Una ola de controles antidoping en horarios poco habituales alimentó el malestar de los ciclistas en la previa de la 16ª etapa del Tour de Francia, una de las carreras por etapas más importantes del mundo del ciclismo. Después de los test que sorprendieron de madrugada, horas antes de la jornada del domingo, a Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, en la previa máximos candidatos al título; el lunes por la noche varios equipos recibieron la visita de los agentes de la Agencia Internacional de Control (ITA), entre ellos el Red Bull de Remco Evenepoel, justo en la víspera de la contrarreloj individual para la que el belga era uno de los grandes favoritos. Y aunque esas nuevas pruebas sí se realizaron dentro del período permitido por el reglamento, igual reavivaron las críticas en el seno del pelotón, que no reniega de la necesidad de las exámenes regulares, pero reclama que cuando se hacen en medio de la noche alteran el descanso y la recuperación tan necesarias para los corredores.

A diferencia de lo que ocurrió con el danés Vingegaard, a quien despertaron a las 2 de la madrugada, y con el esloveno Pogacar, que fue testeado a las 5, a Evenepoel le golpearon la puerta de su habitación de hotel a las 22 del lunes, en el cierre del último día de descanso de la vuelta francesa. Pero igual lo encontraron en la cama porque, como había contado horas antes en una charla con la prensa, había acomodado su rutina para acostarse más temprano por si recibía la visita de los "vampiros" -como llaman los ciclistas a los médicos que toman las muestras- a la madrugada, como sus colegas.

"Los controles de Pogacar y Vingegaard han sido un recordatorio de la realidad. Eso te obliga a prestar todavía más atención y a acostarte pronto para estar preparado si te despiertan muy temprano", había dicho el ganador de dos oros olímpicos en París 2024.

El esloveno había alzado la voz el fin de semana en repudio por esos controles inesperados a algunos de sus rivales. "Es algo que no deberíamos tener que aceptar. Es bastante inhumano despertarnos en mitad de la noche", había comentado el domingo, poco antes de imponerse en la 15ª etapa, una de las más exigentes del Tour. Este martes, ganó la contrarreloj y sumó su segunda victoria en esta edición de la la Grande Boucle.

Evenepoel ganó este martes la contrarreloj de la 16ª etapa y sigue segundo en la general, detrás de Pogacar. Foto EFE/EPA/GUILLAUME HORCAJUELO

"Apenas pude dormir después. Es raro, pero lo acepto y me comprometo a eso porque es necesario seguir demostrando que competimos limpios. Pero sí, es un poco mierda cuando dormís cuatro horas un día en medio de una carrera de tres semanas. Y Vingegaard, que le hicieron el control a las 2, tal vez pudo dormir menos. Te arruina el sueño profundo y pensás, me ha fastidiado la noche por completo, pero es lo que hay", comentó Pogacar, que quedó segundo detrás de Evenepoel en la 16ª etapa y sigue liderando la general, con el belga como escolta, a cuatro segundos.

"Estaba durmiendo muy bien y alguien llamó a mi puerta a las dos de la mañana. Me sorprende mucho. Está bien que hagan pruebas, pero cuando afectan al sueño y al rendimiento... Realizar un control a las dos de la madrugada se pasa de la raya", reflexionó Vingegaard. Y lo que ocurrió luego el domingo, en el tramo final del recorrido de montaña de 183,9 kilómetros, pareció darle la dio la razón.

Es que el danés -que tenía al Tour como el gran objetivo de su temporada- sufrió una caída junto a otros ciclistas a 20 kilómetros de la meta y terminó con múltiples abrasiones y una fractura de clavícula, por la que necesitará pasar por el quirófano. Así, tuvo que abandonar la prueba cuando marchaba segundo en la clasificación general. Él, igual, evitó vincular ese golpe al hecho de haber sido testeado de madrugada antes de la etapa.

Tampoco hizo esa conexión Marc Reef, director del Visma en el que corre el danés. Pero sí estalló contra la decisión de tomar muestras a altas horas de la noche y aseguró que fue deliberada y "desleal".

🔊 Relive today’s stage marked by the crash of Jonas Vingegaard from inside the pack.

🔊 Revivez cette étape et les conséquences de la chute de Jonas Vingegaard de l’intérieur du peloton.#TDF2026 pic.twitter.com/2T24S4Qxtn

— Tour de France™ (@LeTour) July 19, 2026

"Creo que esto está amañado. A Vingegaard y a Pogacar los despiertan en mitad de la noche mientras que el resto pueden dormir hasta tarde. Es competencia injusta", afirmó en una entrevista con el diario neerlandés De Telegraaf. "El momento que eligieron para hacer los controles fue muy extraño. Todos lo mencionan. Si esto pudo haber influido en su caída es algo que nunca podremos determinar, así que no voy a decir nada al respecto", agregó.

Pogacar, en cambio, dijo que quizás el incidente de su máximo rival podría estar relacionada con la tardía visita de los agentes de la ITA.

"Me hizo pensar que tuvo un control antidopaje a las dos de la madrugada, y quizá eso también fue un factor. Una noche y ya tenés el sueño echado a perder; podés estar un poco menos concentrado en el descenso. No digo que esa fuera la causa, pero podría estar relacionado. Es muy triste verlo marcharse", analizó el esloveno, vigente campeón del Tour.

Aunque las quejas de los ciclistas por los horarios elegidos para los controles tienen fundamentos, la ITA tiene potestad para realizarlos. Es que la normativa de la Agencia Mundial Antidopaje establece que los controles nocturnos, definidos como aquellos realizados entre las 23:00 y las 06:00 horas, solo deben llevarse a cabo cuando existan "razones válidas y justificadas". Es decir que son poco frecuentes, pero sí puede llevarse a cabo.

Pogacar fue testeado a las 5 de la mañana del domingo, horas antes de la 15ª etapa. "Apenas pude dormir después", contó. EFE/EPA/YOAN VALAT

Lo que llama la atención es que el reglamento de la Unión Ciclista Internacional (UCI) establece que tiene que haber "sospechas graves y específicas de que el corredor pudiera estar implicado en actividades de dopaje" para realizar test entre las 23 y las 5 de la mañana. Y la ITA, encargada del programa antidopaje de la UCI desde 2021, necesitó autorización de un juez francés del tribunal judicial de París para poder tomar las muestras en la noche del 18 al 19 de julio, según confirmo la agencia AFP.

¿Qué buscaba la ITA en esos exámenes?

"Hay sustancias dopantes que permanecen en la sangre apenas tres horas. Tengo entendido que están buscando la hormona del crecimiento", comentó en una entrevista con el podcast de HLN Wieler el belga Oliver Naesen, ciclista del equipo Decathlon.

"Cuando existen sustancias que solo duran tres horas en el organismo, las autoridades tienen que realizar los controles en el momento preciso. Aun así, quiero dejar claro que no tengo conocimiento alguno de que exista dopaje en el pelotón. Y que despertarte a las dos de la mañana es excesivo. Hay que encontrar un límite a lo que se le exige a un atleta. Nunca he visto un control en plena noche, eso no ocurre en ningún otro deporte", agregó.

Jonathan Vaughters, ex ciclista que se vio involucrado en una trama de dopaje en los años 2000 y hoy manager del equipo EF Education-EasyPost, dio su opinión en una publicación en sus redes sociales.

It’s unfortunate that Tadej and Jonas have to atone for the sh*t we did. However, I’d take some lost sleep for some gained credibility. I should apologize to both of them, honestly.

— Jonathan Vaughters (@Vaughters) July 20, 2026

"No suelo publicar aquí. Pero voy a soltar esta granada por el pasillo: los controles a las dos de la madrugada son una de las formas más efectivas de prevenir el microdosing de péptidos, EPO, hGH y testosterona. Si la UCI nos hubiese hecho estos controles a las dos de la mañana en 2001, todos habríamos sido suspendidos y nos habríamos ahorrado 25 años de drama", comentó quien admitió doparse durante su carrera.

Y siguió: "Es lamentable que Tadej y Jonas tengan que pagar por lo que hicimos. Sin embargo, cambiaría algo de sueño perdido por algo de credibilidad ganada. Honestamente debería pedirles perdón a ambos".

La ITA defendió sus test de madrugada y aunque admitió que es "consciente de que pueden interrumpir el descanso y la recuperación de los ciclistas”, explicó que para que los controles sean eficaces, "en circunstancias limitadas y justificadas, deben poder realizarse fuera del horario diurno estándar".

Según la agencia, estos exámenes forman parte de una estrategia operativa y nunca son aleatorios. "El momento de un control se determina mediante una evaluación basada en el riesgo que tiene en cuenta una serie de factores e información relevantes", agregó. Aunque se aseguró que destacar que "el hecho de que un control sea efectuado durante la noche no debe ser interpretado como el indicio de que se ha cometido una violación de las reglas antidopaje".

Justificadas o no, la ola de controles antidoping en horarios extraños está afectando el descanso de los corredor del Tour de Francia y generando un malestar general en el pelotón de una de las pruebas más importante de la temporada ciclista.