El 12 de julio se festeja el Día Nacional de la Medicina Social recordando el natalicio del Dr. René Favaloro. Inició su profesión como médico rural en Jacinto Arauz (La Pampa) y luego, ya cardiocirujano reconocido, en la Clínica Cleveland (EE.UU.) creó y desarrolló la técnica del bypass coronario que permitió salvar millones de vidas en todo el mundo.

Su enorme fama le prodigó elogios, premios y reconocimientos. Sin embargo, prefirió renunciar a todo para volver y trabajar para los argentinos. Ahí aparece toda su dimensión humana y la pasión por el país al que hasta el último instante dedicó toda su fuerza. Creó una fundación que hoy lleva su nombre, un centro de excelencia médica, investigación y docencia para atender a quien lo necesitara. Por la que luchó desesperado como lo denunciaba, ante el abandono de los gobiernos y contra las mafias sindicales que pretendían un retorno de dinero a cambio de enviar a sus asociados. Jamás aceptó ese juego sucio. La clínica era su utópica Argentina tal como él la soñaba también puertas afuera para todos nosotros.

No concebía un universitario sin compromiso social y por ello escribió para los que lo acompañaban un decálogo de principios. Estos son algunos: “Trabajar con honestidad, con pasión, esfuerzo y sacrificio sin límite; evitar ser influenciado por prejuicios dogmáticos, propios o ajenos; comprender con humildad que en este trabajo el yo debe ser reemplazado por el nosotros y, sobre todo, que el único que gozará de privilegios será el paciente”. ¿Alguno de nuestros dirigentes se atreverá a imitarlo?

El 29 de julio de 2000 abatido su espíritu por sentirse solo en su lucha, puso un arma sobre su corazón y disparó. El Dr. René Favaloro afirmó una vez: “El mayor elogio que recibí fue en una reunión de cardiología en EE.UU. cuando me presentaron como un hombre bueno que seguía siendo un médico rural. Deseo que me recuerden así”. Por favor, no lo olvidemos.

Matías Aníbal Rossi

OTRAS CARTAS

¡Gracias, Selección!

¡Lucharon hasta el último minuto! ¡Defendieron nuestros colores con uñas y dientes! ¡Dieron un maravilloso ejemplo de esfuerzo, perseverancia, amor propio, resiliencia, conducta, fair play! ¡Gracias por dejarlo todo! ¡Son un lujo de Selección! La verdad sea dicha, cuando vencieron a Inglaterra, muchos argentinos lo festejamos como la final. ¡Gracias por tanta alegría, por devolvernos las ganas de festejar, de ganar las calles y abrazarnos entre todos! Fueron un hermoso recreo en que nos olvidamos de nuestros problemas. Nos sentimos orgullosos de todos ustedes. Fueron nuestros mejores embajadores en el mundo. Y vos, Messi, el mejor jugador de la historia. ¡Gracias totales!

Irene Bianchi

Escribo con un nudo en la garganta, pero también con el pecho lleno de orgullo. Perder una final de la Copa del Mundo duele, y mucho más contra un rival de tanta categoría como España. Sin embargo, cuando pase el calor del partido y baje la espuma de la bronca, lo que va a quedar es la gratitud. Esta Selección volvió a demostrar lo que significa vestir la camiseta argentina. Nos regalaron otro camino inolvidable, nos unieron frente a la pantalla, nos hicieron abrazarnos entre desconocidos y soñar como solo el fútbol sabe hacerlo. En un deporte donde la línea entre la gloria y la derrota es finísima, llegar la final del Mundial ya es una verdadera hazaña. A los jugadores y al cuerpo técnico... la cabeza bien en alto. Dejaron todo en la cancha, nos representaron con hidalguía y dignidad hasta el último segundo. El resultado de hoy no borra la identidad ni el esfuerzo. El fútbol

siempre da revancha, y este grupo no solo nos demostró cómo competir en la cima del mundo, sino que ya se ganó un lugar imborrable en la historia y en el corazón de todo nuestro pueblo. Simplemente gracias.

Francisco Sciaky

Argentina no pudo ganar, pero perdiendo, deja un valor importante. La mano en la final vino mal, no hubo chances de una épica, pero eso no tapa el esfuerzo, terminando un partido con un expulsado y jugadores lesionados. Estos jugadores no se dan cuenta de la magnitud del legado que dejan, para los que vendrán. Gracias Leo por llevar a la Selección a lo máximo en el fútbol mundial. Hoy faltaron minutos para la chance de los penales, no se dio. Si se sigue por este camino, ganar otro Mundial está cerca. En el 2030 es la revancha.

Darío Díaz