Luego de su presentación internacional en la Semana de Diseño de París 2025, Trazo Cero desembarca en Buenos Aires con su primera muestra colectiva. La propuesta reúne a 10 estudios y diseñadores argentinos que trabajan sobre un eje común: investigar la relación entre materiales, oficios y procesos como punto de partida para la creación de piezas de diseño contemporáneo.

El equipo esta compuesto por Bilu, Delfina Velar, Fiumine, Hache, Iwish, Mantara, María Picci, Oblumo, Orpnimi y Siestes. La dirección general está a cargo de la arquitecta Ana María Carrio y la curaduría corresponde a Máximo Marino y Vivian Urfeig.

Instalada en las salas vidriadas del Edificio Cassará hasta mediados de agosto, la exposición presenta luminarias, accesorios, alfombras, objetos y desarrollos realizados mediante impresión 3D. El recorrido propone observar cada proyecto desde su origen material, poniendo el foco en las decisiones productivas, la trazabilidad y las técnicas que intervienen en cada etapa de fabricación.

La muestra estará expuesta hasta mediados de agosto.

La muestra plantea una lectura del diseño argentino vinculada a los recursos disponibles y a los sistemas productivos que les dan forma. Desde descartes industriales hasta fibras naturales, las piezas exhibidas construyen una línea de tiempo que recorre distintas materialidades y evidencia la diversidad de enfoques presentes en la escena local.

En diálogo con la arquitectura patrimonial del edificio, la exhibición busca visibilizar aquello que habitualmente permanece detrás del objeto terminado. Materiales, saberes técnicos, procesos y oficios se convierten así en protagonistas de una plataforma que entiende el diseño como una herramienta de investigación, exploración y construcción de nuevas miradas sobre el territorio y sus recursos.

Diseñar desde la percepción

Entre los participantes de la muestra, la diseñadora Delfina Velar explora la relación entre materia, cuerpo y percepción a través de piezas que combinan herramientas digitales, experimentación sensorial y trabajo manual.

Impresión en 3d presentada en Trazo Cero.

Formada en diseño, su práctica se desarrolla en un territorio híbrido donde conviven arte, tecnología y exploración material, con el objetivo de generar experiencias que invitan a cuestionar las formas habituales de relacionarse con los objetos y el entorno.

La obra que presenta en Trazo Cero surge a partir de una serie de diálogos con personas ciegas, una investigación que la llevó a reflexionar sobre los modos en que construimos conocimiento a través del cuerpo.

Una de las obras expuestas en Trazo Cero.

Según explica, el proceso le permitió reconocer "cuánto privilegio le damos a la visión y la cantidad de información que el cuerpo es capaz de percibir por otros medios". A partir de esas experiencias, comenzó a pensar la materia como algo que puede descubrirse mediante el tacto, la memoria, la temperatura o el movimiento, desplazando a la vista como sentido dominante.

La búsqueda atraviesa buena parte de su producción. Velar señala que le interesa despertar un estado de curiosidad en el espectador y explorar aquello que existe más allá de lo evidente. En ese sentido, entiende sus objetos como dispositivos capaces de activar experiencias sensibles vinculadas con la memoria, la emoción o la percepción corporal.

Su proceso incorpora técnicas de escaneo 3D, modelado digital y desarrollo manual, una combinación que rechaza las oposiciones tradicionales entre tecnología y sensibilidad. "La tecnología no aparece como un fin en sí mismo, sino como una herramienta más para explorar preguntas vinculadas a la percepción y la experiencia", afirma.

El juego como método proyectual

Entre los proyectos reunidos en Trazo Cero, el trabajo de Facundo Parisi, fundador de Sietes, introduce una mirada donde el diseño surge a partir de la exploración lúdica de las formas y de una fuerte influencia de los entornos digitales.

Sus objetos, caracterizados por colores intensos, geometrías simples e improntas humorísticas, buscan establecer una relación inmediata con el usuario sin renunciar a la experimentación formal.

Facundo Parisi propone mobiliarios con improntas humorísticas.

Lejos de responder a un método estrictamente racional, Parisi describe el juego como la herramienta central de su proceso creativo. "Cuando empiezo a buscar un objeto nuevo, no parto de una idea cerrada, sino de jugar con formas: las apilo, las giro, las corto por la mitad y veo hacia dónde me llevan", explica.

El diseñador señala que muchas veces los proyectos encuentran su dirección durante la propia exploración, en un proceso en el que la intuición ocupa un lugar tan importante como la planificación.

Siestes busca provocar cercanía con el usuario.

Esa forma de trabajo se apoya en herramientas digitales que funcionan como un espacio de ensayo permanente. Según cuenta, prácticamente todos sus diseños nacen en programas de modelado 3D, donde realiza pruebas y experimentaciones antes de trasladar las ideas al plano material.

La cultura digital, presente en el proceso creativo.

La influencia de internet y de los nuevos lenguajes visuales atraviesa toda su producción, alimentada tanto por referencias del diseño posmoderno italiano como por imágenes y objetos cotidianos encontrados en la cultura digital.

Presentadas en el contexto de Trazo Cero, las piezas de Sietes ponen en evidencia esa negociación constante entre exploración formal y viabilidad productiva. Al mismo tiempo, buscan generar una reacción directa en el visitante.

El estudio explora el proceso artístico desde lo lúdico.

"Me gustaría que, antes que nada, las piezas le llamen la atención. Que inviten a acercarse, que se entiendan rápidamente y que sean fáciles de leer", señala. Y agrega que, si además logran despertar curiosidad o provocar una sonrisa, considera cumplido su objetivo.

Tejer memoria y sustentabilidad

El vínculo entre diseño contemporáneo, tradición artesanal y sostenibilidad aparece con fuerza en el trabajo de Carolina Paveto, fundadora de Mantara, estudio especializado en piezas textiles desarrolladas a partir de técnicas artesanales e investigación sobre materiales.

Su participación en Trazo Cero expone una práctica que combina saberes ancestrales, procesos manuales y una mirada orientada a la reutilización de recursos.

Una de las obras de Mantara, en diálogo con otros objetos de la exposición. Foto: Hiro Estudio

Las piezas textiles presentadas nacieron de la recuperación de sobrantes de lana y ovillos generados durante la propia producción del estudio. Lejos de considerar esos materiales como residuos, Paveto los incorpora como punto de partida para nuevas creaciones.

La diseñadora sostiene que reutilizar los descartes propios constituye uno de los desafíos creativos más estimulantes de su práctica y entiende cada sobrante como una oportunidad para desarrollar objetos únicos.

El resultado son composiciones que convierten el excedente material en valor, al tiempo que refuerzan una lógica de producción vinculada con la sostenibilidad y el aprovechamiento consciente de los recursos.

Los textiles están compuestos por materiales reciclados. Foto: Hiro Estudio

Según explica Paveto, el estudio investiga las técnicas utilizadas por artesanas, las tinturas naturales y los patrones geométricos presentes en distintas tradiciones textiles, con el objetivo de trasladar esos saberes a piezas actuales sin perder su identidad original. Como resume la diseñadora: "Miramos atrás para tejer hacia adelante".