De las dictaduras militares que asolaron América del Sur entre los años 70 y 80 se ha escrito mucho, tanto en libros periodísticos como en ensayos y ficciones. Quizás una apuesta para evitar la saturación sea la de explorar otro tipo de formatos y géneros. Plan Cóndor. Viejos secretos y nuevos hallazgos, de la intelectual italiana Francesca Lessa y el artista uruguayo-argentino Sebastián Santana (LOM Ediciones), sobrevuela, con esas coordenadas, la articulación entre distintos gobiernos para intercambiar información represiva y realizar operaciones conjuntas que, en varios casos, tenían como objetivo final matar opositores.
Fotografía del libro «Mañana viene mi tío» del ilustrador uruguayo Sebastián Santana. EFE/Alejandro Prieto
La novedad de esta obra impresa, editada originalmente en 2023, pero ahora ampliada y actualizada, es que es una suerte de ensayo mixto, escrito y visual. Con textos de Lessa e ilustraciones de Santana, funciona como un repaso y exploración de ese sistema clandestino y oscuro que arrojó torturas y muertes sobre Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo y Asunción, solo por dar cuatro ejemplos geográficos.
El plan de vuelo del libro está punteado de blanco y negro; son esos dos colores los que aparecen tanto en el texto escrito como en las ilustraciones de Santana. El efecto es de austeridad y contraste, con las imágenes que concentran la atención sobre sí mismas, sus trazos, los personajes o zonas representadas y las asociaciones que estos tonos evocan.
A lo largo de las páginas, en distintos momentos, aparece visualmente explicitado o sugerido un cóndor, esa ave cazadora que habita en las alturas de la Cordillera de los Andes y que funciona como un símbolo de ese engranaje represivo.
Comienza por el final
El libro comienza por el final, al contar que el 27 de mayo de 2016 un tribunal federal argentino condenó a catorce militares de ese país y a un uruguayo por los crímenes cometidos bajo el ala del Plan Cóndor.
Esa decisión judicial rubricó que esas operaciones fueron el resultado de una “asociación ilícita sin fronteras, que favoreció la violación de derechos humanos de los opositores políticos que se habían exiliado en América del Sur, Estados Unidos y Europa”.
Luego, a vuelo de pájaro, los autores repasan el contexto de la Guerra Fría y el compromiso de los gobiernos estadounidenses para colaborar con regímenes sudamericanos en el combate contra el comunismo, tanto con métodos ilegales como legales. También recuerdan el rol que cumplieron distintos militares franceses, con el mismo objetivo.
Por otra parte, señalan la irrupción de las guerrillas en el tablero geopolítico y los intentos de algunas de ellas de unirse, como sucedió en la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), creada oficialmente en febrero de 1974 en Buenos Aires.
La intelectual italiana Francesca Lessa, que escribió con el artista uruguayo-argentino Sebastián Santana el libro Plan Cóndor. Viejos secretos y nuevos hallazgos. Foto: redes sociales.
El libro propone fichas de los principales actores y escenas de la represión en América del Sur, con su correspondiente ilustración; aparecen así el boliviano Hugo Banzer Suárez, dictador de ese país entre 1971 y 1978, o el paraguayo Alfredo Stroessner, que gobernó con mano de hierro esa nación entre 1954 y 1989. O el bombardeo contra la Casa de la Moneda, en Santiago de Chile, cometido el 11 de septiembre de 1973.
La investigación desentraña los orígenes de esa especie de federación represiva en el sur del continente americano, realizada en espejo con la unión de organizaciones armadas de izquierda de distintos países.
Como si cada sector buscara imitar la forma del rival. En ese sentido, el libro de Lessa y Santana recuerda que ya entre febrero y marzo de 1974, la Policía Federal Argentina organizó en Buenos Aires una cumbre secreta de jefes policiales de ese país, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, para “estudiar e intercambiar experiencias sobre los que se consideraban grupos subversivos que operaban en el continente”.
“Sistema Cóndor”
El anfitrión fue el jerarca máximo de la PFA, el general Miguel Ángel Iñíguez. Gobernaba Juan Domingo Perón desde octubre del 73. Ese primer encuentro hizo metástasis y el 28 de diciembre de 1975, en Santiago de Chile, y con Augusto Pinochet como dictador de ese país, se fundó el “Sistema Cóndor”, para coordinar acciones “antisubversivas” a nivel regional. El nombre fue propuesto por la delegación uruguaya, como homenaje al país trasandino y a su fauna.
Si bien ya antes del golpe del 24 de marzo de 1976 en la Argentina se habían realizado acciones coordinadas por los “cóndores” que terminaron en la muerte violenta de opositores, a partir de esa fecha la represión regional se lubrica y se vuelve más encarnizada.
Por caso, Automotores Orletti, en el barrio porteño de Floresta, se volvió la guarida principal del Plan en Argentina, y fueron arrastradas allí unas 300 personas, en su mayoría uruguayas, chilenas y cubanas. En ese pequeño y fugaz infierno, que solo duró seis meses, el amo y señor era Aníbal Gordon, un delincuente común que poco antes se había reciclado como integrante de los servicios de inteligencia de los anteriores gobiernos peronistas y sin dificultades se metabolizó como una figura operativa importante del aparato represivo militar.
El ilustrador uruguayo Sebastián Santana posa con su libro "Mañana viene mi tío", en Montevideo (Uruguay). EFE/Alejandro Prieto
Las ilustraciones de Santana informan, complementan el texto y construyen sentido por sí mismas. Un gran cóndor, posado sobre el pico de una montaña, enmarca las acciones más resonantes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), de Chile.
Un tiroteo, mientras pasa una locomotora, transmite la adrenalina del escape de dos detenidos desaparecidos de Orletti; el dictador argentino Jorge Rafael Videla y su colega Stroessner firman documentos sobre una mesa, mientras la imagen muestra que, en un pozo muy distante de la superficie, están amontonados prisioneros.
El retrato de la italiana Rafaela Filipazzi, secuestrada en mayo de 1977 en el Hotel Hermitage, de Montevideo, le da humanidad a una de las tantas víctimas del Cóndor.
Casos concretos
El libro cuenta algunos casos concretos, como el de cuatro exiliados uruguayos, entre los que se encontraban los exlegisladores Zelman Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, secuestrados en Buenos Aires y que aparecieron asesinados dentro de un Torino, en el cruce de Perito Moreno y Dellepiane, el 20 de mayo de 1976.
También aparece otra historia menos conocida, como es la de los argentinos José Luis Nell, Alejandro Logoluso y Dora Landi, y los uruguayos Nelson Santana y Gustavo Inzaurralde, todos secuestrados en marzo de 1977 en Asunción y que jamás aparecieron, luego de ser entregados por la dictadura paraguaya a militares argentinos.
La intelectual italiana Francesca Lessa, que escribió con el artista uruguayo-argentino Sebastián Santana el libro Plan Cóndor. Viejos secretos y nuevos hallazgos. Foto: redes sociales.
La obra de Lessa y Santana relata cómo, en un lento goteo, una vez superadas las dictaduras, comenzaron a activarse juicios e investigaciones por los crímenes del Plan Cóndor. Se listan además distintos momentos de avance respecto de los derechos humanos, desde el Juicio a las Juntas de 1985 hasta la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Y se cuentan procesos judiciales en Chile y Uruguay, muchos de ellos aún abiertos. El libro, en suma, es una apuesta ágil por reconstruir ese pasado cruel y, en su unión entre escritura y artes visuales, airea la manera de entender una época.
Plan Cóndor. Viejos secretos y nuevos hallazgos, de Francesca Lessa y Sebastián Santana (LOM Ediciones).
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