Ángela Garfias Vázquez, más conocida como doña Ángela entre sus seres queridos, y también en el universo virtual, no se esperaba la gran sorpresa que le depararía la vida cuando en 2019 hizo caso de una de sus hijas y subió un video a YouTube preparando una receta. Siempre había sido una gran cocinera.

Era 20 de agosto y la preparación elegida fue un huitlacoche guisado, el hongo comestible mexicano que crece de forma natural parasitando las mazorcas de maíz y que a menudo es apodado “el diamante negro de la gastronomía” o “la trufa mexicana”. Desde entonces batió récords: en ocho meses ganó 3 millones de seguidores en YouTube y al año siguiente, la revista Forbes la nombró como una de las 100 mujeres más poderosas de México.

“Una de mis hijas me dijo una vez: ‘Mamá, tú cocinas muy sabroso, ¿por qué no compartes tu comida con la gente?’. A mí me daba mucha pena y tardé tiempo en animarme, hasta que hablando con mi viejo decidí empezar a compartirles mis recetas”, relata doña Ángela, que en la actualidad tiene 75 años.

Sus vídeos casi se pueden tocar, olfatear y masticar: recetas como las enchiladas al estilo Michoacán, las carnitas, el mole de rancho, las quesadillas de comal, los chilaquiles rojos, el bistec con nopales o la birria de res suman millones y millones de hambrientas visitas.

En el momento de la entrevista cuenta con 4,56 millones de suscriptores, 762 vídeos y 588.711.400 visualizaciones. “La verdad es que no empecé para volverme famosa, solo con el gusto de compartir mis recetas y darles recuerdos bonitos a la gente que dejó su rancho. Es muy bonito que Forbes me reconozca y estar con todas esas mujeres tan importantes, aunque al principio no sabía lo que significaba”, reconoce. Convertirse en estrella de YouTube le permitió cumplir sueños que tenía desde hace décadas, como visitar por primera vez la playa y contemplar la inmensidad del mar.

Una vida sencilla y rural

La vida de doña Ángela es tranquila y humilde: vive en el Rancho Pablo Cuin en el municipio Ario de Rosales en Michoacán (México), rodeada de naturaleza y de familia. Prepara sus platillos en ollas de barro y fogones de leña, empleando los ingredientes recién cosechados de su huerto y replicando las valiosas enseñanzas gastronómicas de generaciones anteriores.

Doña Ángela comparte recetas tradicionales con ingredientes naturales en su canal de YouTube (La Vanguardia).

“Me encantaba ver y ayudar a mi mamá cuando era niña. Mi comida favorita de la infancia era el huevito con chile y frijoles de la olla con tortillas recién hechas”, rememora. “Antes la vida era muy dura, pero uno siempre es feliz junto a sus papás. Ahora tengo a mis hijos, mis nietos, mi viejito y a mi gente. Soy muy feliz”. Le gusta que la gente la reconozca y la salude.

“Desde que empecé en YouTube mi vida ha cambiado y para bien: nunca es tarde para salir adelante y mejorar”, señala. “Si uno cree que las ilusiones se acaban a los 70 años, está acabado; siempre hay que echarle ilusión a la vida”, dice doña Ángela, que también se reconoce muy creyente. De hecho, su cocina está muy conectada con el calendario litúrgico católico: destacan sus populares recetas de Cuaresma (como las albóndigas de pescado, el caldo de habas o las tortitas de atún y papa) o los tamales verdes para el Día de la Candelaria.

Lo más importante para ella es la familia, tener salud y “vivir un día a la vez”. La energía y la calma que desprende se las atribuye a dos factores: la buena compañía y la alimentación saludable. “Me rodeo de gente que me quiere y me hace sentir bien, y como lo que la tierra nos da, mucha verdura, comida saludable de mi rancho”, revela.

En sus videos cocina sin prisa, a fuego lento y con una charla animada y cariñosa. Prueba sus creaciones en platos de cerámica pintada a mano y anima a disfrutar de los placeres sencillos. Entre sus últimas viandas, tacos al vapor, auténtico “asado de puerco”, caldito pobre de pollo, la carne con frijoles de su mamá o ropa vieja “bien sabrosa”. Su contenido enamora a los amantes del picante o de la comida mexicana, pero también a quienes buscan un remanso de quietud, naturalidad y sabor en el vasto universo de estímulos de internet.

El mole es su receta favorita. “Decía mi abuelita que si ya sabes hacer un mole y un arroz, ya te puedes casar”, se ríe. Para una vida larga y saludable, considera fundamental cocinar con ingredientes naturales. “Nopalitos, acelgas, aguacate, todo lo que la tierra produce sin conservantes”, añade. Cree que la tranquilidad, hoy infravalorada en la sociedad de la prisa, alarga la vida.

Finaliza la conversación con un mensaje para las próximas generaciones: “Cuiden a sus papás y a su familia, que son lo más importante. Son los que van a estar en las buenas y en las malas”. Y que nadie se olvide de que un buen plato casero es la mejor comida para el alma. Y si es con chile, mejor.

La Vanguardia.

GML