauda aseguró que estaba harto de la política de Boeing y la Administración Federal de Aviación contra organizaciones de pilotos, defensores de la seguridad de los pasajeros y la National Transportation Safety Board (NTSB) ya que ralentizaban la toma decisiones.
El departamento legal de Boeing dijo que no podía emitir un comunicado. Dijeron que tardarían otros tres meses en arreglar la redacción, por lo que Lauda llamó a una rueda de prensa al día siguiente en Seattle.
Inmediatamente, las autoridades de Boeing fueron al hotel donde se alojaba el piloto, y él les dijo: "tomen un 767, cárguenlo como si fuera con dos pilotos, desplieguen el empuje inverso en el aire y, si siguen volando, quiero estar a bordo. Si están tan seguros de que la gente puede seguir volando estos aviones sin estar en riesgo, hagámoslo".
Gracias a Lauda, se reglamentaron cambios de diseño en Boeing. Foto: Waerfelu CC BY 3.0
Las autoridades de Boeing le dijeron que no podían hacerlo, que eso no era posible. Lauda entonces les exigió que se hicieran cargo y así fue como la culpa dejó de ser del operador del avión y pasó a estar en manos del fabricante.
Gracias a la investigación de Niki Lauda, la Federal Aviation Administration (FAA) dictaminó que Boeing debía realizar una serie de cambios de diseño en el modelo 767.
El más importante, insertar un mecanismo que impidieran que los inversores de empuje se activaran si el tren de aterrizaje no estaba bajado.
Luego de esta implementación, no se ha vuelto a registrar otro accidente ocasionado por la activación de un inversor de empuje.
En la entrevista con Maurice Hamilton, Lauda admitió que la tragedia ocurrida en Bangkok fue el peor momento de su vida, superando a su accidente en Nürburgring.
"Cuando yo competía en carreras de motor, había tomado la decisión de arriesgar mi vida. Pero cuando gestionas una aerolínea y más de 200 personas que quieren ir de un punto a otro no llegan, es otra responsabilidad", dijo ante el periodista británico.
"Mi primera reacción fue decir que, si mi empresa es responsable de esto, entonces tengo que dejar de gestionar la aerolínea inmediatamente", sentenció Lauda.
Luego del accidente, Lauda Air continuó operando sus servicios y siguió realizando vuelos. En el año 2000, la compañía pasó a formar parte del grupo Austrian Airlines.
Lauda Air continuó existiendo como marca dentro del grupo hasta que sus operaciones fueron integradas a Austrian Airlines, dejando de operar como aerolínea independiente el 6 de abril de 2013.
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