Durante mucho tiempo, perder pelo fue una preocupación casi exclusiva de las personas mayores. Sin embargo, hoy en día, los consultorios capilares reciben cada vez más pacientes jóvenes que llegan en busca de respuestas frente a este cambio en su cabello.

Al igual que la piel, el cabello se convierte en un indicador del estado general del organismo. Por eso, cuando algo no va bien, suele ser uno de los primeros en dar señales.

Los especialistas identifican con claridad que la pérdida de densidad del cabello en los jóvenes se debe al estrés y sus hábitos de vida.

La caída de pelo en los jóvenes se le puede adjudicar al estrés y a sus hábitos de vida. Foto: Magnific

Por qué los jóvenes consultan cada vez más por problemas capilares

Miriam Represas, directora clínica y fundadora de Neocapilar, describe un cambio de actitud claro en la población joven. Según explica al diario El Español, "los jóvenes ya no esperan a que la caída capilar sea evidente".

"Existe una mayor concienciación y eso es lo que nos ayuda a que los jóvenes vengan antes a consulta, sin duda, hay una actitud mucho más preventiva", agrega la especialista.

Represas asegura que la diferencia con generaciones anteriores es notoria, ya que antes la pérdida de pelo se asumía con resignación. Ahora, los jóvenes quieren saber qué les está pasando y cuáles son sus opciones.

A diferencia de generaciones anteriores, los jóvenes de hoy en día buscan respuestas y opciones frente a la pérdida de pelo. Foto: Magnific

"Yo creo que antes se veía esto con resignación, es decir, me voy a quedar calvo y es lo que hay. Ahora ellos dicen, no quiero ser calvo. Y es que hay que tener en cuenta que vivimos en una sociedad en la que la imagen tiene un peso importantísimo", advierte.

Las redes sociales cumplieron un rol importante en el proceso de normalizar conversaciones que antes eran consideradas tabú, lo que impulsó a muchos jóvenes a buscar información y, en algunos casos, a consultar con un profesional.

Al mismo tiempo, la experta explica que reducir esta preocupación a una cuestión únicamente estética sería un error: "Es muy importante que detrás de cada consulta no haya una cuestión de vanidad, sino una persona que desea sentirse bien consigo misma, que se preocupa por la caída capilar y que, por lo tanto, debe ser escuchada y atendida de manera honesta y sincera".

Una experta advierte que pérdida de pelo puede generar un gran impacto en la autoestima. Foto: Magnific

La pérdida de pelo puede generar un gran impacto en la autoestima y en la forma en que una persona se relaciona con su entorno, especialmente en edades tempranas.

Tambien hace énfasis en la necesidad de individualizar cada caso antes de proponer cualquier solución, debido a que no todas las personas necesitan un tratamiento complejo o invasivo. En la mayoría de los casos, detalla Represas, la respuesta se encuentra en corregir ciertos hábitos de vida, déficits nutricionales o recurrir a terapias capilares específicas.

La caída del pelo se puede deber al estrés, los cambios hormonales, déficits nutricionales o factores genéticos. Foto: Magnific

"Muchas veces nos vienen niños de 20-25 años que quieren un trasplante capilar y no necesitan un trasplante capilar. Entonces tú también como profesional y como centro médico tienes que ser honesto y decirle: 'Oye Pedro, no necesitas un trasplante capilar, lo que necesitas son unas vitaminas, medicación biooral, o biotópica, o un tratamiento clínico como es la terapia capilar'", explica la fundadora de Neocapilar.

Sin embargo, el acceso masivo a información en internet se convierte en un desafío cuando los jóvenes llegan a la consulta con un especialista habiendo leído sobre diagnósticos y tratamientos, y con una solución ya en mente.

Si bien informarse puede ser un primer paso útil, la experta recuerda que no todo lo que circula en redes es aplicable a cualquier caso.

La caída del pelo puede tener múltiples causas, desde el estrés y los cambios hormonales hasta déficits nutricionales o factores genéticos, y cada una requiere ser abordada de distintas formas.