Se dice que las crisis son oportunidades. Se trata de nuevas chances para cambiar lo que uno venía haciendo en determinado orden de su vida, una posibilidad para encontrar otros rumbos.

Tal es el caso de los matrimonios longevos, cuando estos se cortan la vida parece derrumbarse por la gran incógnita que supone estar solo pasados los cuarenta y tantos años. Pero no deja de sorprender que sea una gran oportunidad para encontrarse con uno mismo de otra manera.

Es un tema muy común de esta época, con el divorcio o la separación como algo recurrente en estos años, que no deja de ser algo a lo que haya que acomodarse. Y no solamente se indica por la parte sentimental, con un sacudón fuerte por delante, sino por lo económico y la vida diaria, muchas veces, con hijos a los que cuidar.

Los problemas recurrentes en las parejas suelen ser los disparadores de las crisis: la experiencia de una separación a los 48 años. (Foto: Shutterstock).

Una mujer reflexionó sobre el tema y dejó su experiencia personal que abarca diferentes matices. "Pasé años siendo la esposa perfecta", destacó, y dijo que cuando su matrimonio terminó se dio cuenta de que había pospuesto sus sueños, transformándose en una versión necesaria para "mantener la paz".

El testimonio, escrito para el medio digital Bolde, indica que el fin de su matrimonio marcó un antes y un después, despertando su verdadero yo. Lo primero que indicó la mujer es que, cuando se separó, pensó que su vida había acabado, pero que apenas estaba comenzando.

"Pasé años siendo la esposa perfecta": la rebeldía de un pensamiento tras la una separación a los 48 años

Detalló que llevaban 22 años juntos con su pareja y habían criado a dos hijos. Desde fuera, confiesa, su vida "parecía sólida", pero que el amor se había ido desvaneciendo poco a poco. Según su testimonio, los besos de buenas noches habían sido reemplazados por "frialdad y resentimiento".

¿Cuántos lectores a esta altura se sienten identificados? Seguramente, más de uno. Es que el desgaste de los matrimonios es un proceso común, ya que hay que alimentarlo día a día. Es un trabajo diario y al amor hay que alimentarlo con pequeños gestos diarios. Es algo que se sabe que es así, pero que también puede ser complicado de llevar a la práctica con los problemas cotidianos.

La mujer cuenta que, en realidad, no estaba casada sino en una relación de conveniencia. Sin papeles, el acuerdo silencioso era igualmente fuerte. Cuenta que pospuso sus sueños para que funcione y que se transformó en una versión para "mantener la paz".

Una decisión difícil en la pareja muchas veces puede ser una oportunidad para encontrar el "verdadero yo". (Foto: Shutterstock).

Dijo que silenció aquella voz que le decía que era infeliz y estaba sola, pero que al acercarse a los 50 años supo que tenía que cambiar de aire. Allí fue que llegó la charla y reservó un viaje sola a Italia. "Empecé a convertirme en la mujer que había olvidado que podía ser", destacó.

Eso le cambió la vida, ya que -aseguró-, cada decisión suya ahora no dependía de negociar con nadie. Tener autonomía en la toma de decisiones es un aspecto clave del crecimiento personal y la independencia, que muchas veces en una relación que no funciona se ven obstaculizados.

Por último, dijo que no vale la pena desperdiciar energía con alguien que ya dejó de intentar la mejora en la pareja no "mendigar lo mínimo" en ella. Saber encontrarse en esa crisis, es poder ver las oportunidades.