Buenos Aires fue representada en incontable cantidad de veces en la televisión extranjera de ficción. En series de todo tipo; desde Dexter hasta la más reciente Hunters. Pero en Netflix hay una que le dedica un episodio entero, y la muestra en un contexto atípico: como escenario de una persecución entre espías.

La serie en cuestión es El espía (The Spy), un thriller de espionaje protagonizado por Sacha Baron Cohen sobre la vida del agente israelí Eli Cohen. El episodio donde aparece lo advierte en su título: “¿Qué te cuentas, Buenos Aires?”.

Un poco de contexto: por qué aparece Buenos Aires en El Espía

La historia de El espía está basada en hechos reales y es la de Eli Cohen, un agente secreto considerado héroe nacional en Israel cuyo papel resultó clave para la estrategia militar en la Guerra de los Seis Días contra Siria, en 1967.

Cohen -de nombre real Eliyahu Ben-Shaul Cohen- nació en Egipto, en 1924, pero emigró a Israel en el ‘57 tras el conflicto del canal de Suez. Llegó a Tel Aviv habiendo ayudado a la Inteligencia local, el Mossad, a evacuar a la comunidad judía egipcia en su país. Y aunque en un principio intentó formar parte de ese Servicio, su incorporación le fue negada.

No fue hasta 1960 que Israel necesitó de él. Precisaban de un agente que pudiera inmiscuirse en la cúpula del poder sirio. Y Cohen era el hombre perfecto. Por su aspecto y porque dominaba a la perfección el árabe.

El verdadero Eli Cohen y el que interpreta Sacha Baron Cohen para Netflix

Fue así cómo, convocado por el Mossad, en los sesenta viajó a Buenos Aires para ejecutar una compleja misión: ganarse la confianza de los políticos sirios para, en un futuro, poder operar desde el riñón de ese país como espía.

En Buenos Aires debía construir una red de relaciones con los representantes gubernamentales de la embajada. Con el nombre falso de Kamel Amin Thaabet, Cohen se puso en el rol de un magnate textil sirio que había emigrado a Argentina con una pequeña fortuna y deseaba regresar a su tierra para ayudar a los suyos.

Entre visita y visita a la embajada, Cohen llegó a hacerse muy amigo del agregado militar, Amin al-Hafez, quien, para su suerte, dos años después se convertiría en presidente de su país y garantizaría su puerta de entrada a Siria.

Una ciudad prefabricada

La serie de Netflix recrea los primeros días de Cohen en Buenos Aires; el momento en que conoció a los personajes que, más adelante en la historia, les harían posible el ingreso a Damasco.

La representación de la ciudad no difiere mucho de la que solieron realizar las telenovelas costumbristas ambientadas décadas atrás. El tono pulcro, impoluto y monocromático de la imagen que la ficción adopta para mostrar la Israel de aquellos tiempos no halla excepción en Argentina.

Detrás de Eli Cohen se lee "Vidriería, vidrios y espejos". Foto: Netflix

La acción del episodio transcurre en 1961. La mayor parte sucede en interiores. Es lo poco que pasa puertas para afuera de la embajada lo que deja ver qué imaginaron los responsables de la serie -liderados por el director israelí Gideon Raff- de la Buenos Aires de los años sesenta.

En las escenas en exteriores suena tango, se leen carteles en español y aparecen coches antiguos, incluido un tranvía en el que se oyen voces criollas. No mucho más.

A diferencia de otras producciones extranjeras que transcurren en Argentina, en El Espía no hay espacio para que se luzca la ciudad, un problema que muchas veces es consecuencia de la economía de recursos. El valor agregado proviene, en este caso, de la curiosidad de ver Buenos Aires imaginada por extranjeros en un contexto bélico poco habitual.

Tres detalles... ¿Reales?

Hay tres huellas distinguibles que denotan que detrás del armado artístico hubo rigurosidad histórica. Veamos.

En primer lugar, la primera escena del episodio transcurre en el ficticio "Club Damasco", un viejo edificio con un cartel que lleva la inscripción "Club sirio libanés". Si bien el nombre del boliche es falso, para ese entonces ya existía el Club Sirio Libanés "Honor y patria" en la calle Juncal 861 (no hay ningún indicio que se tratara de una representación del mismo).

El "Club Damasco" de la primera escena. Foto: Netflix

También aparece una representación del colectivo "12", que en esa época ya existía y unía Puente Pueyrredón, en Barracas, con Puente Pacífico, en Palermo, pasando por Constitución, Congreso, las avenidas Entre Ríos-Callao y Santa Fe.

Un colectivo de la línea "12". Foto: Netflix

Por último, cuando la persecución que engloba la secuencia está por finalizar Eli escapa en un tranvía "63". Otro elemento que para esa época era una realidad. La línea realizaba el recorrido entre La Boca y el Jardín Zoológico de Palermo.

El tranvía "63". Foto: Netflix

Tiene sentido que la Buenos Aires de El Espía parezca una urbe prefabricada en set. Mucho más cuando se conoce que el episodio porteño fue grabado en Casablanca y Fez (Marruecos) y en Budapest, la capital de Hungría que también reemplazó a París y a Zúrich.